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Más50Más · Mar 16, 2026

"¿Y por qué no te jubilas?": sobre el uso del lenguaje edadista

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Nube de palabras generada por Gemini

Enero y febrero se fueron en blanco. 23 postulaciones el primer mes de 2026; del total, 5 descartes y el resto sin recibir ningún tipo de respuesta. Ghosting, que llaman ahora. Puestos desde técnico auxiliar, pasando por corresponsal internacional, facilitador de marketing, copy editor, revisor lingüístico, corporate manager communication, SEO content writer, Spanish Language Expert, hasta cajero reponedor, secretario a domicilio, o redactor de fichas de productos. El segundo mes sumé otras 13 postulaciones, entre otras, data annotation, fotógrafo de letreros en catalán para una IA, agente de pasaje en el aeropuerto del Prat, atención al público en una tienda ecológica y preparador de pedidos para Mercadona.

Con el desánimo que me visita con puntualidad cada lunes, me armé de voluntad y pasé por una frutería cerca de casa, en Barcelona, donde suelo comprar desde hace unos años. Conozco a Andrés, el dueño, y a su esposa Olga (nombres ficticios). Ese día estaba ella sola, agobiada porque el local es algo pequeño y se había formado una fila larga de clientes para pagar. La ayudé un poco moviendo las cestas y juntándolas unas sobre otras para ampliar un poco el espacio y tener mayor capacidad de movimiento. Ella pasaba el datáfono para cobrar con tarjeta, se equivocaba, repetía la operación, pesaba la fruta, embolsaba, rectificaba los precios con una señora refunfuñona que peleaba por unos cuantos céntimos (y no tenía razón).

Llegó finalmente mi turno. Al entregarme el bolso con las pocas cosas que compré le dije con algo de vergüenza —porque no es la forma en que acostumbro a buscar un empleo— que podía contar conmigo para ayudarle a gestionar la tienda. Sus ojos muy abiertos y las cejas algo arqueadas anunciaron que aquello le había sorprendido. Tal vez se sintió un poco intimidada, pensé al ver su impresión. “Bueno, ya ves cómo estoy… me tengo que jubilar. Hablamos luego”, me dijo brevemente.

Salí de la tienda y caminé unos 20 metros hasta un bazar porque necesitaba una cuerda de tendedero. Ese día estaba en modo reacción lenta. Me quedé pensando en el “hablamos luego” y caí en cuenta: ¡hay una posibilidad! Terminé mi compra en el bazar y regresé a la frutería. A lo lejos noté que solo quedaba una clienta en espera. Al acercarme vi un pequeño cartel: “Únete a nuestro equipo. Déjanos tu CV”.

Pasé y esperé que despachara a la señora. Olga, que ametralla las palabras y es un manojo de nervios, finalmente y sin la presión de atender a los compradores me dijo que le llevara el currículum, porque buscaba personal para cubrir vacaciones, sustituciones o fines de seman en cualquiera de las dos tiendas que regentan ella y su marido. Fui corriendo a la casa. Con las recomendaciones de expertos y de la IA he aprendido a perfilar mis CV según el tipo de puesto solicitado. Entre seis versiones, tengo una plana donde básicamente destaco mis habilidades blandas y acallo mi experiencia laboral en periodismo y comunicación. Imprimí la hoja y a la media hora estaba de vuelta en la frutería.

Olga sonrió y me preguntó cuántas horas estaría dispuesto a trabajar en la semana, qué turnos prefería, en qué momento podía comenzar, número de teléfono. Todos los datos los anotó en mi currículum. Salí de ahí convencido de que ese lunes había cambiado mi destino y finalmente la suerte me sonreía.

Pasó una semana y no recibí ninguna respuesta. El domingo pasé nuevamente por la tienda a ver si estaba Olga o Andrés, pero el negocio lo atendía un chico joven, al que he visto también algunas veces. Le pregunté por los dueños y le dije que había entregado mi CV.

—¿Sabes algo de cómo ha ido esto, si ya comenzó el proceso?— pregunté al empleado.

—No sé nada— respondió seco, haciendo un gesto casi de desprecio.

Guardé silencio.

—¿Y usted por qué no se jubila?— replicó. El edadismo más clásico y rancio tomando cuerpo en siete palabras. ¡Todo lo que está detrás de esa pregunta! ¿Qué habrá pensado este hombre, que solo se fijó en mi barba canosa?

—¿Cómo dices?— riposté con el ceño fruncido y en tono que exhibía mi incomodidad. Tras leer mi gesto, intentó matizar.

—No, digo, hay gente que sin tener la edad de jubilación, adelanta el proceso. Eso lo hacen mucho acá en España— argumentó.

—Pues yo estoy buscando trabajo, no jubilarme anticipadamente— le devolví, ya sin mirarlo.

Rota la conversación regresé a casa, cargando con la indignación. Una investigación que leí hace poco, de dos científicas españolas titulada “El edadismo en el lenguaje”, subraya que “el habla (…) contribuye a la creación de significado y al desarrollo de estereotipos y discriminación basados en la edad”, y el uso de términos despectivos o estereotipados para referirse a las personas mayores “pueden perpetuar estigmas y prejuicios, contribuyendo a la marginalización y exclusión de estos grupos de la sociedad”.

Macarena Sánchez-Izquierdo y Gloria Fernández-Mayorala, las dos autoras del estudio, agregan que además, “este tipo de lenguaje contribuye a la invisibilización de las personas mayores y a la falta de reconocimiento de sus derechos y necesidades”.

En efecto, expresiones edadistas están más presentes en nuestras vidas de lo que podríamos pensar; muchas veces, emergen de manera inconsciente (no dudo que a este joven le haya pasado, pero igual fue desagradable y desconcertante). Hace unos tres años, el Programa de Personas Mayores de la Fundación La Caixa, publicó un Glosario sobre edadismo, en el cual recopilan más de 300 palabras y expresiones edadistas proporcionadas por participantes de diferentes dinámicas llevadas a cabo por la institución.

El glosario destaca algunos efectos del edadismo y del lenguaje edadista:

  • Las actitudes negativas sobre la vejez limitan la vida, porque no se les ofrecen las mismas oportunidades que a las demás personas.

  • Se invisibiliza al colectivo de las personas mayores, porque se da por hecho que poco o nada tienen que aportar.

  • Como no tienen nada que aportar, se les excluye del entorno laboral.

  • Como se considera que nada se puede hacer, se les limitan cuidados o tratamientos que pueden necesitar.

Abundan palabras y expresiones tales como: “son como niños”, “vamos a tomar la medicación”, “viejo” “abuelo”, “dinosaurio”, “senil”, “momia”, “achaques de la edad”, “ya estás mayor para esto”, y yo agregaría: “¿Y por qué no te jubilas?”

Volví el lunes a la tienda. Olga atendía detrás del mostrador. Cruzamos miradas y la de ella gritaba: “ya ves cómo estoy hoy”. Mientras esperaba que despachara a los clientes tomé unos tomates, cuatro alcachofas, una bolsa de champiñones, todos productos de proximidad.

—Hola… no he visto nada aún— se anticipó, leyéndome la mente. Mi niño está enfermo (y me contó un relato sobre lo que le había sucedido) y no he tenido tiempo. Mira, acá los tengo todos, dijo tomando debajo del mostrador los currícula de las personas que se han apuntado a “formar parte del equipo”.

—Vale, vale. No hay prisa. Tu niño obviamente es prioridad — respondí.

—Ya te llamaré cuando salga de esto. ¿Esto es todo lo que llevas?

—Ponme unos gramos de esperanza, por favor, que me están haciendo falta.

  • La inteligencia artificial es hoy una palanca estratégica para que el profesional sénior recupere competitividad. Según destaca Generación Savia, existen recursos clave para modernizar la búsqueda de empleo: Teal o Jobscan permiten adaptar décadas de experiencia a ofertas específicas para superar filtros automáticos (ATS). Si el reto es la visibilidad, Taplio ayuda a posicionarte en LinkedIn como referente experto, mientras que Interview Warmup de Google facilita practicar entrevistas en privado. Enlace: 14 herramientas de IA para tu empleabilidad (Generación Savia)

  • Si necesitas un itinerario oficial para reingresar al mercado, la Cámara de Comercio ofrece recursos gratuitos. Incluye diagnóstico de competencias, orientación personalizada y formación en las áreas que más demandan las empresas actualmente. Es ideal para actualizar tu perfil profesional según las necesidades reales del mercado local y recibir acompañamiento experto en la búsqueda activa. El programa está cofinanciado por fondos europeos para garantizar el acceso sin coste a los participantes. Enlace: Programa Talento 45+ (Cámara de Comercio)

  • Para cerrar la brecha digital de forma sencilla, Canal Sénior ofrece una plataforma de aprendizaje gratuito con seminarios en vídeo y clases en directo. Sus contenidos cubren desde el manejo de herramientas colaborativas y redes sociales hasta ciberseguridad y trámites online. Es un recurso excelente para ganar autonomía tecnológica y demostrar a los reclutadores que tus competencias digitales están totalmente al día, eliminando uno de los principales prejuicios sobre la edad. Enlace: Plataforma de aprendizaje Canal Sénior

  • El desempleo prolongado requiere herramientas específicas para no perder la motivación. La Fundación Adecco ofrece guías prácticas para afrontar entrevistas de trabajo tras los 50, consejos para redactar un currículum funcional que destaque logros y recursos para gestionar el impacto emocional del paro de larga duración. Sus informes ayudan a entender cómo superar los sesgos de edad de los seleccionadores, convirtiendo la veteranía en un valor diferencial y estratégico. Enlace: Recursos de empleo Fundación Adecco

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95% de jóvenes valora la experiencia de los séniors. Un estudio de la Universidad Pontificia de Salamanca realizado entre jóvenes de la Generación Z revela una alta aceptación de la Generación Silver en la publicidad: el 95% valora su experiencia y un 85% cree que su presencia refleja mejor la realidad social. Además, el 70% de los encuestados afirma que consumiría marcas que fomenten vínculos intergeneracionales, reportando mayoritariamente sentimientos de empatía y emociones positivas. Sin embargo, el informe advierte que aún persisten prejuicios que vinculan la vejez con la falta de competencia tecnológica o una menor capacidad de influencia. La investigación concluye que la clave para conectar con los jóvenes no es simplemente incluir a mayores de 50 años, sino hacerlo mediante representaciones realistas, activas y no condescendientes. La cuestión no es si mostrar a los séniors, sino cómo hacerlo. Fuente: Silver Economy Forum / LinkedIn.

El paro sénior supera al resto por primera vez. Los mayores de 55 años en España registran una tasa de paro (9,8%) superior a la de los trabajadores de 25 a 54 años, revirtiendo una ventaja que llegó a ser de nueve puntos en los años noventa. El informe de la Fundación BBVA y el Ivie revela una fractura generacional: mientras quienes mantienen su trayectoria disfrutan de empleos estables, quienes pierden su puesto sufren una precariedad extrema. El 52,6% de los nuevos contratos para este colectivo son temporales y casi el 60% lleva más de un año en el desempleo, cifras mucho peores que las de cohortes más jóvenes. Esta “penalización por edad” también se refleja en el salario, que cae de los 40.520 euros en carreras continuas a apenas 19.558 euros en nuevas inserciones. Ante el envejecimiento demográfico, los expertos urgen a combatir los prejuicios empresariales y reforzar la formación continua para garantizar la sostenibilidad del sistema. Fuente: Fundación BBVA e Ivie (Esenciales n.º 08/2025).

IA y salud: los empleos mejor pagados para +50. El mercado laboral hacia 2030 no exigirá “trabajar más”, sino aprovechar palancas estratégicas como la IA, la ciberseguridad y la salud. Según proyecciones del World Economic Forum, los perfiles mayores de 50 años poseen una ventaja competitiva en roles donde la experiencia reduce errores costosos y acelera decisiones en entornos complejos. Las posiciones que liderarán las tablas salariales para este colectivo incluyen la dirección de estrategia en IA, la gestión de riesgos digitales y la dirección de operaciones clínicas. Además, sectores como las ventas B2B de ciclo largo y el cumplimiento normativo valoran especialmente el criterio y la madurez del talento sénior. La clave para competir con éxito radica en la especialización híbrida: unir décadas de gestión de negocio con competencias actualizadas en tecnología y sostenibilidad para ocupar “roles de confianza” que aseguren la resiliencia operativa. Fuente: Fiftiers

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