En 2026 se están cumpliendo diez años de una de las editoriales de historieta más importantes del ecosistema de Argentina, recientemente reconocida por los Premios Cinder por su labor, y que representa una forma de pensar y llevar adelante una visión propia sobre como editar historietas.
Maten al Mensajero arrancó primero como una revista que mezclaba ensayos, relatos en prosa e historietas, para diez años atrás comenzar a editar libros con la publicación de RW - Rodolfo Walsh en historietas, de Gonzalo Penas y CJ Camba.
[Damián Pérez] ¿Cómo fueron los comienzos de Maten al Mensajero? ¿Quiénes eran en esos primeros días? ¿Por qué decidieron arrancar con una revista? ¿Qué les atrajo del formato revista y cuánto de eso llega a la actualidad, diez años después? ¿Cuántas personas hay hoy trabajando en Maten?
[Santiago Kahn] Maten al Mensajero comienza como una revista de narrativas. Decíamos así, “narrativas” en plural, para forzar que no era una revista literaria -de crítica literaria- y porque abordamos múltiples formas de contar historias: novelas de folletín, cuentos, microrrelatos, aguafuertes, fotografía e historieta. En su momento, cuando pensamos ese proyecto (2013), había un ecosistema de revistas culturales independientes -nucleadas por entonces en la asociación AReCIA, Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina- con mucha presencia en puestos de diarios y revistas, con suscripción. Un clima que favorecía la bibliodiversidad. El grupo original de la revista (le llamábamos Comité Editorial) estaba conformado por Elizabeth Lerner, Laura Di Marzo y yo (Santiago Kahn) pero también participaron tempranamente Luján Tilli y Gino Cingolani que editaban secciones de aguafuertes y fotografía, y armamos una campaña de crowdfunding para financiar los primeros números de la revista. Entre esas influencias de época estaba la Revista Fierro y la editorial COMIC.AR en la dimensión de historieta, la Revista Orsai en el formato “deluxe”, revistas literarias como Lamujerdemivida, entre otras. Muy tempranamente ese grupo inicial se robusteció con decenas de colaboradores: diseñadores, ilustradores, historietistas y escritores. También tuvimos equipo de prensa y teníamos una tirada gigante de 7 mil ejemplares que se distribuía en kioscos de diarios y revistas. Para el momento de la salida del primer número, a finales de abril del 2014, una devaluación muy fuerte licuó ese dinero inicial y lo que pensábamos como revista mensual pasó primero a bimestral, luego trimestral y terminó teniendo solamente 9 números en los dos años y medio que salió. En 2016, hace ya 10 años atrás, decidimos comenzar a recopilar material producido para la revista en forma de libros y nació el sello editorial “Maten al Mensajero” que sobrevivió a la publicación periódica. El primer libro fue “RW. Rodolfo Walsh en historietas” de Gonzalo Penas y CJ Camba que ahora acabamos de relanzar. En el transcurso de esta década pasaron por la editorial muchísimas personas: autores, editores, diseñadores, algunos siguen hasta hoy. Laura di Marzo, que había sido crucial para la revista, falleció en 2018 y Eli Lerner nos dejó en 2021, que era mi amiga y compañera con quien creamos y soñamos la editorial. Costó muchísimo recomponerse desde lo emocional y reagruparse para sostener y potenciar lo que se venía haciendo. Hoy tiene un rol invaluable Grisel Pires dos Barros, editora de la Colección Grandes Historietitas; Lucas Rodríguez (ex Barro Editora) se sumó editando la colección Aventuras en el otro barrio (los libros de Dani Ruggeri); el histórico autor Pablo Vigo se sumó como editor a partir de “La culpa la tuvo Charly García” (Martín Ameconi), hay diseñadores, una community manager (Paula), un corredor para librerías (Daniel Lopes que compartimos con LPM - Legión Distribuidora) que recorre el AMBA, Julia Ossanna es nuestra distribuidora para Rosario, Santa Fe, Paraná y Córdoba, el equipo es también una red que se teje. También fueron cambiando las colecciones, probamos tipos de libro, formatos, algunas cosas las mantuvimos (libros que se rediseñaron, libros que se reimprimieron varias veces) y otras dejamos de hacerlas y seguimos probando cosas nuevas.
[DP] ¿Considerás que Maten era un tipo de editorial en sus comienzos y eso cambió con el tiempo? ¿Qué hay de la Maten de aquellos primeros libros como “El bar de la mesa tres” o “RW” que sobrevive en la versión actual de la editorial?
[SK] Sí. Cambiaron muchas cosas del momento inicial de la editorial, no solamente en lo que publicamos, sino también en las personas que llevaron adelante los proyectos durante cada etapa. Al comienzo había una presencia muy fuerte del material producido para la revista (serialización) y con materiales de los propios autores que venían trabajando con nosotros (Chelo Candia, Mosquito-Reggiani). Por recomendación de Pablo Vigo, en su momento incorporamos al rosarino José Sainz como editor adjunto y fuimos sumando otros autores que no pasaron por la revista, que en muchos casos desarrollaron varios libros (Camila Torre Notari, Nacha Vollenweider, Jazmín Varela) y poco a poco se fueron delineando otras colecciones o líneas editoriales. También hubo libros que no eran de historieta -incluso una colección entera de narrativa breve que ni siquiera era con ilustraciones-. Pero con el tiempo fuimos mutando, repensando, probando cosas nuevas.
[DP] ¿Qué cosas te vienen a la cabeza cuando ves un listado (que no es nada exhaustivo) como éste: Link?
[SK] ¡El listado ese es muy poco exhaustivo! Pero creo que habla también de cómo el catálogo es una búsqueda y que las editoriales no son algo fijo. Sí hay un concepto que retomo mucho cuando converso con libreros y editores es la noción de “catálogo vivo”: los libros que aunque tengan muchos años se siguen distribuyendo, que cuando se agotan se reimprimen (a veces se rediseñan o re-adaptan, como por ej. RW ahora 10 años después o en su momento las nuevas ediciones de “Notas al pie” o “El ángel negro” adoptando un formato más compacto de 16x23 cm).
[DP] Sabemos que la forma en que trabaja Maten destaca entre el panorama editorial de historieta argentina, ¿cómo concebís la edición y qué implica para vos? ¿qué cosas tiene que tener o trabajar una editorial para entusiasmarte y motivarte?
[SK] Creo que hay algo que se fue dando en el tiempo: siempre quisimos hacer la cosas a nuestro modo pero muchas veces no nos salía. Es una mezcla rara entre profesionalismo y artesanía: no queremos producir libros en un laboratorio siguiendo modas y tendencias, pero sí nos gusta la idea de acompañar un proyecto desde cero. No es fácil de lograr. En los tiempo de la revista era más encargar y financiar capítulos de algo que eventualmente se recopilaría; ahora quizás lo más parecido al modelo que más nos gusta es lo que hacemos con Grisel en Grandes Historietitas (GH): ir desde el scoutear autores con quienes queremos trabajar, pedirles que pitcheen un proyecto, trabajar con guión, escaleta y acompañar desde el dibujo hasta la edición final de los textos. Esos procesos a veces son largos, dos años incluso, para libros que tienen 48 páginas. Pero sabemos que están hechos con cuidado, cariño, paciencia y lectores reales en mente. En el caso de GH, niños y niñas reales que luego siguen la colección. A mi me sigue conmoviendo ese proceso. Trabajar en equipo con autores y editores (como ahora pasa también con el trabajo de Vigo con Martín Ameconi o Lucas Rodríguez con Dani Ruggeri) a veces me pone en un lugar medio meta-editorial que disfruto mucho. Poder ocuparme de otras tantas tareas pero saber que hay gente cuidando el trabajo de los autores, la producción de la obra. Siempre cito una frase que le atribuyen a Mick Jagger: “De las 100 cosas que hay que hacer para tocar rock, solo una es tocar”. Creo que en el mundo editorial -no solo en la historieta- se piensa muchas veces al editor como el que hace 99 de esas cosas -y en los autores editores a veces las 100-. Y hay que armar redes y equipos para que el trabajo de los, las, les autores se luzca. Quedan hacer su magia, la alquimia de escribir y dibujar historietas, mientras otros tantos nos ocupamos de las otras 99 tareas. Quizás al sumar editores de colección me siguen quedando… 80 y pico jaja. Pero bueno, vamos a camino a que la estructura crezca.
[DP] Hoy, 10 años después del comienzo, el lector puede identificar autores que podría decir son “autores de Maten” (olvidemos las exclusividades que no existen, pero Pablo Vigo, Camila Torre Notari, Agustín Paillet o Nacha Vollenweider tienen casi toda su obra publicada en la editorial), entonces, ¿podrías contar cómo conciben el trabajo con los autores?
[SK] Sí, felizmente pudimos trabajar múltiples libros con varios autores y ojalá podamos continuar haciéndolo. No pensamos en la idea de exclusividad porque como vos decís, no es algo que se pueda hacer en nuestro país. No le rendiría al autor/a ni a la editorial. Sí, en algunos casos, hay proyectos que sí tienen planteada una continuidad de entrada: la colección “Aventuras en el otro barrio” que es una serie de libros de Dani Ruggeri de los que ya salieron dos (El otro lago y Más allá del jardín) y ahora salió uno que tiene un pie ahí y otro en GH (Vecinos), y ya está dibujando el próximo libro de esa serie (“Misterios en el 5to A”,) y tenemos planes para varios más. Por otro lado hay autoras o autores que nos gusta trabajar y que se fueron dando con el correr de los años: Nacha Vollenweider con Notas al pie, La ley de Murphy, Volver; Pablo Vigo tuvo Lo salvaje y Victoria, y las dos revistas de Dusko; Camila Torre Notari que tiene tres libros y una revista. Son tres autores que incluso su primer libro con Maten… lo trabajaron con José Sainz y luego eligieron seguir trabajando con nosotres. Pero en el medio de eso también publican en otras editoriales, trabajan para el exterior o incluso con guionistas en lugar de ser autores integrales. Si hubiera condiciones ideales de producción, de circulación, de ventas probablemente podríamos aspirar a tener más “autores de la Casa” como me gusta decir. Pero muchas veces se termina definiendo proyecto por proyecto.
[DP] Maten es una editorial innovadora también en otros aspectos, que van más allá de la impresión de libros, como son la relación con los medios, la distribución, el coacheo de autores para la difusión, la relación intereditorial, etc. ¿Cómo concebís todos estos factores, te parecen esenciales o son partes mínimas de todo el trabajo?
[SK] Quizás lo innovador es lo retro: nos interesa mucho estar en contacto con los colegas editores y por la época que nos tocó confluímos en espacios como NHA (Nueva Historieta Argentina, que compartíamos con COMIC.Ar, Historieteca, Hotel de las ideas, Loco Rabia e inicialmente también Llanto de mudo y AguaNegra). Ahora participamos de la Comisión de Historieta dentro de la Cámara Argentina del Libro (que organiza el FAH - Festival Argentino de Historieta) pero también me parece importante el diálogo con los y las difusores. Le damos muchísima bola a trabajar con libreros y librerías: tenemos como te decía promotores que recorren las librerías, hacemos encuentros (desayunos, brindis), charlas con autores que no son abiertas al público pero sirven para que se conozca el material. Para mí es crucial que se conozcan los libros. No siempre todo ese tejido se traduce en repercusión en prensa y redes sociales, pero sí en redes humanas. Soy un convencido de que en estos tiempos de tanta información y estímulos al alcance de la mano, el desafío es lograr que alguien se haga un ratito para leer. Confío plenamente en que si leen los libros van a ver que están buenísimos y eso genera un efecto positivo que va desde reseñarlos, compartirlo en redes sociales, recomendarlo o regalarlo a un amigo o, en el caso de las librerías, recomendarlo y… venderlo. Si los libros no se venden, lamentablemente, cae todo el esfuerzo en saco roto. Suena soberbio quizás. Pero hay que tener esa confianza en el material. Y eso, además, con los años te va volviendo un poco más o menos entrenado. Por eso también eso que mencionabas de “coacheo” a autores. Sí, soy un poco pesado. Pero hay autores y autoras de historieta que son excelentes historietistas pero que quizás no tienen incorporada esa dimensión del trabajo, que es también saber contar o defender tu obra en una entrevista. Siempre hay alguien nuevo que puede estar escuchando y “descubrirte” y por eso hay que aprovechar cada instancia.
[DP] Muchos consideran que la Maten de hoy, 2026, se reconvirtió en una editorial de historieta infantil. ¿Qué respondés a este enunciado?
[SK] No me desagrada, aunque es una afirmación poco sesgada. Sí creo que le dimos mucho empuje a Grandes Historietitas porque confiamos mucho en el proyecto y la realidad nos dio la razón. Entonces es un círculo virtuoso. Pero si mirás con atención sale solamente un (1) nuevo título de esa colección por año, por ahora. Entonces es más un crecimiento sostenido que un cambio de foco. Después sí se sumó la Colección de Dani Ruggeri que es infantil. Y podríamos incluir algunos títulos como Una de vampiros o La gloriosa historia en Juvenil (Adolescentes). Me pasó sí de afinar un poco el trabajo para que haya más libros aptos para todo público. De hecho, decir que un libro es para “adolescentes” es más recortar para abajo pensando en que hay un público de verdad infantil que quizás queda afuera (violencia, escenas de desnudez, que un adulto que le compra un libro a un niño a veces no quiere que aparezcan), pero si mirás con detalle la idea de la “doble lectura”, que sería libros para grandes que pueden leer niños, estuvo hace muchos años: La barranca de la muerte de Javier Velasco, Guerra de soda de Jazmín Varela y todos los libros de Cami Torre Notari son libros apto todo público que disfrutan grandes y chicos. Espero que no lea esta respuesta Grisel y me cague a pedos.
[DP] ¿Qué viene de acá en adelante, cuáles son los próximos proyectos o líneas en las que está trabajando la editorial? ¿Podés adelantar algo de lo que se viene?
[SK] Sí, no puedo dar detalles de cuándo saldrían pero venimos trabajando en más de una colección nueva. Hay libros de nuevo formato. Hay más proyectos con los autores “de la Casa”. Y también, pese a que todo el mundo me insiste con que no lo haga, una serie de antologías. Varias de esas cosas las teníamos pensadas para salir este año pero por la coyuntura económica reprogramamos varias para el año próximo. Por otro lado, apostamos este año a seguir con una política importante de la editorial que es la de reimpresiones: el libro de Grandes Historietitas Dinosaurios de Maco por ejemplo, ahora sale su 3ra edición, sale la 2da. edición de El otro lago, casi todos años hacemos una tanda nueva de La barranca de la muerte, es importante para nosotros que estén disponibles.
[DP] ¿Cómo afecta la realidad económica y social de nuestro país al trabajo editorial que hacen?
[SK] Mentiría si dijera que no afecta. Pero no es todo lineal: el público que compra los libros de Maten… tiene afectado el poder adquisitivo de su salario o incluso enfrenta en estos años dificultades para mantener su trabajo. No podemos ser necios ante eso. También hay variables económicas macro que obligan a recalcular: las ventas bajaron pero se amesetaron, hay cierta previsión por el tema dólar-inflación (la paz de los cementerios) y eso hace que no se desbanden los costos de impresión y un poco ayuda a prever posibilidad de reimprimir algo en el tiempo. Pero la fragilidad es tan grande que no se puede hacer las cosas irresponsablemente. Nos obligó a reforzar la salida al exterior: comenzamos de a poco a distribuir libros en Uruguay, Chile, ahora se suma Colombia y esperamos que también México. Abrir otros mercados para compensar la caída local. Por otro lado, aunque más de uno se ofenda con ésto, los libros de historieta en argentina están “baratos” con relación a otros libros, por ej. de literatura. Pero todos están “caros” con relación al resto del mundo. Es una anomalía. Y entre esto que estamos charlando ahora y que alguien lea ésto quizás voló todo por el aire o cambió de nuevo la coyuntura. Esa precariedad hace que en esta larga década y pico de Maten… hayamos tenido que recalibrar la forma de producir tantas veces. Es contraintuitivo, lo sé, pero para mí siempre hay que planificar a tres ó cinco años. Porque si las decisiones las tomamos sólo por el día-a-día, te desanimás o te podés clavar. Mi socio Alejandro en La parte maldita insiste en un mantra hace años: “Vamos lento porque vamos lejos”. Suena a un monje zen pero hay algo ahí.
[DP] Recientemente, Maten fue reconocida por el colectivo de difusores de historieta (Premios Cinder) como la editorial que mejor labor realizó durante 2025, ¿qué te generó este reconocimiento?
[SK] Una inusitada emoción. Ese día en la entrega de Premios Cinder estuvo también el hijo de Eli, mi esposa, mi socio Alejandro, autores de la editorial. Es hermoso poder compartirlo. Oscilo mucho entre que quiero que “Maten al Mensajero” como editorial sea reconocida como trabajo editorial pero no me gusta el personalismo. Parece raro que lo diga yo pero no quiero el modo editor Luis XIV. Creo que mi rol como editor (a veces incluso como publisher) es tejer lazos, armar equipos, construir con otros. La editorial, el catálogo, es la cristalización del trabajo. Fue algo lindo porque siento que fue un gesto de valoración por parte de los difusores al trabajo pero ahora hay que redoblar los esfuerzos para que esto sea el piso y no el techo.
[DP] Por último, te dejo esta pregunta para lo que quieras contar o decir acerca de Eli, en relación a estos diez años.
[SK] Como te decía antes, Eli está en cada cosa que hago. No dejo de pensar en qué diría sobre cada decisión y cuánto disfrutamos de planificar, hacer, fracasar, reintentar. Fue muy difícil seguir sin ella. Cuando con Ale armamos la distribuidora le pusimos “Legión” en homenaje a ella, por su libro de cuentos “La legión extranjera” que recopila tres volúmenes de relatos que publicamos en La parte maldita y fue el último proyecto que trabajamos con ella. Hay algo también de esa mutación actual de la editorial donde me tocó también hacerme cargo de decisiones en solitario. Esa soledad, y perdón por irme a algo tan poco profesional, también pesa. Por eso, al estilo de Eli, la reconstrucción actual es también volver a armar tejes, grupalidad, que la historieta es siempre un milagro colectivo. Ese quizás es el mejor homenaje.
Y con esto terminamos, dejando esta entrevista que es también un repaso por los primeros diez años de Maten al Mensajero.
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