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naino · Apr 2, 2026

naino: frutas y

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Rafa Rodríguez Gimeno · naino

Hay gente que, sin saberlo, suelta una frase y crea una historia. Chelo, del Horno Montaner (los mejores cruasanes de la ciudad), ironiza con que eso de la masa madre sea algo nuevo, que ellos hace muchos años ya tenían que fer el rent. Y por ello, y aquí es cuando viene lo bueno, nunca podían ir al cine a la sesión de las ocho. ¡Boom!

Algunos cuadros tienen el mismo poder. Te plantas delante y tu cabeza es una plataforma de streaming. La poética de las cosas quietas han titulado (un diez a quien tuvo la idea), en el Museo de Bellas Artes, un tramo de su exposición Tiempos modernos. El Paisaje del Perelló (o el de la Playa de San Gabriel de Alicante), de Francisco Lozano Sanchís, atrapa. También el óleo Malvarrosa, de Francisco Sebastián Rodríguez. Solo piensas en volver.

Que la música te transporta a otros lugares se sabe desde hace tantos años que hemos perdido la cuenta. “Ferit, malferit”, el nuevo adelanto del que será el tercer disco de SanIsidro, Lento aposta, que saldrá en mayo, es un buen ejemplo. Una animalada de canción donde se sientan alrededor de la misma mesa aires flamencos, de rumba, rebétiko, folklore valenciano, pasodoble…, que te llevan a darle al play cada vez que se acaba para que no termine nunca de contarte.

Las historias te asaltan en cualquier lugar, en cualquier momento. Andas por la zona de Jaume Roig, majestuosa, verde, residencial, tranquila, laberíntica, algo decadente también y a medida que te vas cruzando con los porteros de cada edificio quieres imaginar que alguno será como Eliseo, el protagonista de El encargado, y que al alejarte unos metros de su patio te chillará. No ocurre, pero cada vez que vuelves lo piensas.

Cuando alguien que estuvo presente te cuenta lo que ocurrió es más fácil recrearlo en tu cabeza. Hace dos martes visitó València el fotógrafo Manuel Pérez Barriopedro para dar una conferencia en Espai Fotopro sobre su trayectoria profesional, centrándose sobre todo en la cobertura del intento de golpe de estado del 23F. Suyas son algunas de las imágenes icónicas de ese día del interior del Congreso. Menuda lección de Historia (e historias) y Periodismo (sí, con mayúsculas) regaló.

Deambular suele tener su premio. Aunque nunca piensas que lo encontraras en el letrero de una tienda, en este caso de la calle Almassora. Frutas y , se lee. Y ese vacío, eso que falta por completar, esa otra parte de la historia, ese espacio en el que cabe todo lo que (y quien) quieras, es aquello que cantaba Chucho de que “lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir”.

👍 El nuevo ep de Veloce, Rayoma, son cinco muestras más del entusiasta (y muy interesante) momento que vive la escena musical más joven de la ciudad. Un montón de grupos y (sobre todo) promotores agitando melodías y estribillos como hacía tiempo que no se veía. Este fin de semana (del 3 al 5 de abril), en La Mina, se celebra un Mercadillo de Vinilos y Merchan que reunirá a unos cuantos. Vete a por vinilos y camisetas y apoya tu escena local.

👎 Se está convirtiendo en algo bastante frecuente que músicos, gente de las artes escénicas, organizadores de conciertos y saraos variopintos, salas de teatro… (incluso asociaciones que hacen bandera de las luchas contra las desigualdades) hagan carteles de sus eventos con IA. Algo que cuesta entender cuando lo que se difunde es una actividad creativa (o reivindicativa). Por no hablar del resultado, tremendamente artificial e idénticos unos a otros.

Laura Pérez. Foto: Fernando Domínguez.

Laura Pérez (València, 1983) es ilustradora. En su currículum conviven el MoMa, la serie Solo asesinatos en el edificio o la revista Vogue con la Fira del Llibre de València, la editorial Errata Naturae, Correos o el Instituto Cervantes de Varsovia, sin olvidar su faceta (multipremiada) como autora de cómic. El último, Nocturnos, se acaba de publicar en Francia. A Laura le gusta escuchar música mientras trabaja, no le gusta la morcilla y esta es su València:

Lo que me gusta de València es que es una ciudad llena de encanto y con rincones por descubrir que nunca se agotan. La luz es muy especial y la noche, acompañada de un paseo por las calles peculiares de El Carmen, con su atmósfera misteriosa, me parece un buen plan. Descubrir la cantidad de murciélagos decorativos escondidos por toda la ciudad es otro pasatiempo. Me gustan las calles alrededor de La Lonja y cuando paso por la calle Alta, donde mi padre trabajaba con mi tío en un bar, el Transfer, donde conoció a mi madre, me gusta imaginarlos allí. Lo que no me gusta es ver que algunos barrios necesitan mejoras urbanas urgentes y, sin embargo, se invierte dinero en otros asuntos que no son tan prioritarios.

Leer a Raúl Núñez (1946-1996) se había vuelto complicado, no porque estuviera cancelado, sino descatalogado. Alguna biblioteca o la suerte de encontrarte uno de sus libros en una librería despistada de segunda mano eran el único remedio. Hasta que la editorial valenciana Efe Eme, en 2024, emprendió la labor de reeditar su obra.

Ya son seis los libros publicados (acaba de salir La chica del K.O. y otros relatos) del escritor argentino que vivió unos años en València (muchos le descubrimos, precisamente, por su columna semanal en la Cartelera Turia). Historias que se mueven con nervio por el lado peligroso de la vida. Universos marginales donde el alcohol, las drogas, la prostitución, los golpes o la supervivencia conviven (y compiten) en sus páginas, en sus frases, por cada milésima de oxígeno vital.

Juan Puchades, editor de Efe Eme, se ha encargado junto al escritor Alfons Cervera de las reediciones y, también, de contestar estas preguntas.

¿Cómo surgió la idea de reeditar la obra de Raúl Núñez? ¿Qué papel ha jugado Alfons Cervera?

En realidad era una idea que, en ocasiones, habíamos comentado Alfons Cervera y yo, que alguien debería ponerse a la labor de recuperar su obra. Y cuando en Efe Eme pensamos en la colección Intermitente, con la que nos alejábamos de la música para dar cabida a la narrativa y el ensayo, pues parecía el momento y el lugar. El papel de Alfons ha sido decisivo, no solo porque es el albacea de Raúl, sino porque conservaba papeles suyos, entre ellos Fuera de combate, la novela inédita. Alfons está volcado en estas reediciones, aportando datos, ayudando en las correcciones y demás, poniendo cuidado para que salgan lo mejor posible.

Llama la atención que con dos libros en Anagrama, películas incluidas... nadie hubiera mostrado interés por hacerlo antes. ¿Por qué crees que ha sido así?

No lo sé, quizá su literatura no es nada políticamente correcta, o simplemente la industria editorial es como un rodillo que necesita sangre nueva para que la máquina siga rodando y los autores del pasado que no fueron números uno quedan relegados al olvido, y más como en el caso de Raúl, que la obra que dejó no es muy extensa. Sí te puedo decir que ya en 1995 le fue imposible publicar Fuera de combate. Tal vez el tiempo del llamado realismo sucio ya había pasado y la literatura en castellano de aquel momento iba por otros caminos, no lo sé.

¿Ha sido fácil la labor de reedición?

Sí, estaban las novelas originales y Alfons conservaba la aparentemente más complicada, la inédita Fuera de combate. Además conservaba una copia del original de A solas con Betty Boop, que nos permitió comprobar algunos datos, como el título cambiado en lo que fue la edición final de 1989, y poder reproducir algunas páginas.

Todos los libros incluyen algún tipo de extra. ¿Cómo surgió la idea?

En principio no fue algo premeditado, sino que surgió sobre la marcha. Al existir dos películas basadas en sendas novelas, Sinatra y La rubia del bar, nos pareció interesante mostrar algunas imágenes de esos films, así como reproducir las letras de las canciones principales de las mismas, en las que la música tuvieron mucha importancia: una del propio Raúl y la otra de Joaquín Sabina, al que le pedí permiso y nos lo dio encantado. Sabina, aparte de tener unos cameos en Sinatra, compuso la banda sonora y tuvo muy buena relación con Raúl Núñez, al que acogió en su casa durante un tiempo, a finales de los años ochenta, poco antes de que Raúl se instalara en València.

Además, sabíamos de la existencia de unas entregas a modo de folletín de La rubia del bar en la revista La Luna de Madrid, las releí y vi que esos capítulos eran similares pero no exactamente idénticos a los de la versión final de la novela, y pensamos que para el lector curioso, podía resultar interesante insertarlos. En el caso de A solas con Betty Boop, como te comentaba, hemos incluido como extras la reproducción de algunas páginas del original del propio Raúl Núñez, con sus tachaduras y cambios realizados a mano.

Después de las cinco novelas, se ha publicado La chica del K.O. y otros relatos, ¿cómo ha sido el trabajo de recopilación?

De hormigas, La chica del K.O. y otros relatos lleva detrás trabajo de hormigas y sostenido a lo largo de muchos años. Me explico: hace años que he ido buscando y recopilando colaboraciones de Raúl en revistas, en muchas ocasiones dejándome la vista y el tiempo en la pantalla del ordenador, buscando, contrastando y comprando. Además conservo algunos originales de los que escribió para la revista Boom, ya que fui quien le buscó esas colaboraciones, y solía utilizarme para las entregas. Era habitual que comiéramos juntos una vez por semana y dejaba en mi casa los textos, de los que, afortunadamente, todavía conservo copias, además de los ejemplares de Boom.

Creo que La chica del K.O. y otros relatos ha quedado un libro bien curioso que permite conocer otra faceta de Núñez, la de escritor de relatos cortos que, muy probablemente, asumía su condición de material fungible, lo que le permitía una libertad creativa mayor que en las novelas, ¡si tal cosa fuera posible! Digamos que no ceñirse a los que se podía esperar del autor realista y, por momentos, se disparaba hacia la fantasía. Son textos que nunca se han recopilado.

¿Hay más Raúl Núñez por recuperar? ¿La poesía?

Queda El aullido del mudo, que fue el último libro que publicó en vida y del que fui el editor en 1994. El aullido del mudo fue la columna semanal que tenía en la Cartelera Turia, y aquella edición la hicimos sobre una selección de columnas que preparamos entre ambos de las publicadas hasta mayo del 94, pero la columna continuó durante año y medio más. Así que probablemente publicaremos una versión integral de las columnas, quizá en dos volúmenes. Respecto a la poesía, supongo que también la rescataremos, sobre todo porque en los últimos años se ha producido un movimiento de recuperación del Raúl Núñez poeta, como influencia decisiva para jóvenes y no tan jóvenes poetas. Algo que, intuyo, a él, que había abandonado la poesía por la narrativa, le habría sorprendido muchísimo.

¿Cómo definirías a Raúl Núñez como escritor y por qué crees que eran necesarias estas reediciones? ¿Crees que la etiqueta de maldito y su manera de vivir pudo hacer sombra al Núñez escritor?

Bueno, con Raúl, por desconocimiento, ha ido creciendo una cierta leyenda entre gente que no lo conoció, casi como si hubiera sido una suerte de alucinado homeless, y no era así. ¿Era peculiar su manera de vivir y vivía en el alambre? Sí, pero nada más. Tenía muchísima calle, qué duda cabe, pero era extremadamente inteligente, culto, atento, educado y cariñoso, y divertido, tenía mucha ironía.

Las leyendas ya sabemos cómo condicionan a quien las padece, o en este caso a la obra. La verdad es que no tengo ni idea de si quien haya oído o leído de la leyenda puede aproximarse a su obra sin condicionantes, me gusta pensar que sí, y descubrir a un autor poseedor de un mundo narrativo propio, más complejo de lo que las etiquetas de “maldito”, “padre del realismo sucio” o el “Bukowski español” sugieren. Cierto que de alguna manera hay que definir lo suyo, y las etiquetas ayudan. A nosotros mismos a la hora de promocionar sus libros nos ayudan para poder situarlos, qué duda cabe. Pero pocas veces se menciona a Raymond Carver como una de las influencias decisivas en su narrativa, o a la generación beat (absolutamente fundamental en su poesía) o se olvida que nació en Argentina, había mamado a Borges, también a Onetti y vivió la explosión del rock argentino, con toda su carga poética y libertaria. Su escritura es mucho más compleja de lo que las etiquetas delimitan. En ese sentido, creo que algunos de los relatos contenidos en La chica del K.O. y otros relatos pueden sorprender.

Durante la elaboración de este naino ni se comió mona ni longaniza de Pascua. ¡Vamos YA a remediarlo! Nos leemos en siete días.

Read the original on naino.substack.com

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