RSS Amplifier

Orar con GPS · Aug 24, 2026

Vida de fe

0
Sign in to vote or save

iVoox

Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Señor mío y Dios mío, vamos a empezar nuestra meditación haciendo el mismo acto de fe que hizo famoso a un especialista en la incredulidad. Le pedimos ahora al apóstol incrédulo Tomás que nos ayude, porque no hay cosa más valiosa como un acto de fe. Vale más un solo acto de fe que toda la riqueza del mundo. Nuestro enemigo se resiente cada vez que hacemos un acto de fe, porque lo que él busca es que se debilite. Va en busca de ese trofeo. Por eso ataca la pureza o la fidelidad a nuestra vocación. Pero lo que en verdad le interesa es nuestra fe, porque las heridas contra la fe son mortales. Sin la fe somos como Superman rodeado de cristalita. inútiles.

Nuestro poder no funciona. O por decirlo positivamente, con ella, con la fe, estamos revestidos de una armadura que nos hace indestructibles. Fortalece mi corazón, decimos al Señor, contra las insidias del enemigo. Espíritu Santo, fortalece mi corazón contra la falta de fe. Estamos terminando ya este año. Que el Espíritu Santo, el Papa, ha querido dedicar a la fe. Es bueno que meditemos que Dios se ha querido hacer hombre. A veces contemplarlo llorando, pero no solo con lágrimas de niños, como todos los niños llorarían. Jesús, hombre que llora, según nos cuenta San Lucas, con lágrimas de impotencia.

Porque un hombre, aunque sea Dios, no puede actuar cuando falta fe. Su poder se detiene. El Señor, para hacer milagros, y nosotros los necesitamos, no busca gente con buen pico, con labia, que tenga palabrería, sino corazones quizá pequeños e inútiles, pero que se fían de Dios. Un día vino a Jesús un leproso, un enfermo. con una enfermedad repugnante que lo apartaba de los demás, y le rogó de rodillas, si quieres puedes limpiarme. Y Jesús, compadecido, extendió la mano, le tocó y dijo, quiero, queda limpio. Los grandes milagros se llevan a cabo. Por eso vamos a pedirle ahora a Jesús que nos la aumente.

Señor, aumentanos la fe. Viene a Jesús otra persona como tú y como yo y le ruega. Si quieres puedes cambiarme. Ojalá oigamos también aquellas palabras de nuestro Señor. Quiero, quiero. Un Dios poderoso, omnipotente, que dice quiero. Porque encuentra que aquel enfermo se afiaba. Sin ver. Porque no olvidemos que la fe, la fe se aumenta, se ejercita. Sobre todo cuando no se ve nada. Si uno ve un resquicio, pues dice, bueno, pues mira, ya estamos saliendo del túnel. Y los obstáculos se ponen a decirnos las cosas que nosotros nos encontramos, las dificultades, nos dicen, si no vemos, no creemos.

Read the original on ivoox.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.