Pocas cosas son tan lindas como viajar. A mí me encanta. Esa previa de ir preparando las cosas, de ir seleccionando lo que uno va a necesitar, esa ceremonia siempre me pareció fantástica.
En esta edición de la Volanta te traigo una especie de relato sobre una experiencia viajera. Volví, después de varios años, al Parque Defensores del Chaco, un lugar maravilloso y que, siempre digo, todo aquel que se precie de ser paraguayo, tiene que conocer. Y sí, perdonen el tono patriotero, pero bueno.
El Chaco y su magia. El Chaco, su fauna y su gente. Y por supuesto, el Chaco y sus problemas.
Arrancamos el mejor mes de todos. Lo siento, pero es el de mi cumpleaños, el de la Juventud y porque siempre seremos, desde los corazones, estudiantes en el día de la primavera.
Gracias por estar.
Reportaje principal: Viaje al corazón del Parque Defensores del Chaco.
Actualidad: “Cucho” Cabañas en prisión domiciliaria.
Portafolio: La destrucción de la Reserva San Rafael continúa.
Recomendaciones: Los grandísimos trabajos que hace “El otro país”. Para ver, escuchar y descubrir historias.
NotaCCH: Fútbol indígena en el Pantanal Paraguayo.
Cuando uno transita por estos caminos tramposos de talcal, rodeados de árboles, cuyas hojas parecen estar dibujadas por el polvo, la sensación es la de ir por un pasillo amplio e interminable. Son como millones de fotografías parecidas que se repiten cada tanto, mientras pasan las horas.
Esta experiencia -a mi gusto, maravillosa - de conocer estos caminos tan chaqueños es necesaria para llegar por tierra hasta el Parque Nacional Defensores del Chaco. Se trata del área protegida más grande que tiene Paraguay: 720.000 hectáreas de un bosque profundo, hermoso, pero que hoy está amenazada y en peligro en muchos aspectos.
Llegar al Parque ya es una travesía en sí, con sus propias historias. Desde Asunción hasta Filadelfia, corazón político y comercial del departamento de Boquerón, el viaje puede llevar seis horas, a una velocidad razonable. Todo es ruta, y en general, los trayectos están buenos.
Pero a partir de ingresar a ese camino de tierra, el paisaje parece volverse uno solo. Y el Chaco paraguayo adquiere otra dimensión.
Durante un par de horas, habrá que acostumbrarse a ese polvo que penetra los poros del cuerpo y a ese camino traicionero que cada tanto tiene un pozo oculto con talcal. O cruzarse con grandes camiones que trasladan animales, y que dejan, tras su paso, una cortina de polvo que hace imposible ver lo que hay en frente.
Pero en segundos, como por arte de magia, el polvo desaparece, y lo que finalmente queda ante los ojos es la infinidad del camino.
La monotonía del terraplén desaparece al llegar al Fortín Madrejón, que da la bienvenida al Parque. Cuenta la historia que este Fortín fue fundado por las fuerzas militares bolivianas, en 1931, pero recuperado por las tropas paraguayas, tres años más tarde, en septiembre de 1934. D
icen, que en esta zona se libraron vibrantes batallas aéreas en aquella guerra icónica del Chaco.
El Parque Nacional nos recibe como mejor sabe. Con calor y un sol impiadoso. El silencio que se siente - sí, acá se siente el silencio - solamente se interrumpe con el aleteo de algún ave o el escape entre los matorrales de algún animal que detecta la presencia humana cerca.
En el Fortín Madrejón está el cuartel principal de los guardaparques del Defensores del Chaco. No es un lugar que derroche lujos, pero tiene, al menos, las necesidades básicas. Hay wifi, al menos dos de los cuatro pabellones están en condiciones mínimas, aunque, eso sí, los muebles son precarios.
Así como también es precario el sistema en el que trabajan los guardaparques. Para cuidar todo el perímetro de este grandioso parque, de 720.000 hectáreas - para hacernos una idea, toda Asunción tiene 11.700 hectáreas - solamente hay seis guardaparques activos.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), dice que lo ideal es tener un guardaparque por cada 500 hectáreas. En el Parque Defensores, por cada guardaparque, hay 120.000 hectáreas.
Llegar mínimamente a lo que pide la UICN es simplemente imposible en Paraguay. En el Ministerio del Ambiente no hay presupuesto para contratar más guardaparques, que suman, en total, menos de 100 para todo el país.
De esta realidad son conscientes los propios trabajadores que están en el día a día en el Defensores del Chaco.
Aquí, los guardaparques pueden salir cada 22 días y volver en tres días para presentarse a trabajar. Pero como todos viven en zonas alejadas del Chaco, en la región Oriental del país, optan por quedarse tres meses en el Parque y luego salen, al menos, 15 días para compartir con sus familias.
En los últimos tiempos, una cuestión que se convirtió en un verdadero drama para toda la región fue la falta de agua potable. La extrema sequía que soporta toda esta zona del Chaco - algunos pobladores hablan de casi tres años sin una lluvia potente - ha dejado la zona con serios problemas.
Muchos tajamares, de donde la gente se proveía del vital líquido, se están secando o quedan con mucho barro, lo cual hace imposible que se pueda beber el agua.
Para las comunidades indígenas de la zona, la situación es más crítica aún. Los aljibes y los tanques de agua se están vaciando. La solución que llega, a través de la Secretaria de Emergencia Nacional (SEN) con camiones especiales, es lo que está salvando a los indígenas, pero hay lugares donde estos camiones ya no pueden llegar.
Si bien el núcleo mismo del Parque Defensores no registra desmonte, según indican los sistemas satelitales de alerta de deforestación y ratifican los guardaparques a través de sus recorridos semanales y diarios, lo cierto es que también todo el parque está rodeado de estancias en donde los desmontes avanzan.
En algunos puntos, incluso, estos desmontes se dan dentro de la zona de amortiguamiento del Parque Defensores. La zona de amortiguamiento es una franja de al menos 50 metros de bosque que debe proteger al núcleo del área en cuestión.
"Yo estoy seguro de que, en algún momento, este Parque se va a quedar como la Reserva Mbaracayú", dice uno de los guardaparques refiriéndose a la Reserva Mbaracayú, ubicada en el departamento de Canindeyú, en la región Oriental. Es prácticamente el último remanente boscoso de toda la región Oriental, con unas 64.405 hectáreas de bosques cada vez más amenazados por la deforestación a gran escala.
"Yo estoy seguro de que, en algún momento, este Parque se va a quedar como la Reserva Mbaracayú"- Guaraparque.
Pero más allá de estas preocupaciones, el Parque Defensores regala otras historias. Algunas, cargadas de una intriga inquietante. Como, por ejemplo, el caso que encierra la desaparición del turista austríaco Wilhelm Wabnegg.
Wabneeg, un aventurero, estaba haciendo una gira por Sudamérica. Llegó al Chaco a mediados de mayo de 2018 y tenía pensado encontrarse con un amigo en Campo Grande, Brasil. Pero, en lugar de ir por Carmelo Peralta, lo que significaría unas horas más, Wabneeg, dicen, decidió cruzar el Parque Defensores del Chaco, introducirse a Bolivia y llegar a territorio brasileño por ahí.
Desde entonces, nunca más se supo del austríaco. El vehículo que utilizó para llegar hasta el parque, un minibús o una especie de casa rodante, se encontró abandonado, con las llaves puestas, cerca del Cerro León.
Las conjeturas son muchas respecto a lo que pasó con este hombre. Oficialmente, lo que la Policía y la Fiscalía tienen es que el caso quedó como desaparición de persona. Hasta hoy día no se encontró ningún rastro suyo.
Su historia se suma a las muchas que atesoran los bosques del Parque Defensores.
De las muchas magias que tiene el Chaco, quizás la noche es la más impactante e increíble. Es difícil describirlo, cuando uno está completamente absorbido por la inmensidad de ese cielo azul oscuro.
Las estrellas parecen tener una vida diferente. Se nota, según los expertos, la vía láctea, que parece como una fina tela que cubre ciertas partes de los millones de estrellas.
El cielo es absoluto e infinito. No hay forma de no perderse en ellas, mirando, acostado desde cualquier lugar de este suelo chaqueño.
A lo lejos, se puede escuchar ruidos extraños que salen desde lo profundo del bosque. Y en la noche, estos ruidos son más intensos. No hay mejor música en medio de esta selva de calor y polvo.
Quienes habitan estas tierras dicen que por las noches, los animales salen del espeso bosque buscando comida o un lugar mejor para el descanso. Pero, en estos tiempos, la salida de estos animales tiene que ver con la búsqueda de agua. La sequía pegó fuerte en estos tiempos y la fauna lo siente.
La visita que hicimos, gracias a la generosidad de la gente de la gente de A Todo Pulmón, nos permitió conocer también la belleza sin igual del Cerro León. Se trata de una serie de colinas que se ubica en el corazón del Parque. Unas 8.000 hectáreas de una serranía maravillosa.
En uno de los puntos de estas colinas, de unos 200 metros, la vista es alucinante. Las colinas verdes sobre rocas gigantescas rodean el ambiente. El sol, que parece acabarse a lo lejos, se va, dejando en su entorno un color rojizo y anaranjado. Ninguna foto puede hacerle justicia.
En la copa de este cerro y con la inmensidad del Parque de fondo, el coordinador de proyetos de WWF, René Palacios, explica sobre la importancia que tienen estos recursos naturales para el país.
“Es necesario que la gente conozca los Parques. La importancia que tienen para el equilibrio de la naturaleza” die Palacios. Asegura además que el Parque Nacional resguarda un ecosistema único en Paraguay, ya que en el Chaco seco viven un sinnúmero de especies en peligro de extinción.
Además, asegura, que existen cuestiones históricas y culturales ligadas al parque que hacen de este sitio un lugar muy importante para el país, más allá de su grandísima importancia en lo ambiental.
Es imposible, estando en lo alto de este cerro, no pensar, que apenas hace unos años, hubo gente que quiso destruir todo este lugar.
Se sabe que la idea del nuevo gobierno es apostar por la explotación al máximo de los recursos naturales del país.
Hay que ver si buscarán hacer proyectos sostenibles, sustentables o solamente generar pingües ganancias para el bolsillo de la élite de siempre.
Un tufillo a victoria se siente en el ambiente para el Crimen Organizado, que tantos goles ya ha convertido a nuestro endeble sistema judicial y policial, y por ende, a nuestro propia democracia.
Reinaldo “Cucho” Cabañas quedó con arresto domiciliario desde el pasado 7 de septiembre. Lo pidió su abogado. La fiscalía dijo “me parece bien” y el juez dio la orden. Todos contentos.
Así, pues, “Cucho” Cabañas, investigado por presuntos vínculos con el narcotráfico luego de quedar detenido tras el operativo “Berilo” que encabezó la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), en septiembre de 2018, dejó la prisión de Tacumbú en esta semana.
Su abogado, Nelson López, ofreció una fianza total de 5.587 millones. De esta cifra, G. 200 millones fueron fianza personal y 5.387 millones corresponden a fianza real sobre una cantidad de inmuebles que puso “Cucho” a disposición.
Según el abogado López, el pedido de prisión domiciliaria obedece a que Cabañas ya cumplió la pena mínima para estar en una cárcel sin tener una condena firme.
El fiscal que se “allanó” - es decir, que aceptó el pedido - es Carlos Alcaraz. Quien otorgó la medida fue el juez de garantías, Miguel Palacios.
En el operativo “Berilo”, además de “Cucho”, fueron investigadas 27 personas más. Una de las vinculaciones más importantes del caso fue la supuesta participación del ex diputado colorado Ulises Quintana en el esquema de narcotráfico.
Ulises Quintana forma parte del grupo de ciudadanos paraguayos que están en la lista de los “significativamente corruptos” de los Estados Unidos de Norteamérica, junto al expresidente Horacio Cartes y el exvicepresidente Hugo Velázquez, entre otros.
“Cucho” Cabañas está procesado, desde entonces, por los cargos de tráfico de drogas, asociación criminal, provisión de medios de transporte para el tráfico de drogas, comercialización de estupefacientes y lavado de dinero. Todavía no hay condena en su caso.
La Reserva San Rafael sigue siendo destruida con total impunidad. Un trabajo que hicimos para el diario ABC Color pone en evidencia, una vez más, el impune desmonte que sufre una parte de la reserva natural San Rafael, uno de los últimos remanentes de bosques de la región Oriental.
Tirica: Las enormes amenazadas al gato más pequeño del Bosque Atlántico. En este reportaje para Mongabay Latam, te contamos sobre la vida del tirica. Las amenazas que sufre esta hermosa especie y los esfuerzos que hace un puñado de gente por estudiarla y dar a conocer sobre ella.
Sigan al Otro país y el magnífico trabajo que hacen contando historias, pero con una mirada diferente.
Ahora sacaron un especial sobre mujeres indígenas del Chaco paraguayo y su lucha contra el cambio climático. Además, están trabajando con podcast, contanto historias también a través de esta plataforma.
Acá pueden acceder a uno de los reportajes.
Hoy vamos a recordar una nota sobre cómo el fútbol se introduce en la cultura de una comunidad indígena que lo arropa y que lo convierte en parte de su costumbre de domingo.
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