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Letters from a Healing Artist · Jun 20, 2025

Sobreviviendo al invierno creativo

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nan · Letters from a Healing Artist

Querido Quienseas,

¿Nunca te pasó de pensar que eso que sentís ahora se va sentir así toda la vida? ¿Que eso que te está pasando va a ser así todo el tiempo?

Spoiler alert: nunca nada se queda igual de por vida aunque a veces cueste ver más allá de la realidad inmediata.

Sooo, life lately…

Volver a la rutina post operación viene siendo mucho más desafiante que la última vez que me operé. Pasaron casi dos meses ya, y si bien a nivel físico creo que me recupero más rápido, a nivel mental todo pesa más. Tengo mil proyectos en mente que quiero llevar a cabo y las mismas 10 horas semanales de siempre1 a las que le puedo dedicar a proyectos externos al trabajo. Porque por si no sabías, ilustrar no es mi ingreso principal (todavía 😎), y tengo un trabajo full time que me consume 8 horas diarias. No me quejo, porque de ahí pago las expensas y las tarjetas, peeeeero a la hora de proyectar siempre me olvido que no tengo tantas horas disponibles en el día.

En mi intento de volver a mis rutinas me di cuenta que lo que hacía pre operación de alguna forma ya no me servía. Si algo aprendí en tantos años de ansiedad, es a no castigarme porque algo ya no me funciona. Y en lugar de eso pegar un volantazo, pivotear y buscar una nueva forma de hacer las cosas.

Como buena Capricorniana mi frase de cabecera es “no me doy por vencida ni aún vencida”, así que constantemente busco la forma de llegar a los resultados que quiero. La idea es cambiar el método, no las metas.

Intento siempre que puedo aplicarlo a la vida en general. Por ejemplo si me doy cuenta que ir al gimnasio me empieza a costar, en vez de abandonar, cambio el tipo de ejercicio o empiezo a hacer en casa, pero el punto es no dejar.

Últimamente en los proyectos personales y laborales, venía organizándome con Notion y Google Calendar. Pero empezó a sentirse muy digital, y si yo no entraba voluntariamente a ambas apps, no veía lo que tenía pendiente. Así que en un intento desesperado por mover las energías a mi alrededor, agarré dos hojas, bien a la antigua, y me dibujé un planner semanal gigante al que le puedo pegar y despegar postits a mi antojo, y me permite visualizar toda la semana en un solo lugar. Y lo más importante, lo tengo al alcance de la vista sin tener que entrar a una app. Lo que en términos de usabilidad se traduciría como “hacer la menor cantidad de pasos posibles para llegar al objetivo” (que es acordarme de las cosas que quiero hacer).

Se que la constancia es clave para lograr objetivos, e irónicamente para la cantidad de objetivos que me pongo, soy una persona muy inconstante, así que sé que tengo que encontrarle la vuelta constantemente. Al menos hasta que sienta que algo me funciona y lo adopte permanentemente. Pero de nuevo, nada es tan permanente como creemos.

Claramente esta carta es más para mí que para vos, querido Quienseas. Vengo hablándote de lograr objetivos, y me doy cuenta que post operación, sin proyectos de ilustración a clientes en el corto plazo, con un casamiento a mitad planificar, me encontré un poco perdida en relación a mis objetivos profesionales.

Hace semanas que tengo cataratas de ideas de productos y dibujos para llevar a cabo, pero todo a la vez no se puede, mi cerebro colapsa porque no sé por qué o por dónde arrancar, y se colapsa antes de empezar a hacer nada. Si, si. Llego al burnout con solo pensar. Hermoso ✨.

No tengo mucho más para decir al respecto. Reconozco lo que me pasa y sé que no me pasa a mi sola, lo que me hace sentir menos “fallada”. Ahora me toca sentarme, hacerme varias preguntas y tratar de buscar las respuestas.

Te las dejo acá abajo por si te sirve a vos también para encontrar el norte.

  • ¿Qué quiero hacer?

  • ¿Qué me gusta hacer?

  • ¿Qué tengo ganas de hacer?2

  • ¿Qué quiero lograr con lo que sea que haga?

  • ¿Qué puedo hacer?

  • ¿Cuánto tiempo tengo para dedicarle?

Si se te ocurren más preguntas de esas que generan dirección con la respuesta, escribime o comentame qué te preguntás vos en estas situaciones.

No sé bien qué quiero hacer todavía. No sé a qué quiero darle prioridad. Pero se que sea lo que sea que vaya a hacer, sé que voy a necesitar un plan de acción.

Hace unas semanas participé de una feria que no tenía planeado participar. Me tomó por sorpresa y prácticamente sin productos.

Mi hermana me dijo que sea lo que sea que vaya a hacer, piense en que no todos quieren comprar prints y stickers. Que piense en productos que tengan utilidad. Y obvio que a mí un print que me ponga de buen humor me parece súper útil 🙄, pero para el resto del mundo no necesariamente lo sea. Así que desempolvé unos archivos que tenía para anotadores que nunca habían salido a la luz como producto (los tenía listos para imprimir hace cuatro años y por la vida misma nunca los mandé a hacer), y reciclé ilustraciones que nunca se pensaron como tapa, para hacer cuadernitos.

Averigüé para tercerizarlo pero mi presupuesto era muy, muy acotado. Así que me puse a planificar. Armé una listita de materiales y pasos a seguir para preparar todo para la feria. Me traje la impresora láser de lo de mamá, compré tonner y una resma de papel lo más similar a bookcel pero versión low cost, llevé a imprimir las tapas, y de paso imprimí algunas ilustraciones nuevas en formato print, porque ya que estaba, quería ver cómo quedaban impresas. Me tomé tres días para imprimir los anotadores en casa, cortar tapas y cartones, coser y pegar lomos, y empaquetar todo para que quede protegido.

Hay gente que tiene la capacidad de hacer todo sobre la marcha y qué lindo tener esa claridad mental. Pero yo no la tengo y tengo que aprender a vivir con eso.

Para esto me sirvió mucho una herramienta que aprendí en un curso sobre proyectos que hice hace varios años, que básicamente consta en pensar lo siguiente:3

  • ¿Qué tareas tengo que hacer para llevar a cabo mi proyecto?

  • ¿Qué pasos específicos y en orden cronológico tengo que hacer para completar esas tareas?

Por ejemplo:

Necesito productos nuevos para llevar a la feria.

  • ¿Qué productos voy a llevar?: Cuadernos y anotadores.

  • ¿Que tengo que hacer para hacer los anotadores? Ídem con los cuadernos.

El diseño ya lo tenía, así que ahora necesito:

  1. Armar el archivo formato A4 en illustrator y dejarlo listo para imprimir.

  2. Comprar la resma de hojas.

  3. Cambiar el tóner de la impresora.

  4. Calcular cuántas hojas A4 lleva cada anotador.

  5. Imprimir las 10 hojas que lleva cada anotador x la cantidad de anotadores que quiero hacer.

  6. Cortar las hojas.

  7. Prensarlas y encolarlas.

  8. Empaquetarlas en pack x 3 anotadores.

La idea es desglosar puntillosamente todo lo que hay que hacer, lo más que se pueda, por más tonto que parezca. Ayuda mucho no solo a no olvidarte de nada, sino que también ayuda a no subestimar los tiempos. Cuando una idea está en la cabeza es fácil caer en pensar “esto lo hago de taquito”, “¿cuánto me puede llevar? En una horita o dos lo termino”, y pasaron tres días y ahí está el proyecto, probablemente abandonado, riéndose de cómo pensaste que lo terminabas rápido.

Aunque desglosar todo en mil quinientas partes en un principio parece que te agregas más tareas de las necesarias, es por lo menos para mí, una forma de blanquearme realmente cuánto tiempo me va a llevar tal o cual tarea.

Ser honesta con las horas que voy a dedicarle a un proyecto lo hace más alcanzable de alguna forma.

Pero creo que organizarme mentalmente, decidir para dónde quiero ir, y ponerme nuevas metas, está un paso adelante de todo cuando todavía mi cerebro todavía está frito.

Estar en modo potus, sin crear nada, o quedándome quieta, evaluando y dudando de todo lo que hago es algo que por lo menos me pasa una o dos veces al año. Y creo que es clave, saber que te va a pasar, saber que no vas a poder evitarlo, y generar herramientas que te sirvan para transitar ese estado lo más amenamente posible, para volver al ruedo cuanto antes, o al menos para no quedarte en modo potus toda la vida. Porque siendo honesta, como persona creativa, estar en modo potus mucho tiempo es perjudicial para la salud.

La ventaja de hacerse cada día un poco más viejo, es que de a poco te conocés más. Algunos gustos e intereses cambian con los años. Otros se vuelven placeres culposos. Y creo que la clave está en estos últimos, en esos gustos que no cambian.

Un hack que (a veces) me sirve para sobrevivir y eventualmente salir de ese estado de parálisis y miedo a no saber para dónde ir es hacer que mi psiquis se sienta cómoda. Buscar confort en lo conocido, volver a las raíces para no seguir cayendo en espiral hacia abajo.

En esos momentos casi siempre consumo más y creo menos. Entonces intento que ese consumo sea consciente. Aguante scrollear sin pensar, pero si lo único que consumo es gente creando cosas increíbles mientras yo estoy en este estado, solo me voy a comparar, y voy a terminar deprimiéndome.

Mientras estoy en modo potus me sirve consumir lo que yo denomino4junk comfort stuff”.

Nada de pelis muy complejas y profundas, en modo potus veo 27 bodas, A cinderella story, o Enredados en loop.

Cambio las playlists para concentrarme o que me lleven a moods que no quiero (Folklore te amo pero acá no entrás), por playlists con canciones o artistas que escuchaba cuando tenía diez años, llámense Hannah Montana, Jonas Brothers, Hilary Duff o HSM (tan 2000’s que duele).

Busco cosas que no me hagan pensar mucho, que me hagan sentir segura (o mejor dicho que hagan sentir segura a mi niña interior), y que me hagan llevar ese manojo de dudas e inseguridades de un lugar oscuro y estático a un lugar de brillitos y acción.

Leí en un libro que la creatividad tiene estaciones. Hay inviernos que son más introspectivos, sirven para analizar procesos, hacer balances, preguntarse cosas. Y hay veces que si se da así. Pero otras no, y el modo potus, al menos para mí, es un invierno donde necesito no pensar tanto, abrigarme, y transitarlo lo mejor posible hasta que vuelva la primavera, y el potus vuelva a crecer.

Creo, querido Quienseas, que ya la hice bastante larga por hoy. Hace bastante frío, la gripe estacional hizo lo suyo y me está esperando una buena sopa de calabaza caserita y alguna peli de las que te conté para apapacharme las neuronas un rato.

Así que te dejo acá una última canción que saltó solita recién en el reproductor y que de chica me hacía sentir menos rara y loca (:

Cambio y fuera querido quienseas,

Abrazo,

Nan

PD: Si resonas con algo de todo esto, quiero leerte, te invito a que me escribas ✏️🧡

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1

10 horas con mucha mucha suerte, si la vida no se mete en el medio y si mi salud mental me lo permite. Qué divertida es la ansiedad yeyyy 🙃

2

Mucho muy importante si estás con el cerebro refrito.

3

Pido perdón por reducir el curso a esta herramienta, pero en definitiva es lo que más me llevé y lo que más uso en mi vida personal y profesional. Y lo resumí como pude jeje.

4

Ella cree que denomina cosas que seguro leyó en algún lado. Bue, “leyó”. Vió en Tiktok probablemente.

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Read the original on naniannelli.substack.com

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