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Libre de Ansiedad · Mar 5, 2026

La revelación que curó la ansiedad - Historia exitosa de Diego

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Hoy te voy a hablar del caso de Diego. Diego es quien yo llamo el ejecutivo exitoso. Aparentemente lo tiene todo en la vida. Dirige la empresa familiar, una empresa multimillonaria, tiene una mansión, una esposa hermosa, tres hijos, lo tiene aparentemente todo.

Pero tiene ataques de pánico muy fuertes, está medicado psiquiátricamente y también por otros problemas de salud. Su mesa de noche parece una farmacia. Así que vamos a ver qué le pasó a Diego, cómo llegó ahí y cómo salió de allí gracias a la terapia cognitivo-conductual y la ayuda de este servidor. Comencemos. Soy tu servidor Nelson Arturo, psicólogo especialista en el tratamiento de...

La ansiedad más de 25 años de experiencia con mucho mucho cariño para tu servicio liberando mentes sin medicinas sin efectos secundarios si quieres ser valorado por uno de los psicólogos de mi equipo ya te voy a decir a lo largo de este vídeo cómo puedes hacerte valorar sin más empecemos diego tiene 35 años para cuando lo conocí Llegó a mi consulta una sola vez, solo tuvo una consulta en el primer contacto y venía con unos ataques de pánico muy fuertes. Él se quejaba de asfixia y de desrealización.

Te voy anticipando, los síntomas físicos por los cuales se quejan mis pacientes son muy poéticos, muy existenciales. Esos me dicen qué cosas le están faltando o están afectando su vida. La desrealización suele ser muy poética. Yo también la viví, si has visto mi historia, con la ansiedad. Dice mucho de cómo estamos viviendo nuestra vida, ¿no? Ahorita te voy a ampliar esto. Entonces él se quejaba y él me decía, ay, pero ¿por qué? Si lo tengo todo, todo me da eso.

Vamos a ver. Diego era una persona que dormía tres o cuatro horas diarias porque se la pasaba trabajando. Se levantaba a las cuatro de la mañana porque su papá, un hombre muy exigente, le enseñó a eso. Que las personas de bien y honrada se levantaban a las cuatro de la mañana a trabajar. Que los demás eran unos vagos y unos perezosos. Entonces él se levantaba a las cuatro. Pero...

Eso estaría bien si él se acostara a tipo 8 o 7 de la noche, ¿no? Pero él se acostaba a las 12 de la noche o 1 de la mañana, comía chatarra, cosas de oficina que pedían, no descansaba nunca.

No delegaba, a pesar de tener secretaria, mensajero. Él gerenciaba una importante empresa de transporte y quería llevarla al primer lugar a nivel nacional. Él no confiaba en sus empleados, en su subgerente, en sus demás directores, sino que él quería hacerlo todo. Él no confiaba en las cuentas de sus contadores, valga la redundancia. Si le encargaba un oficio a su secretaria, él lo revisaba y después tenía que hacerlo el todo.

Entonces él era de aquellos que pateaba el tiro de esquina y quería cabecearlo, si tomamos el argot futbolístico. Quería hacerlo todo él. Por eso es que él se demoraba hasta las 12 de la noche o 1 de la mañana en su oficina. Producto de ello, pues obviamente no tenía descanso y no tenía vida familiar ni mucho menos social. Había engordado mucho.

Aparte de los ataques de pánico que eran muy fuertes, tenía hipertensión, era un problema muy fuerte y sus médicos lo tenían muy medicado, muy controlado. Ya sabes que la hipertensión puede desencadenar en un derrame cerebral, en un accidente cerebrovascular y eso pues te deja vegetando prácticamente. Es muy delicada la cosa que se te estalle una arteria, una vena en tu cerebro, eso es la complicación. Y él se quejaba mucho de la desrealización que en el día se...

Sentía como flotando en el aire, como fantasma, que debía tener muchas reuniones en el día. En cuanto a antecedentes, te cuento que su padre era un tipo muy estricto. Él era el hijo mayor de tres hermanos. Su papá le enseñó con castigo físico, oye sí, con cinturonazo, con chancletazo, que debía ser bueno en la escuela y que debía sacar los primeros puestos. Así que él era el mejor estudiante. Lo mismo en la universidad.

Carlos I, puesto siempre ser el mejor, como era el mayor.

Entonces tenía esa presión. Que un paréntesis, tenía a mi profesor en la universidad, Gerardo Uribe, que nos decía generalmente a los hijos mayores, siempre los estropean los padres porque suelen ser los que llevan la carga de cumplir el sueño roto de sus padres. Y me quedaba mirando a mí. Y los demás compañeros pues se reían, ¿no? O a veces miraba a otros que sabían que eran también primogénitos. Y sí tenía razón, ¿no? A veces, bueno, aunque en mi caso no fue que me lo impusieron con tanta fuerza como a este paciente. Es cierto que a veces yo mismo...

Como que me impuse algunas cargas. Bueno, generalmente los mayores llevamos esas.

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