Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir: te quiero, te adoro, mi vida. Pero también, que jamás le contaré a nadie que te amo.
¿Está bien tener amores secretos, pasiones íntimas, personales, que no le cuentas a nadie? Yo digo sí, siempre y cuando no vaya contra de tus principios, tus promesas y tus valores.
Tenemos derecho a tener nuestros fuegos secretos, no estamos obligadas a ser transparentes, amiga. No somos de cristal, y menos para eso.
Me chifla Ali. Y me chifla todavía más Ali escribiendo romantasy. De hecho, creo que sus novelas de romantasy son sus mejores novelas. En Alfa tenemos a una pareja de licántropos destinados a estar juntos, pero que no pueden estar juntos y que sufren por un poco por todo: por eso, porque hay un montón de gente que quiere acabar con ella y por el pasado de ambos, por separado y en común. Aquí hay mucha atracción, mucho macho Alfa (pero sin caer en machismo ni mierdas de esas), diálogos ágiles y entretenidos y sexo, bastante sexo. La leí gracias a eBiblio y luego, por supuesto, la compré.
Cuando lo empecé a leer, no tenía ni idea de que este libro era un intercambio de correspondencia real entre la escritora Helene Hanff y los trabajadores de una librería de Londres, en especial Frank Doel y su familia, los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial. Y si ya sin saberlo me pareció una novela epistolar conmovedora, imagínate al conocer la realidad. Me sentí conmovida por esa mujer que no tiene dinero, pero invierte en literatura y en ayudar a aquellos que intentaban reconstruir sus vidas después del desastre que es un conflicto bélico. Y también por la amabilidad de Frank Doel, siempre dispuesto a cazar el libro perfecto para su mejor compradora. Los libros son algo más que simples objetos, que piezas de arte y artesanía. Son puentes. Los mejores que la humanidad haya construido jamás.
Un libro bonito con una narración de leyenda y unos personajes simpáticos y dulces. Me ha gustado el universo en el que la maldad no consigue progresar, la magia es una parte de la realidad y los personajes evolucionan y son coherentes. Una lectura fresca, ligera, soñadora, perfecta para las noches de verano.
Después de The Expanse nos hemos bebido Lestat el vampiro y yo no dejo de escuchar la banda sonora. La serie, que es un desfase vampírico, una gamberrada rockera, una alucinación divertidísima, puedes verla en Prime Video.
Las canciones las encuentras en casi cualquier agregador de música buscando The Failures - The Vampire Lestat. Aquí te dejo algunos enlaces directos:
Music YouTube, Deezer, Tidal, Spotify.
No sé qué pensará el resto del mundo, a mí me parece que Sam Reid es un Lestat maravilloso y que si buscas en el diccionario voz sexy te sale una foto suya cantando estas melodías vampíricas (porque es él quien canta también). En fin, que ¡no te la pierdas!
Por cierto mis canciones favoritísimas (porque en realidad me gustan todas) son: When I Call Your Name, Stained Glass Eyes, Brutal Love y Hit The Lights. Y mención especial al principal compositor de todas ellas: Daniel Hart.
Ya te he recomendado este Substack alguna vez, pero hoy te recomiendo especialmente este post que es maravilloso si eres fan de Se ha escrito un crimen y siempre quisiste ser Jessica Fletcher.
Todo hombre, todo artista llamará Nietzsche, cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con un duende, no con un ángel, como se ha dicho, ni con su musa. Es preciso hacer esa distinción fundamental para la raíz de la obra.
Hace unos días publiqué un post en el que me quejaba de ver tanto contenido IA en el arte y pedía a los artistas que, por favor, volvieran al proceso, a la artesanía, a darnos cosas de sí mismos, cosas diferentes, imperfectas. Hubo personas que compartieron este hastío, otras que me insultaron, pero después de leer esta conferencia de Federico García Lorca: Teoría y juego del duende, sé que lo que pedía es algo lícito: invocar de nuevo al duende en la forma artística.
Con tanta IA que todo lo uniforma, lo estamos dejando atrás, y sin él, la capacidad de que el arte nos transforme, nos emocione y nos haga ver la realidad de manera diferente, se reduce muchísimo. Él lo dice muy bien en esta conferencia y, la comparto, porque creo que en estos tiempos todos necesitamos leerla.
Necesitamos volver a tener la experiencia del duende, de vivir el propio en los procesos y de gozar del ajeno, de salir de vez en cuando de nuestras rutinas y saltar al vacío, paladear el vértigo, el milagro, el fragor de la sangre en las venas, el dulzor de las pestañas empapadas en lágrimas.
Así que hoy no desdigo nada de lo que dije, aunque algunas personas abandonaran este boletín o me hayan tachado de cosas ominiosas, porque yo sigo queriendo y buscando el duende y esa es la manera particular en la que elijo vivir y amar el arte. Y cada cuál que se detenga y piense cuál es la suya.
No sé si te he dicho que este proyecto nació en 2024, pero que no fue hasta el año pasado cuando realmente empezó a ser una realidad. Todavía queda muchísimo por escribir y corregir (solo he terminado cinco de las doce historias), de ellas, este mes, he dejado dos listas para su corrección. Sí, voy muy lenta escribiendo, pero bueno, la vida. Cuando empiece a publicarlas iré muy rápido, porque saldrá una por mes (y lo mismo me acusarán de escribirlas con IA X’-D). A ver qué tal va el experimento.
Por cierto, he decidido que finalmente sí documentaré el proceso de todo este proyecto. Tuve la idea de hacerlo hace unos meses, pero entonces pensé que era mejor centrarme en escribir. Ahora, después de todas las dudas sobre autorías y demás polémicas, creo que va a ser más útil que nunca. Si te apetece seguir esta bitácora escríbeme a hola@marialatorre.es y te mantendré al tanto de cómo acceder a ella.
El mantra del mes, inspirado por uno de mis arbolitos de jade al que se la cayeron todas las hojas y está lleno de retoños, es:
Deja que las hojas caigan, porque después siempre brota algo bueno.
Si te ha gustado lo que has leído, quizá te gusten mis libros:
Disponibles en ebook, papel y Kindle Unlimited.

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