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Buenos días, buenas tardes y buenas noches. Bienvenidos un programa más a Monos con Pistolas, el podcast satírico post-pop, que en esta ocasión va a hablar de algo… Pues Sergio Cano, que más que la vida adulta, yo ya estoy esperando la jubilación con ansia.
Compré una caña de pescar, un estuchito con bola de petanca y una silla de estas de sentarse los jubilados que tienen para poner la bebida y ver las obras.
Muy, muy interesante. Y no están con nosotros hoy, don Hurtado, que he tenido un tema médico que esperamos que no sea nada, pero que no ha podido venir porque lo han hecho las 3.14, esta de cuando vas a urgencias y dices no, no tardamos nada, siéntate ahí un momentito.
Uy, esa no la sabemos ya, además con la edad que tenemos… Claro, ahí es lo que llevamos.
De ahí ha surgido el tema, porque no está con nosotros el más joven de nuestros miembros.
Claro, es decir que si normalmente tenemos poco tiempo para prepararlo, en esta ocasión no lo hemos podido preparar. Ha sido media hora antes de… Esto ha sido un volantazo, ojo.
Muy improvisado, porque nuestro podcast de hoy va a ser aeropuertos, como os dijimos en el anterior.
Claro, claro. Quien esté pensando, pues Sergio Cano salió diciendo una cosa en Instagram que no cuadra. Bueno, aunque las tres personas que mencionaba eran personas adultas.
Eso sí, es verdad.
Pero el de aeropuerto lo recuperaremos dentro de dos semanas, porque para ese tema si queríamos que estuviera denotado, pues sabemos que le gusta.
Hombre, que lo vive. Además, día a día.
Entonces, lo que vamos a hablar es de la adultez, el ser adulto.
Ser adulto, qué concepto más abstracto, ¿no? Claro, porque ¿cuándo uno es adulto? Hombre, pues en la edad media, con 10 años, ya te podías ir de casa a casarte y buscarte una parcelita para que te enterraran.
Claro, pero ahora cada vez lo vamos retrasando más.
Ahora hay pre-adolescencia, adolescencia, me decían el otro día pos-adolescencia, y no sé dónde leí que la adolescencia ahora acaba a los 25, que a mí me da la risa, pero bueno.
Es que como sigamos así, la adolescencia va a acabar con tu primera revisión de próstata o con la menopausia.
Claro, al final es un tema que ya estamos a lo mejor alargándolo.
A mí, hace muchos años, muchos, me dieron una hipoteca joven.
¡Hombre, enhorabuena! Con 35 años.
Y yo decía, pues si me la quieren dar bien, pero yo joven creo que ya lo soy con 35.
Es que en nuestros tiempos se llamaba joven adulto.
Que es que cuando nosotros éramos pequeños, una mujer embarazada con 35, eso ya era...
Era inaudito, era una cosa que es que no la veías tú.
Y ahora ver una de menos de 35, madre mía.
Es una cosa también que le pasas un décimo de lotería por la barriga.
Es importante saber que la vida adulta al final siempre te termina pillando.
O sea, por muchos funcos que tengas, por mucho que te empeñes a ir a CrossFit, por mucho que quieras ser libre...
Por mucha Play 5, por mucha Switch 2.
Cuando has pre-reservado la Switch 2 y no te la han comprado tus padres, ya no eres un niño.
Ya es el momento de tomar conciencia de que, bueno, tienes una edad...
¿Sabes lo que ayuda mucho a tomar conciencia de ser adulto? La decrepitud física, por supuesto.
Hombre, a mí me ha ayudado muchísimo.
A mí hay una cosa que me ayudó mucho y es que cuando tú cumples 50 años, al día siguiente te manda la Seguridad Social para que vayas a hacerte la prueba del cáncer de colon.
Qué bonito, ahí bajándote los humos, pero ya, o sea...
Abuelito, calla.
Ya usted está jugando en otra liga, por favor.
Pues sí, es verdad que, claro, la falta de salud y de energía te relaja y te hace ser más reflexivo.
O te hacen encabronarte también, porque una cosa también que tiene esta edad es que uno se vuelve mucho más intolerante hacia las generaciones más jóvenes.
Es que para eso es envidia.
Es envidia.
¿Para ti la vida adulta empieza al independizarse, al pagar la hipoteca o cuando te compras un exprimidor eléctrico, sin ironía? Bueno, claro, yo es que viví unas circunstancias muy particulares, como las de todas las personas, que son muy particulares de cada uno, que yo es que me tuve que ir de casa muy joven, por circunstancias.
Porque no se cabía.
No se cabía, no, que tuvimos que huir.
Pero bueno, eso en el especial, huidas de casa.
Me tuve que ir de casa muy joven, entonces me tuve que independizar con 19 años.
Sí.

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