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Lilibeth Ramirez · Jul 10, 2026

La razón por la que abandonas tus hábitos no es la falta de disciplina: son demasiadas decisiones.

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Lilibeth Ramirez · Lilibeth Ramirez

Llevo mas de 3 meses probando un protocolo que simplificó mi comida, mi ropa, mi skincare. Y hoy te cuento exactamente cómo armar el primero para ti.

Hola,

La razón por la que abandonas tus hábitos no es la falta de disciplina

Es por todas las decisiones que tienes que tomar en un solo día.

Vamos a solucionarlo juntas.

Te lo voy a explicar con la práctica: Te levantas cada mañana y seguro te empiezas a preguntar: ¿qué desayuno? Luego, ¿tiene suficiente proteína? ¿Qué suplemento tomo, creatina? ¿Qué ejercicio hago hoy? ¿Qué ropa me pongo? El skincare — ¿cuál va primero? ¿Me maquillo?

Luego llega el almuerzo — ¿qué voy a comer? ¿Cómo lo preparo? ¿Cuánto tardo en hacerlo?

Y de repente son las 7 de la noche, ya no tienes ganas de decidir nada más y abres la nevera y, así de cansada como estás, encuentras ingredientes, pero no comida.

Entonces terminas llamando al delivery, o comiendo cualquier cosa.

Resultado: esa sensación de fracaso, y te preguntas de nuevo

¿por qué nunca logro ser constante con los hábitos?

¿Lo ves?

Yo tenía exactamente ese mismo problema, sobre todo con la cena.

Y se me ocurrió probar algo por 3 meses: un protocolo distinto para simplificar tantas decisiones. La verdad no empezó como un plan, pero ha venido funcionando — ya voy por más de 5 meses sin soltarlo.

Me pregunté:

Mi foco es comer saludable y suficiente proteína, hacer ejercicio, y ademas verme y sentirme bien.

Ok, ahora

Antes, cada semana era una lista interminable de decisiones hormigas: como las que te mostré al inicio. Qué ponerme cada mañana, qué cocinar cada día que sea distinto, qué rutina de ejercicio hacer cada día distinta. Ninguna decisión era grande. Pero todas juntas me tenían agotada, y al final me hacían fallar en la noche, cuando estaba más cansada.

Entonces empecé a poner foco en dónde estaban esas decisiones hormigas y cómo podía simplificarlas. La nevera como un buffet, se convirtió en nevera cápsula, y ya no la armaba toda los domingos sino durante la semana. Empecé a darme cuenta de que cada semana mi menú se repetía más, porque me iba por lo que sostenía, lo que me gustaba y me estaba dando resultados.

Ahora, en vez de comprar 5 vegetales distintos, compraba máximo 3. En vez de tener 5 proteínas distintas, tenía máximo 2, y a veces una.

No te voy a negar que tenía una pelea interna conmigo, porque no quería que pensaras que el menú que te hacía estaba reduciendo. Pero esta prueba nos iba a beneficiar a ambas, así que continué.

Me di cuenta de que llevaba meses simplificando sin querer, y decidí hacerlo a propósito.

Por otro lado: para lograr menos decisiones en la ropa, dejé de comprar ropa por impulso y empecé a planear mis outfits los domingos. También algo que me ha costado mucho: reduje mi skincare al mínimo, porque ya ni sabía cuál era el que me estaba funcionando.

Hasta que se volvió un sistema.

Después de 3 meses, los resultados fueron tan claros que sentí que tenía que compartirlos

.

  • Comí saludable durante todos los meses, asegurándome de consumir la proteína que mi cuerpo realmente necesitaba.

  • Mantuve mi rutina de ejercicio al menos 4 veces por semana, estoy mas fuerte y con mas músculo y logré cumplir mi meta de caminar al menos 1 milla diaria absolutamente todos los días.

  • Por fin empecé a ver cambios en mi cuerpo. Después de la perimenopausia, y a mis 50’s había llegado a pensar que la recomposición corporal ya no era posible para mí. Logré volver a mi talla M reduciendo mis medidas.

  • Ahora no solo tengo un clóset donde todo combina mejor, sino que además he ahorrado muchísimo dinero al comprar ropa con más intención.

  • Las manchas en mi piel, (incluyendo mis axilas) que tanto me preocupaban, han ido desapareciendo gracias a una rutina de skincare sencilla, enfocada y con pocos productos.

  • Que ahora tengo más tiempo, la cabeza más despejada, pero sobre todo, ya no fallo en sostener mis hábitos.

Me di cuenta que el cambio no había venido de tener más disciplina.

Había venido de hacerme la vida más fácil.

Y ojo, no es que haga menos cosas — es que dejé de gastar mi energía mental en las mismas cien decisiones hormigas cada semana.

Estoy feliz porque logré mantener todo, y por eso a este protocolo tuve que ponerle un nombre, te presento:

No es que la disciplina no sirva. Es que hacerte las cosas fáciles es lo que te permite sostenerla.

Cada decisión que tomaba, grande o chiquita, era un voto por la persona en la que me estaba convirtiendo.

El problema es que tu mente no tiene energía infinita para decidir. Tiene un presupuesto de decisiones, un límite diario que se gasta con cada elección, por pequeña que sea. Cuando se agota, dejas de votar con conciencia.

Entonces tomas una decisión ciega: la que tomas sin pensar en quién quieres ser, porque ya no te queda energía para pensarlo.

Y hay algo más: las decisiones más chiquitas (qué vitamina tomar, qué producto de skincare usar, qué te vas a poner) no se sienten como esfuerzo, pero se acumulan y te vacían igual que un gasto hormiga vacía una cuenta bancaria. Por eso le llamo una decisión hormiga.

Entonces, cuando se te acaba el presupuesto de decisiones en tantas decisiones hormiga y tomas una decisión ciega por cansancio, el resultado es una falla en el hábito que quieres sostener. Y la consecuencia es que luego te sientes mal — y esto puede convertirse en un loop interminable si no tomas acción y simplificas.

Pero Lily, ¿cuál es la solución?

Es exactamente lo que he estado probando con este protocolo de simplificar, y por lo cual hoy te lo presento probado: mi Teoría de lo Fácil.

Vamos a la práctica para que empieces a aplicarlo hoy mismo.

¿En que consiste? en eso, en hacérmelo fácil, para lograr los hábitos que me planteé, entonces creé un Kit Fácil.

todo lo que preparas de antemano para no tener que decidir en el momento de cansancio. No es un kit único. Es uno por cada área de tu vida que te esté agotando.

Sabes que me encanta la organización y darle estructura a mi vida, como buena virgo, para que funcione mejor y fluya.

Empiezo hoy hablándote del primero, y uno de los más importantes, el que más nos hace fallar: mi Kit Fácil de Comida — el sistema completo que uso para no pensar qué cocinar cada día. Si ya trabajábamos los menús y a muchas les funcionaba, y a otras les sigue funcionando, pero esto está más simplificado y enfocado.

Tranquila, que después te daré más: el de clóset, el de skincare, el de ejercicios, el de tranquilizar la mente y mantener la calma, el de mantener la casa ordenada, y hasta el de gastos y dinero. Y así seguimos armando kits a medida que sigan saliendo preocupaciones por toma de decisiones.

Cuéntame:

El que te ayuda si dices: no quiero cocinar todos los días.

Llevo años en redes haciéndote ver que comer sano no es aburrido — inventando recetas nuevas, obligándome a comer algo distinto cada día para dar el ejemplo. Pero nunca te conté que yo también, muchas veces, llego a las 7pm sin saber qué cenar. O que un domingo me da flojera preparar cinco recetas distintas. O simplemente no tengo tiempo porque decido salir a disfrutar.

Sentía que por ser organizada y “saber de esto,” no me podía permitir fallar. Pero fallaba igual — porque yo misma había caído en el mismo loop de decisiones que quería simplificarnos a las dos, a ti y a mí.

Hasta que dejé de buscar tanta variedad. Simplificar es justo lo que me está funcionando, y estoy segura que te va a funcionar a ti también.

No empezó como un plan. Empezó notando que, hace unos meses, empecé a cocinar menos y mi menú se repetía más, sin que lo decidiera a propósito.

Al principio pensé que era flojera. Que estaba dejando de esforzarme. Pero no, no estaba dejando de esforzarme. Estaba tomando demasiadas decisiones para sostener mis hábitos.

Hasta que un día lo hice consciente: si esto ya está funcionando solo, ¿por qué no diseñarlo del todo?

Así quedó mi Kit Fácil de Comida: lo que preparo y decido de antemano para no pensar en esto cada día:

El Kit Fácil de comida consiste en preparar, de antemano, lo que te elimine la toma de decisión en el momento que más te cuesta decidir.

Te dejo algunas recetas en los links

Si tu problema es la cena, como era el mío ,empieza por ese.

Si es el desayuno, hazlo para el desayuno.

Si son todas las comidas, empieza gradualmente con la que más problema de decisión te presenta, cuando estás más cansada y más susceptible a tomar una decisión ciega.

Para eso te voy a compartir mis kits, tengo varios, y cada semana podemos crear más juntas,

Quiero crear un Kit Fácil contigo déjame un comentario:

¿Cuál es esa comida que terminas repitiendo porque es la única que se te hace fácil?

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Read the original on lilibethramirez.substack.com

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