La mitología antigua era la manera que tenían los griegos y los romanos de entenderse a sí mismos. Una suerte de terapia arcana, que consistía en reinterpretar los microdramas de los mitos con los que cada persona se identificaba.
Y créeme, la lectura alegórica funciona bien como herramienta psicológica: convierte el mito en un mapa de lo que te pasa y te da pistas para resolver tus problemas.
Por ejemplo, un emprendedor podía identificarse con el viaje del héroe, y verse reflejado en Hércules o en Odiseo y encontrar respuestas a sus preguntas.
Pero había mitos más profundos, que explican por ejemplo porque cuando tenemos lo que se supone que hay que tener en la vida, nos autosaboteamos y convertimos en mierda todo lo que tocamos.
Para muestra, un botón.
Adonis pudo sobrevivir a su nacimiento gracias a Afrodita (diosa del amor y la belleza).
Ella entregó al pequeño Adonis, metido en un cofre, a Perséfone (diosa de la primavera y también reina del inframundo) para que lo escondiera.
Pero pasó el tiempo, y Perséfone se enamoró de Adonis y se negó a devolverlo.
Afrodita, que también lo quería como amante, se quejó a Zeus (dios supremo de la mitología griega). Este, que no quería meterse en disputas amorosas, decidió que la musa Calíope fuera la jueza.
Calíope estableció que el tiempo de Adonis se dividiera en tres partes: una para estar con Perséfone, otra para estar con Afrodita y una tercera para que él descansara.
El problema es que Adonis prefirió dedicar también el tiempo libre a Afrodita, descuidando el que debía pasar con Perséfone.
Muy molesta, Perséfone se lo contó a Ares (dios de la guerra y uno de los amantes de Afrodita).
Ares, celoso, se convirtió en jabalí y mató a Adonis a cornadas mientras este cazaba en un monte, devolviéndolo al Tártaro junto a Perséfone.
Perséfone = reina del inframundo = tu parte subconsciente.
Afrodita = reina de la belleza = tu parte consciente.
Adonis = eres tú.
Ares convertido en jabalí = autosabotaje.
Imagina que Afrodita es tu parte consciente y racional, con la cual haces lo que tienes que hacer para pagar las facturas, proveer a los tuyos y ser un ciudadano respetable.
Que tu parte Perséfone son todas esas cosas que reprimes y que están en tu subconsciente pugnando por salir, pero que, como decía Jung, al reprimirlas crecen, te controlan y las llamas destino.
Y que Ares, convertido en jabalí, es todo eso que haces para autosabotearte: beber, comer en exceso, lobotomizarte viendo minivídeos en TikTok.
Todo eso te lleva a un lugar donde no quieres estar. Pues, si se convierte en una conducta adictiva, por inocente que parezca, puede acabar afectando a tu trabajo (tu parte Afrodita) y acabar destruyendo tu vida para que acabes de una vez haciendo caso a tu parte Perséfone (tus pasiones reprimidas).
Yo conozco a una persona que se volvió adicta a hacer maratones de Netflix y apenas dormía, con lo que bajó su rendimiento en el trabajo y acabaron despidiéndola.

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