LWS Financial Research NO ES un servicio de asesoria financiera, ni su autor está cualificado para ofrecer este tipo de servicios.
Todo el contenido de esta web y publicaciones, así como todas las comunicaciones por parte del autor, tienen un propósito formativo y de entretenimiento, y bajo ninguna circunstancia, expresa o implícita, deben ser consideradas asesoramiento financiero, legal, o de otro tipo. Cada individuo debe llevar a cabo su propio análisis y tomar sus propias decisiones de inversión.
Antes de nada, quiero daros las gracias por la acogida que está teniendo el curso de Gestión de Carteras. Teníamos claro que era una formación muy distinta a lo habitual, porque aquí no hablamos simplemente de encontrar buenas empresas, sino de algo que muchas veces dejamos en segundo plano y que acaba siendo igual o más importante: qué peso dar a cada posición, cuándo aumentar, cuándo reducir, cómo rotar la cartera y cómo conseguir que una buena idea realmente se note en la rentabilidad. Esa es precisamente la parte de la inversión que Albert lleva años trabajando y aplicando en su propia cartera.
Además, todos los que entren hasta hoy a las 23:59 se llevarán también el Kit del Inversor, un bonus que hemos querido añadir para llevar toda esa parte teórica mucho más al día a día. La idea es que no termines el curso con siete módulos vistos y ya está, sino con recursos que te ayuden a ordenar tu proceso, analizar tus posiciones y tomar decisiones con más criterio cuando estés delante de tu propia cartera. Con ese objetivo, es comparto las herramientas que YO uso para gestionar mi cartera. Al final, de poco sirve entender cómo se construye una cartera si luego, cuando abres el bróker un martes cualquiera, vuelves a decidir los pesos o las ventas sobre la marcha. El objetivo de la formación es precisamente que puedas saber por qué está cada empresa dentro y por qué pesa lo que pesa.
Y esto sí quiero remarcarlo porque después habrá gente que me escriba preguntando. El Kit del Inversor solo está incluido hasta hoy a las 23:59. Después desaparece el bonus. Así que, si estabas pensando en hacer el curso de Gestión de Carteras, hoy es el último día para entrar llevándote también el kit. Y de nuevo, gracias a todos los que ya estáis dentro. Tengo muchas ganas de que empecemos el 1 de septiembre.
Esta semana ha llegado cargada de novedades a LWS Financial Research:
Esta semana ha habido muchos eventos interesantes que analizar en el panorama geopolítico y económico. A continuación, listo las noticias más destacadas. Vamos allá:
Bernie Sanders ha enviado una carta a Sam Altman, Dario Amodei y Mark Zuckerberg elevando de forma significativa la presión política sobre el desarrollo de la inteligencia artificial. El senador sostiene que los últimos incidentes conocidos —desde modelos capaces de diseñar nuevos virus hasta sistemas que habrían logrado vulnerar ordenadores externos durante pruebas de seguridad— demuestran que la capacidad de la tecnología está avanzando más rápido que nuestra capacidad para comprenderla y controlarla.
El argumento de Sanders es especialmente interesante porque utiliza contra las propias compañías sus compromisos de seguridad. Anthropic había prometido frenar el escalado si sus capacidades superaban los mecanismos disponibles para controlar los modelos; Meta aseguró que detendría el desarrollo si alcanzaba determinados umbrales de riesgo crítico; y OpenAI planteó algo similar para escenarios extremos. Para Sanders, ese momento ya ha llegado. La carta pide directamente una pausa en el desarrollo de modelos más avanzados y termina con una amenaza bastante poco velada: si las compañías no actúan voluntariamente, el Senado lo hará. Más allá de que la descripción de algunos incidentes sea deliberadamente alarmista (y de que convenga separar pruebas diseñadas precisamente para encontrar comportamientos peligrosos de una pérdida real de control en producción), el cambio político es relevante. Durante los últimos años, Washington ha tratado la IA fundamentalmente como una carrera tecnológica y geopolítica frente a China. Ahora empieza a aparecer con más fuerza el otro lado de la ecuación, el riesgo sistémico y la necesidad de regulación. Si este discurso gana tracción, el principal riesgo para las grandes compañías de IA podría dejar de ser únicamente conseguir suficiente compute o capital para seguir escalando, y pasar a ser que los gobiernos empiecen a decidir hasta dónde pueden hacerlo. El problema es que China no tiene las mismas cortapisas, y esto hace la carrera hacia la AGI muy asimétrica, con el añadido de que llegar primero, en este caso, pude ser una ventaja definitiva e insalvable.
Los problemas de oferta en el mercado del estaño siguen acumulándose, y cada vez cuesta más argumentar que estamos ante simples disrupciones temporales. Yinman Mining ha suspendido completamente sus operaciones de extracción, procesamiento y gestión de residuos tras un accidente, sin una fecha clara de reanudación, añadiendo un nuevo recorte físico a la disponibilidad doméstica de mineral en China. A esto se suma Myanmar, donde la producción en la región de Wa continúa limitada al 50% de los niveles previos a la prohibición, mientras que una recuperación completa se habría desplazado hasta 2027. Con el final de la temporada de lluvias, además, no se espera un incremento significativo de volúmenes en el corto plazo.
Fuera de Asia, los riesgos de suministro en República Democrática del Congo y Perú tampoco se han resuelto, mientras que la ligera recuperación de las exportaciones indonesias apenas compensa el deterioro del resto del mercado. El resultado es una cadena de suministro que sigue extremadamente tensionada. Los treatment charges del concentrado de estaño en Yunnan permanecen en mínimos históricos, las fundiciones continúan operando a ritmos deprimidos y la escasez de mineral sigue transmitiéndose hacia el metal refinado. Es exactamente el tipo de dinámica que llevamos tiempo observando en el estaño. La demanda puede seguir sin ser extraordinaria, pero cuando la oferta pierde elasticidad y las disrupciones dejan de ser coyunturales para convertirse en estructurales, el equilibrio del mercado cambia rápidamente. Por ahora, no estamos viendo una normalización real del suministro, sino nuevas capas de presión sobre un sistema que ya operaba con muy poco margen. En este contexto, y con tan pocas opciones cotizadas con las que expresar convicción en este temática, no es de extrañar que estemos experimentando un rerating en los múltiplos que, al verse acompañados de una mejora de los beneficios subyacentes, es una combinación explosiva.
Florida está aprovechando políticamente el giro económico de Nueva York bajo Zohran Mamdani para reforzar una tendencia que ya venía de años atrás. La Cámara de Comercio de Florida ha colocado un anuncio en pleno Times Square nombrando al alcalde neoyorquino “Economic Developer of the Year”, agradeciéndole irónicamente los empleos, empresas y residentes de alto patrimonio que, según ellos, están abandonando Nueva York rumbo al sur. Más allá de la provocación, el mensaje encaja con una realidad migratoria que se aceleró tras el COVID y que ha favorecido especialmente a Florida entre hogares de renta elevada y población en edad laboral.
El argumento de fondo es sencillo,ya que cuanto más sube la presión fiscal y regulatoria en Nueva York, mayor es el incentivo para que capital, empresas y contribuyentes móviles busquen jurisdicciones más competitivas. La Florida Chamber cita datos del IRS según los cuales el estado gana aproximadamente 2.4M$ de renta imponible neta por hora, mientras Nueva York pierde unos 1.1M$, y recuerda que Florida ha reducido impuestos más de 50 veces en los últimos 15 años. En 2022-2023, último periodo disponible citado en el artículo, Nueva York registró una pérdida neta de 21.176 declaraciones fiscales hacia Florida. A esto se suma el efecto reputacional de medidas como el pied-à-terre tax de Mamdani, que ya habría reforzado el interés de grandes patrimonios por Miami.
El Ayuntamiento responde que la economía sigue fuerte, con más de 21.700 empleos creados en seis meses, crecimiento del 1.9% en finanzas y seguros, un mercado de oficinas en Manhattan que apunta a su mejor año desde 2000 y más de 21.000M$ levantados por compañías neoyorquinas en venture capital. Y seguramente ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Nueva York sigue siendo uno de los mayores centros económicos del planeta, pero también puede estar deteriorando poco a poco su ventaja relativa frente a estados con menor fiscalidad y regulación. En un país donde empresas y personas tienen mucha movilidad interna, la competencia entre jurisdicciones importa, y castigar demasiado al capital suele acabar teniendo consecuencias bastante previsibles: el capital se mueve.
El dato de inflación de julio en Estados Unidos ha sido bastante benigno (MOU mediante) y, sobre todo, reduce el riesgo de que el shock energético de los últimos meses se haya trasladado de forma significativa al resto de la economía. El CPI subió apenas un 0.1% mensual, en línea con lo esperado, mientras que la inflación subyacente avanzó un 0.2%. En términos interanuales, el dato general se moderó del 3.5% al 3.4%, y la core se sitúa en el 2.5%. La caída de la gasolina, del 2.9% tras el desplome del mes anterior, volvió a actuar como principal contrapeso, mientras que vivienda explicó buena parte del pequeño incremento mensual.
Más interesante que el headline es la composición. Los servicios siguen mostrando algo de presión (sanidad +0.4%, vuelos +2,2% y shelter +0.1%), pero no hay señales de una espiral inflacionaria derivada de la energía. En bienes, además, el pass-through de los aranceles parece estar perdiendo fuerza: ropa y mobiliario apenas subieron, aunque el conjunto de core goods avanzó un 0.2% después de dos meses de caídas. Es decir, seguimos teniendo una inflación claramente por encima del objetivo de la Fed, pero sin la aceleración que muchos temían tras el conflicto en Oriente Medio.
El dato llega además en un momento especialmente incómodo para la Reserva Federal. La semana pasada conocimos una sorpresa negativa muy importante en empleo y ahora la inflación vuelve a salir contenida. El mercado ha reaccionado reduciendo la probabilidad de una subida de tipos en septiembre desde cerca del 48% al 38%, con caídas en yields y dólar y subidas en bolsa. La Fed mantuvo en julio los tipos en 3.50%-3.75%, y aunque un hike inmediato parece menos probable, el problema no ha desaparecido. Antes de la reunión de septiembre todavía tendremos CPI y empleo de agosto, y varias casas siguen esperando una subida antes de final de año. Aquí está la parte más relevante. La Fed se enfrenta a una combinación cada vez más incómoda entre inflación todavía elevada y deterioro del mercado laboral. Los salarios reales han caído un 0.2% interanual y llevan meses estancados o retrocediendo, lo que implica que el consumidor sigue perdiendo poder adquisitivo aunque el CPI mensual parezca tranquilo. Si el empleo se debilita mientras la energía vuelve a repuntar en agosto, el margen de maniobra se estrecha bastante. Por ahora, este dato elimina parte del miedo a una segunda ola inflacionaria inmediata, pero no resuelve el problema estructural. La inflación sigue demasiado alta para que la Fed pueda declarar victoria, y demasiado baja como para justificar una respuesta agresiva justo cuando empiezan a aparecer grietas claras en el empleo.
Uno de los desarrollos más relevantes desde el inicio del conflicto está siendo el uso de transferencias ship-to-ship en Fujairah, que se ha convertido en una especie de válvula de escape para sortear parcialmente el cierre del estrecho de Ormuz. A través de esta ruta, aprovechando el corredor marítimo de Omán y posteriores trasvases entre buques, estarían saliendo entre 4 y 5 millones de barriles diarios de crudo que, en condiciones normales, atravesarían directamente el estrecho.
La cifra es importante porque antes del conflicto por Ormuz circulaban alrededor de 20M b/d, mientras que las alternativas físicas son bastante más limitadas. Arabia Saudita dispone del oleoducto East-West, con capacidad teórica cercana a 7M b/d, aunque la infraestructura exportadora de Yanbu limita el volumen efectivo de crudo a unos 4M b/d. Emiratos, por su parte, cuenta con el Abu Dhabi Crude Oil Pipeline, capaz de transportar aproximadamente 1.8M b/d fuera del estrecho. Es decir, incluso utilizando al máximo estas infraestructuras, una parte muy relevante de los flujos regionales sigue dependiendo de soluciones marítimas improvisadas. Ahí entra Fujairah. Las transferencias actuales permitirían sacar aproximadamente 1M b/d de Kuwait, 1.5M de Irak, 1.2M de Emiratos y otros 0.5M de Arabia Saudita, unos 4.2M b/d en total. No resuelve el problema, pero sí reduce considerablemente la capacidad de Irán para utilizar un cierre completo de Ormuz como arma económica inmediata contra el resto del mundo.
Y precisamente por eso, cualquier acuerdo temporal tiene un problema evidente desde la perspectiva iraní. Si Teherán acepta una tregua sin garantías permanentes, Estados Unidos podría simplemente utilizar ese tiempo para reconstruir inventarios de munición, reforzar defensas aéreas y permitir que el mercado mundial acumule mayores colchones de petróleo antes de volver a atacar en mejores condiciones. Así, el verdadero valor de Ormuz no está únicamente en poder cerrarlo hoy, sino en mantenerlo como amenaza creíble mañana. Incluso un control militar completo del estrecho por parte de Irán perdería parte de su utilidad si el resto de la región desarrolla suficientes rutas alternativas y capacidad de almacenamiento. Por eso, desde la óptica iraní, Ormuz sigue siendo su principal palanca de disuasión frente a futuras ofensivas y una de las pocas herramientas capaces de trasladar el coste de una guerra regional al resto del mundo. En última instancia, no se trata solo de controlar una ruta marítima, sino de conservar poder negociador.
La rentabilidad de la cartera modelo es de +27.80% YTD vs +15.93% para el S&P500 ( S&P en €) y del +229.4% vs +74.2% para el S&P500 desde inicio (septiembre 2022). A cierre del viernes, la composición es la siguiente:
⚠️ Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. La evolución histórica de la cartera modelo se muestra con fines exclusivamente informativos y educativos, y no constituye una recomendación de inversión ni una oferta de compra o venta de valores. Las rentabilidades mostradas pueden no incluir comisiones, impuestos u otros costes asociados.

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