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en el medio pasó el mar · Jun 28, 2026

la conveniencia está matando nuestra capacidad de vincularnos

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Nicole · en el medio pasó el mar

Descartable.

Todo es descartable, todo es inmediato, todo es inminente, todo es veloz, todo es perfecto, o que no sea.

Descartables se vuelven las personas, las conversaciones, lo que compartimos, lo que nos decimos, todo lo que proyectamos hacia afuera y que fue perfectamente ensayado para entrar dentro de la imagen que creamos de nosotros mismos y que exponemos, tan orgullosamente, en nuestras redes sociales.

Pretendemos que el amor nos llegue como nos llega el pedido de Rappi cuando nos da vagancia cocinar, un jueves a la noche de julio, y que llene el mismo vacío existencial que llenan, por un rato, las pastas con salsa rosa. La pregunta es: ¿qué hago con el amor que llega e incomoda en una era donde todo lo que no me resulta conveniente para mi vida puede ser fácilmente reemplazado, desinstalado u optimizado?

La facilidad y la conveniencia con la que accedemos a la comodidad en nuestras vidas, embebidas en tecnología, hacen que sea, cada vez más, difícil tolerar la fricción necesaria para entrar en un vínculo, construirlo y sostenerlo.
Decimos que queremos amor, que queremos relacionarnos, que queremos el domingo a la mañana con los mates, Tom Misch de fondo y el sol de primavera entrando entre las cortinas recién abiertas mientras miramos a lo lejos a nuestra pareja hojeando un libro con curiosidad, en silencio. Queremos justamente la escena que podríamos mostrar en redes sociales, queremos la comodidad del momento, queremos la facilidad de ese pedacito del encuentro, ¿pero queremos lo que implica atravesar el fuego para llegar hasta ahí?

¿Estamos dispuestos a asumir la responsabilidad que conlleva el proceso de construcción de un amor disponible, sincero, honesto, incómodo, que requiere elaboración? ¿Es acaso mucho más fácil quedarnos en el anhelo de lo que podría ser, y claudicar en cuanto las cosas se ponen inconvenientes para nuestras vidas, tan llenas de compromisos, de Google Calendars y de Zooms?

¿Qué hago ante la primera muestra que me das de tu pegajosa, vulnerable e inconveniente humanidad?

Cuando todo alrededor nuestro está hecho para que cada vez necesitemos menos arremangarnos las manos y meternos en el barro, y más pensado para que nos achanchemos en pos de aceptar únicamente lo que nos llega al regazo como fast-food mientras miramos el reality de turno en la televisión, ¿qué lugar queda para mirarnos a la cara, ni que hablar de abrir el corazón?

Me rehúso a la posibilidad de mantenerme siempre igual, intocable, inquebrantable, con el corazón cerrado solo por no permitirme dejarme tocar por algo real, por alguien humano, derramar algunas lágrimas, gritar al cielo, pedirle respuestas al mar, escribir un par de poemas, volver a empezar. Prefiero, toda la vida, poner las manos en la harina, armar mi propia pasta, poner la mesa, hacer la salsa, disfrutar de cada parte del proceso, sabiendo que el resultado es algo que está hecho íntegramente para mí.

Tiene que haber otra persona en el mundo que disfrute los ñoquis caseros, hechos sin gluten. Es imposible que no exista, aunque la búsqueda sea inconveniente.

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Read the original on nicomarcuzzi.substack.com

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