Un cliente me lo dijo tal cual la primera vez que hablamos:
“Roberto, yo como fuera cuatro veces por semana. Comidas de negocio, viajes, cenas con clientes. Cambiar mis análisis, en mi vida, es imposible. Tendría que volverme ermitaño.”
Lo entiendo perfecto. Es lo que casi todos creen. Que la única forma de arreglar sus números es encerrarse, renunciar a su vida social, comer pechuga con brócoli en un táper mientras todos los demás disfrutan.
No dejó ni una sola comida de negocios.
Y sus triglicéridos bajaron a la mitad.
¿Cómo? No se encerró. Aprendió a elegir.
Pero antes de eso, quiero decirte algo sobre las pastillas, porque sé que muchos ya las toman.
Si tu médico te recetó algo para bajar tus triglicéridos o tu colesterol, tómalo. En serio. No es contra eso.
Pero entiende qué hace y qué no hace: la pastilla maquilla el número en el estudio. Baja la cifra que sale en el papel. Lo que no hace es cambiar la razón por la que subió. Sigues comiendo lo que los dispara, y la pastilla tapándolo. Es como poner cinta sobre el foco del tablero del coche en lugar de revisar el motor.
El día que quitas lo que sube el número, el número baja solo. Y ahí es cuando tu médico puede empezar a hablar de ajustar la dosis —no antes, no por tu cuenta—.
Volviendo a cómo se elige, sin encerrarse:
En la comida de negocio, la proteína y la grasa buena siempre están. Un buen corte, pescado, lo que sea. El que sobra es el pan de la canasta, el postre por compromiso, y la tercera copa. El alcohol es de lo que más te sube los triglicéridos, y casi nadie lo relaciona.
No se trata de no ir. Se trata de llegar sabiendo qué vas a hacer.
Micro-acción para tu próxima comida de trabajo, una sola:
Decídelo antes de llegar. Proteína y grasa buena de plato fuerte, sáltate el pan de entrada, y define de una vez cuántas copas —una, o cero—. Una sola decisión tomada en el coche, antes de sentarte, te ahorra veinte decisiones débiles en la mesa.
Ahí es donde de verdad se ganan los análisis. No en el consultorio. En la mesa del restaurante.
Nos leemos el lunes.
Roberto Córdova
P.D. Tengo una guía corta de cómo comer fuera —restaurantes, juntas, viajes— sin arruinar tus análisis: qué pedir, qué saltarte, cómo manejar el alcohol.
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