"Extraño mundo el nuestro: cada vez le interesan más los poetas,
la poesía cada vez menos.
El poeta dejó de ser la voz de la tribu, aquel que habla por quienes no hablan.
Se ha vuelto nada más otro entertainer.
Sus borracheras, sus fornicaciones, su historia clínica,
sus alianzas y pleitos con los demás payasos del circo,
o el trapecista o el domador de elefantes, tienen asegurado el amplio público a quien ya no hace falta leer poemas.
Sigo pensando que es otra cosa la poesía: una forma de amor que sólo existe en silencio, en un pacto secreto de dos personas,
de dos desconocidos casi siempre.
Acaso leyó usted que Juan Ramón Jiménez pensó hace medio siglo en editar una revista poética que iba a llamarse Anonimato.
Anonimato publicaría poemas, no firmas; estaría hecha de textos y no de autores.
Y yo quisiera como el poeta español que la poesía fuese anónima ya que es colectiva (a eso tienden mis versos y mis versiones).
Posiblemente usted me dará la razón.
Usted que me ha leído y no me conoce.
No nos veremos nunca pero somos amigos.
Si le gustaron mis versos ¿qué más da que sean míos / de otros / de nadie?
En realidad los poemas que leyó son de usted:
Usted, su autor, que los inventa al leerlos".
José Emilio Pacheco, Carta a George B. Moore en defensa del anonimato

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