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El Substack de Niki · Apr 30, 2026

El piso perfecto no existe (y la hipoteca tampoco)

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Niki the black cat · El Substack de Niki

El artículo de hoy va a ser breve y, encima, va llegar tarde. Como las conclusiones que he sacado de todo esto.

Déjame que sea yo quien te baje de ese pedestal la maravillosa idea de que el piso o casa perfecta existen —que no lo niego—. Pero si, como yo, no tienes un duro, vas a tenerte que conformar con lo que puedas aspirar*—.

*entiéndase «aspirar» como «lo que puedas pagar».

El mercado inmobiliario ahora mismo está en déficit calórico: entran menos calorías de las que a ti o a mí, nos gustarían engullir. Mercado de vendedores… perdón, quiero decir: Operación biquini.

La realidad es que actualmente existe una cantidad ingente de inmuebles vacíos, a la espera de ponerse en venta o alquiler, pero parece ser que es de interés público* que siga siendo así.

*entiéndase «interés público» como interés de los propietarios: pequeños propietarios, para los que el riesgo percibido supera los beneficios de poner su vivienda en alquiler o que no se pueden permitir una reforma que habilite las condiciones de la vivienda; grandes tenedores o fondos de inversión, que están a la espera del momento idóneo para sacar sus propiedades al mercado o que cambie la legislación vigente; y el estado y las administraciones públicas, aunque resulte paradójico: les vienen bien los recargos del IBI —los ayuntamientos pueden aplicar recargos de hasta el 150% en el IBI a las viviendas que permanecen vacías sin causa justificada por más de dos años—, y la imputación de rentas en el IRPF.

Hacer una hipoteca es como pedir un préstamo a plazos: se supone que el importe te lo concede tu banco de confianza —si es que se puede confiar en alguno— al final, justo antes de la compraventa, cuando ya se ha asegurado de que se lo podrás devolver en un futuro.

Pero la realidad es que tendrás que tener dinero —o pedir un préstamo— para: la reserva del piso, el contrato de arras, la notaria y los gastos derivados de la compraventa de la vivienda, la entrada del piso —un 20% aproximadamente— y, ahora ya sí, la compra del piso: lo que te queda por pagar cuando le restas la reserva, el contrato de arras y la entrada.

Si, después de todo esto, resulta que llevas pensando desde hace tres semanas con el penúltimo piso que viste, significa que por fin lo has encontrado y que esos defectos que le viste al principio se pueden obviar o han perdido importancia.

¡Enhorabuena!

Ahora solo falta que te concedan los préstamos. Así que: a cruzar los dedos, tocar madera y rezarle al dios o diosa que conozcas.

En esas me hallo.

Deséame suerte. Te lo agradeceré en los comentarios.

Así que, ahora sí, vamos con las conclusiones:

  1. Tú piso perfecto existe. Por algún sitio estará. Pero es muy probable que no te lo puedas permitir, así que mejor será que te lo quites de la cabeza o te conformes con lo que hayas encontrado.

  2. La demanda supera la oferta. Los propietarios tienen la sartén por el mango. Los precios suben como la espuma de la cerveza de marca blanca que tampoco te puedes permitir.

  3. Hacer una hipoteca es como pedir un préstamo a plazos. Te recomiendo paciencia y toda la suerte del mundo. La vas a necesitar.

Espero no haberte desanimado demasiado si te encuentras en un proceso similar. Si ya has pasado por esto, cuéntame tu experiencia y los trucos que utilizaste para conseguir esa preciada vivienda en los comentarios.

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Gracias por leerme.

Mirian.

Si te has quedado con las ganas de saber qué pisos me he encontrado por el camino, aquí te dejo un par de enlaces:

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Apr 15

Y siguiendo con las decepciones inmobiliarias, no puedo dejar pasar la oportunidad de contarte el salseo de la semana pasada.

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Read the original on nikitheblackcat.substack.com

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