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SPOT Underground · Sep 24, 2025

Las "heroínas" otra vez olvidadas

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Marco Appel · SPOT Underground

Queridos lectores y lectoras de SPOT,

les platico que hace unos días fui a ver una película de esas que no dejan a nadie indiferente. La cinta trata de un tema que ocupó un primerísimo lugar durante la pandemia de COVID-19, pero que después, desafortunadamente, hemos olvidado.

Hagan memoria. ¿Se acuerdan que en un momento dado de la pandemia la gente en algunos países europeos salió a sus balcones a dar un aplauso dedicado al personal que estaba arriesgando su propia vida en la batalla contra el coronavirus? Claro, me refiero a los y las enfermeras.

La película se llama Heldin, Heroína en alemán, el idioma en que está hablada. Es una producción suiza dirigida por la también directora helvética Petra Volpe y está protagonizada por la espléndida actriz alemana Leonie Benesch. En español el título del film es Turno de noche, igual que en inglés (Late Shift), y en francés se llama En première ligne (En primera línea). Eso quizás por el otro significado que tiene la palabra “heroína” (la droga) en estos idiomas.

La historia se centra en el personaje de Floria Lund, una enfermera en sus treinta y tantos años que trabaja bajo una enorme presión durante un turno de noche en un hospital con falta de personal. Solo ella, otra colega y una joven practicante se tienen que encargar de pacientes con diferentes padecimientos, niveles de gravedad y circunstancias de vida (un acaudalado empresario cincuentón, un migrante africano, una mujer alcohólica, una joven madre de familia con cáncer, una anciana desvalida…).

La película fue presentada con buena aceptación en la más reciente edición de la Berlinale en febrero pasado y, desde entonces, ha sido elogiada por “su retrato realista y conmovedor de los desafíos que enfrenta el personal sanitario”. No por nada, Heldin es la candidata de Suiza para los próximos premios Óscar que tendrán lugar en marzo de 2026.

Les decía al principio que ese tema, el de la noble y dura misión que tienen las personas que nos cuidan cuando nos enfermamos, lo volvimos a meter en el polvoriento cajón de los pendientes una vez que dejamos atrás la pandemia. Porque recuerdo que se nos prometió un aumento considerable en los presupuestos hospitalarios y mejores condiciones de trabajo para esas “heroínas”, de modo que ninguna pandemia nos tomaría en el futuro tan poco preparados como esta vez. Las autoridades nos dijeron mil veces que habían aprendido la lección y que por encima de todas sus prioridades estaría la salud de sus ciudadanos. Lo ha sido a medias.

Ser enfermero o enfermera sigue siendo un trabajo precario y estresante. La escasez de recursos humanos y materiales es una queja que persiste.

La película termina advirtiendo que en Suiza -que uno imaginaría lejano a estos problemas por ser uno de los países con el ingreso per cápita más alto del mundo- se necesitará un ejército de 30,000 enfermeros/as más para el 2030.

A nivel mundial, afirma la cinta, ese déficit es de 13 millones, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No encontré el estudio de la OMS con ese dato, pero sí otro publicado el 11 de mayo pasado por la misma organización y el Consejo Internacional de Enfermeras: el Informe sobre la situación de la enfermería en el mundo 2025.

Su contenido revela números no menos inquietantes, así como los múltiples engranajes que componen esa bomba de tiempo, la cual, como suele tanto pasar, amenaza con explotar de manera desigual en el mundo.

Aquí puedes leer el informe

Retomo los hallazgos más generales para entenderlo:

En 2018, antes de la pandemia, había un total en el mundo de 27.9 millones de enfermeras. Pasada la emergencia sanitaria, en 2023 su número creció a 29.8 millones. Las proyecciones mundiales sobre qué tanta “escasez” de enfermeras habría en 2030 bajó de 10 millones a poco menos de 6 millones, que sigue siendo un montón (en los 27 países de la Unión Europea faltarán para ese año 2.3 millones).

Ahora bien, no a todo mundo nos pega igual ese déficit. Los países ricos, que representan apenas el 17% de la población mundial, hoy absorben prácticamente la mitad de todos los enfermeros y enfermeras disponibles. La densidad de tal personal en esos países es diez veces mayor que la que existe en los países pobres.

Estas estadísticas, podemos leer en el reporte, “indican que gran parte de la población mundial tiene un acceso sustancialmente menor a las enfermeras para servicios como la atención materna e infantil, el tratamiento de enfermedades crónicas y la respuesta a amenazas y emergencias de salud pública”.

Cuando estaba viendo la película me fue imposible no pensar en la pésima situación del sector salud en México. Y me pregunté: si los suizos hacen un largometraje tan dramático, crítico y emotivo como Heldin, ¡imagínense la tragedia que se podría rodar en un hospital público mexicano que, como en cualquiera de ellos, enfrenta una circunstancia mucho peor con la carencia de insumos y medicamentos básicos!

Cerraré por ahora con un dato: México tendrá un déficit de casi 100,000 enfermeras/os para el 2030 si no hay cambios, nos advirtió desde 2018 una investigación de la Universidad de Cambridge. Para atenuar esa escasez, la universidad planteó que México tendría que aumentar su capacidad para formar más personal sanitario, mejorar sus condiciones laborales, atraer quizás a más enfermeras del extranjero y evitar que las suyas emigren a otros países.

A pesar de esas recomendaciones que, repito, datan de 2018, el presupuesto para salud no recibió lo suficiente durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), e incluso se registraron varios recortes de programas. Además, México firmó un acuerdo con Alemania para llevar a ese país a enfermeras mexicanas con un contrato de trabajo bajo el brazo, no para estudiar. Y algo más: el presupuesto de este año para el sector -ya con la presidenta Claudia Sheinbaum- fue 12.2% más bajo que el de 2024.

Por todo ello, el panorama no se ve nada brillante, a menos que haya un giro sorpresivo en las políticas del gobierno federal.

Enseguida les dejo la bellísima canción -así me parece- con la que cierra Heldin. Es de Anhoni, una cantante y compositora trans inglesa de cuya voz se ha dicho que contiene “todas las emociones del planeta” (así lo dijo la famosa artista experimental Laurie Anderson). Abajo del video encuentran la traducción al español. La letra encaja a la perfección con el filme.

Espero que haya alguien que cuide de mí,

cuando muera, cuando me vaya.

Espero que haya alguien que mantenga mi corazón libre,

alguien bueno para sujetarme cuando esté cansada.

Hay un fantasma en el horizonte

cuando me voy a la cama.

¿Cómo podré dormir por la noche?

¿Cómo reposará mi cabeza?

Estoy asustada en medio de este sitio,

entre la luz y ningún lugar.

No quiero ser la única,

olvidada allí, olvidada allí.

(…)

Así que estoy esperando,

no me ahogaré ni me paralizaré entre luz y luz.

Regalo del cielo,

yo no quiero ir a los límites de las líneas divisorias.

Ilustración: Alaniz (IG: @alanizart)

Gracias por leer SPOT. Este post es gratuito y puedes compartirlo.

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