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Hola, soy Javier Lacort y este es Lupe Infinito, podcast diario de Sataka. Empezamos. Mi compañera Eva Rodríguez de Luis, de Sataka, se ha comprado hace poquito un piso con dos patios, tiene a las perras a la fresca, tiene el tendedero, tiene un huerto que ella misma ha admitido que es más una ilusión que una cosecha, que son las cosas buenas del patio, en definitiva, que puedes hacer. Las cosas malas de un patio, por ejemplo, son con repartidor, te puede dejar el paquete, si así lo considera, tirándolo directamente por encima de la valla. Y también, según Eva, si alguien quiere entrar en algún momento sin permiso a algún amigo de lo ajeno, Digamos que a la verja tampoco es que sea exactamente Alcatraz. Incluso ella misma alguna vez ha comentado que ha pensado en saltarla concretamente el día en que se dejó las llaves dentro. Todo eso os lo cuento como contexto personal suyo y además sin pedirle permiso así de caraduras hoy porque ha publicado una estupenda reseña de una cámara inteligente. Ahora veréis el matiz. la que cuenta todas estas cosas, más o menos yo ya estaba al tanto de las perritas de baile o compras del piso, pero básicamente lo importante es que le llegó la Ring Spotlight, que es una cámara inteligente para lograr de Amazon. No es una cámara para poner dentro de casa, es una cámara para poner fuera. Es la típica cámara que tú la ves y parece más la clásica cámara de vigilancia de toda la vida.
Y contó Eva que cuando le llegó, pues que la montó en cosa 10 minutos, taladro, tacos, la aplicación tal, y ahí está la cámara. Review que ha hecho en SATACA es por la que podríamos esperar. Funciona y funciona bien. Graba en 2K, o mejor dicho, graba y te permite ver en 2K. Ahora entenderéis el matiz. Tiene unos foquitos que se encienden con el movimiento por si no hay mucha visibilidad. Tiene una opción para hacer sonar una sirena. Tiene un altavoz también para que tú, si hablas desde el móvil, pueda... escucharse para un repartidor, para quien sea. En definitiva, tiene una buena aplicación, es una buena opción. Incluso si tienes un eco dentro de casa, puedes ver desde el salón qué imagen está captando la cámara en ese momento. Y de hecho, mi compañera Eva dice que no sabía que necesitaba una cámara hasta que la probó. Vale, podríamos hablar aquí, pero hay un talle muy importante que lo cambia todo, que es que la cámara no recuerda. Me refiero, la cámara sin suscripción. No recuerda nada. Lo que tiene es atornillado en la pared, porque ya os digo que es una cámara que no es la típica que tiene dentro de casa, como las Tapo y ese tipo de modelos muy populares. Si no es una cámara que va... no me sale la palabra, disculpad, estoy un poquito espeso en este regreso, la tienes montada sobre la pared, es lo que quería decir.
Si no tienes pagada la suscripción, lo que has atornillado es un ojo digital que emite en directo, te avisa si alguien llama, si alguien se mueve, si pasa lo que sea, y tú abres el móvil, abres la aplicación y puedes ver lo que está pasando en ese momento en tiempo real. Pero si alguien llama, si alguien pasa, si pasa cualquier historia y te pillan el cine, te pillan lejos del móvil, te pillan la ducha o lo que sea y te lo has perdido y en ese mismo instante no puedes ir a ver qué está pasando, no hay forma alguna de recuperarlo. Te regala Amazon durante 30 días el plan completo y luego te piden un plan que pasa por 4 euros al mes, el más básico, 10 el intermedio o 20 el premium por cacharro. Si tienes más, pues suma. Al año, si tiras por lo alto, se puede plantar la broma en casi 200 euros. por encima de los 150, 160 que ya pagaste por la cámara como tal. Y aquí es donde me quiero parar porque lo interesante no es lo que tenemos, ni el precio, sino es la ausencia. Esta cámara, la Ring, no tiene una ranura para tarjeta de memoria, no tiene forma de conectarle un disco por USB, no tiene nada de esto que te pueda permitir grabar o lo que sea el local. Una tarjeta microSD, ¿cuánto cuestan ahora? Pues igual han subido, pero ¿qué puede costar? 10 euros, un conector cuesta céntimos añadirlo. Cualquier cámara de vigilancia china que compres por ahí, de 30, 40 euros, 50 euros, lleva una ranura para una microSD.
Es decir, esto no es una limitación técnica, ni es un problema de espacio, ni es una decisión de ingeniería, ni tampoco de que te vaya a inflamar mucho el precio, sino que es un hueco que alguien, en este caso Amazon, ha dejado a posta para que la suscripción tenga mucho más sentido. Y eso es lo que separa este episodio de una review, porque cuando entiendes que la carencia es parte del diseño del producto, entiendes también que no es que estés mirando un producto que tiene un pero, como cuando ves un móvil y dices, muy chulo, pero este aspecto no me convence, sino que en este caso lo que estás mirando es un producto al que le han quitado algo a propósito para poder vendértelo aparte. Esto, por cierto, este podcast que durante tantos años ha ido de Apple, también podríamos hablar de Apple en ese sentido, vamos a dejarlo para otro día. Pero en este caso, el caso de la cámara de Amazon creo que es súper, súper ilustrativo. Es decir, tú compras esta cámara y el objeto llega a tu casa, entre comillas, incompleto y lo hace porque quiere ser así. Es decir, no es Amazon siendo Rakan. Amazon, el diseño del producto lo suele hacer muy bien desde hace muchos años. Dentro de esta lógica de los Kindle, de los Echo, de los Fire, ahora la cámara. Amazon te suele dar hardware muy correcto a un precio bastante razonable. Y la letra pequeña... Es lo que está creciendo últimamente.

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