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La Batea Podcast · Jul 4, 2026

The Blood Brothers Mother: sangre sobre acuarela

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Mariano Cholakian · La Batea Podcast

Brian Azzarello esperaba ver los lápices de siempre, ese blanco y negro filoso que le había dado forma a cien números de 100 Bullets, a los callejones de Gotham en Broken City, a los hombres-lobo en Moonshine. Risso le mostró acuarelas.

Cielos naranja sobre el desierto de Texas, sangre que no parecía tinta sino mancha todavía húmeda, noches azules y ojos penetrantes. Azzarello no sabía que su socio creativo iba a pintar el libro. Risso no le había avisado.

Esta anécdota, que Azzarello contó en la ceremonia de los Eisner 2025 cuando Risso se llevó el premio a Mejor Pintor/Artista Multimedia, contiene todo lo que hay que saber sobre la dupla activa más longeva del comic estadounidense y sobre el momento artístico de un historietista que se mete entre los más grandes de la historia.

The Blood Brothers Mother es un western. Pero decir eso es como decir que Fulú era una historieta algo erótica o que 100 Bullets era un policial: técnicamente cierto, radicalmente insuficiente. Lo que Azzarello y Risso armaron en estos cuatro números dobles publicados por DSTLRY entre mayo de 2024 y julio de 2025 es una tragedia, montada sobre la estructura del western clásico, y contada con una brutalidad que no tiene el menor interés en la nostalgia del género.

La historia arranca con Carter Cain, un forajido recién salido de una cárcel mexicana que vuelve a buscar a su enamorada Anna, quien tuvo el atrevimiento de casarse con un predicador mientras el otro estaba cafúa.

Cain mata al predicador, se lleva a Anna, y deja atrás a tres nenes que salen a buscarla a través de la frontera de Texas. A lo largo de ese viaje, los pibes van a descubrir los límites de la humanidad.

Azzarello escribe este tipo de personajes con los ojos cerrados. Tipos despreciables que destilan magnetismo, moralmente irrecuperables pero narrativamente irresistibles. Lo viene haciendo desde Lono en 100 Bullets. En Blood Brothers Mother cada giro de guión es predecible en retrospectiva e impactante en el momento.

Los que conocen la dupla Azzarello-Risso, saben que acá el guionista confía al extremo en su dibujante. Lo dijo Risso en más de una entrevista: Azzarello le deja toda la dirección de arte en sus manos, y él intenta devolverle más de lo que le pide. Si el guión dice A-B, Risso entrega A-B-C-D.

Esa confianza mutua nace desde su primer trabajo rn conjunto, Jonny Double de 1998, la miniserie de Vertigo que fue la primera chispa de una sociedad creativa que ya lleva más de un cuarto de siglo. Pero en Blood Brothers Mother esa confianza adquiere otra dimensión, porque Risso hizo algo que no había hecho antes en su carrera para el mercado yanqui, pintó cada página a mano con acuarelas.

Es en este punto, donde el libro trasciende el western, trasciende a Azzarello, trasciende incluso a la dupla, y se convierte en otra cosa. En un libro de cuadros de museo, que además cuenta una historia.

Antes de hablar del Risso pintor, un párrafo sobre DSTLRY, que se pronuncia "Distillery", y es el sello independiente fundado en 2023 por David Steinberger y Chip Mosher, los dos cerebros detrás de ComiXology. La propuesta es creator-owned sin letra chica, los autores son dueños de su obra y además tienen participación accionaria en la editorial. El formato físico es el prestige, 48 páginas por número, tamaño revista, encuadernación perfecta, papel de primera, y el modelo digital incluye reventa de ediciones limitadas.

En 2024, Somna de Becky Cloonan y Tula Lotay les dio el primer Eisner a Mejor Serie Nueva para un sello debutante en la historia del premio. Y en 2025, Risso sumó otro.

DSTLRY no es un sello indie cualquiera. Tiene inversión de Kodansha y del Grupo Delcourt, y desde junio de 2025 distribuye a través de Penguin Random House. Es, posiblemente, la editorial independiente más interesante del mercado estadounidense en la actualidad.

En España lo publicó Norma como La madre de los hermanos Blood, traducido por Hernán Migoya, en cartoné (tapa dura), en un librote de 224 páginas.

En Argentina, al cierre de esta nota, no hay edición local anunciada.

Eso hay que decirlo dos veces. En Argentina no hay edición local anunciada de la última obra del cordobés de Rosario que ganó cinco Eisner.

Porque The Blood Brothers Mother es muchas cosas (un western, un reencuentro de una gran dupla y un producto de primera de un sello ambicioso) pero lo que lo vuelve excepcional es una sola: lo que hace Eduardo Risso con el pincel y las acuarelas.

Los naranjas y rojos del atardecer texano no son colores, son temperaturas. Sentís el calor de la escena, la sequedad, el polvo que se te mete en los ojos. Los azules nocturnos no son oscuridad literal, son la clase de noche en la que sabés que algo terrible va a pasar, no porque el guión te lo anticipe sino porque la paleta te lo dice. La sangre, que hay mucha, es de un rojo que parece húmedo, como si la acuarela todavía no hubiera secado cuando abriste la página.

Risso es un reconocido maestro del blanco y negro, del contraste, de la sombra cortada, del claroscuro que convertía cada viñeta en una escena de cine negro.

Ahora pinta. A la capacidad de Risso para narrar con el dibujo, se suma la capacidad pictórica que derriba completamente esa sensación que siempre tuvo él de no poder ilustrar una portada.

Si te gusta el western crudamente violento, vas a encontrar un guión a la altura. Pero si lo que te interesa es ver a un artista consagrado reinventarse a los 65 años, pintando a mano cada página de un libro, es imprescindible.

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Read the original on labateapodcast.substack.com

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