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The Journal · May 10, 2026

Estar en bucle no es lo mismo que estar en proceso

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Julia Úbeda · The Journal

¿fantasía o realidad? | atardeceres de febrero

Hay momentos en los que repetimos lo mismo una y otra vez. En distintas formas y diferentes contextos, pero son las mismas cuestiones, las mismas preocupaciones, las mismas limitaciones…Esto es lo que se conoce como repetir patrón. Es tocar el mismo techo. Y es lo que interpretamos como estar en bucle.

El caso es que no siempre que sentimos que algo se repite o se alarga en nuestra vida, tiene que ver con estar en bucle. Hay momentos en los que simplemente estamos en proceso. Podemos sentirnos atascados y pensar que la historia se repite, pero realmente, hay movimiento interno. Puede que las circunstancias externas sean similares pero en nuestro interior, sabemos que estamos eligiendo hacer las cosas de manera diferente.

Cuando estamos en bucle o repitiendo patrón, existe la misma narrativa, la misma urgencia, los mismos miedos sin ningún tipo de cambio interno. Es decir, hacemos lo mismo, pensamos lo mismo, buscamos “solucionar” la situación de forma ya conocida.

Cuando estamos en proceso, es diferente. Puede que las preocupaciones de base sean las mismas. Pero tú ya no eres el mismo, has pasado por cambios y aprendizajes internos que aunque ahora parezcan minúsculos o invisibles, sí te indican que ha habido maduración y te llevan a atravesar la situación de forma diferente.

Ya no buscas respuestas inmediatas para salir del atolladero lo antes posible. Ahora eres capaz de sostener esa incomodidad que a menudo quema por dentro. Lo haces porque sabes que estás atravesando un proceso y sabes que esta vez, no debes apresurarlo.

A la vida, no se le puede meter prisa.

Yo soy mujer de acción. Defiendo dar el primer paso. El lanzarse a la cancha. El probar para poder reajustar. Pero hay momentos en los que tomar decisiones rápidas y quitarse la tirita de un tirón no funciona. Hay decisiones que requieren maduración y de proveerse de estabilidad emocional para no dejarse llevar por la intensidad de la emoción en sí.

Se habla mucho de cambios radicales, de soltar rápido todo lo que lastra o de empezar de cero. Y sí, a veces ocurre así. A veces hay que soltar para que lo nuevo entre a raudales. Pero cada vez confío más en los cambios lentos y paulatinos. En los procesos sostenidos. En las transformaciones que se integran poco a poco en el cuerpo y en la vida.

Hay momentos en los que buscamos respuestas rápidas sólo porque nos alivian. Nos traen una sensación de sosiego pero sabemos que es un sosiego impostado. ¿Sabes distinguir entre lo que te construye y lo que simplemente te alivia?

Confieso que ha habido episodios en mi vida en los que esos impulsos repentinos me han sacado de situaciones de las que necesitaba salir. Pero reconozco que ese era mi patrón para no sentir, para solucionar rápido, para pasar página. En los últimos años, he puesto en práctica el ser paciente. El no precipitarme. El no querer decidir antes de tiempo. Empiezo a distinguir cuando estoy repitiendo patrón y cuando estoy atravesando un proceso delicado. Aún me cuesta porque me gusta buscar soluciones, pero…¿y si en el fondo nunca hubo nada que solucionar?

Hay decisiones que solo se aclaran cuando todas tus partes están preparadas para sostener esa respuesta. Y hasta ese momento, nos toca atravesar lo que no es cómodo y vivir entre varias verdades.

Eso no es vivir en incoherencia.

Esos son momentos de transición. De ajuste. De desequilibrio elegido.

Hace una semana que regresé a Ámsterdam. Volví con las puertas de mi mente, alma y corazón abiertas porque aún no estoy lista para soltar España. Eso hace que no haya vuelto campante y ligera, ni con todos los flecos atados. He vuelto contenida. Pero como llevo escribiendo estos últimos meses…esta es una oportunidad más que me da la vida para saborear lo pequeño, para prestar atención y para seguir habitando mi refugio interno, que es el único que de verdad cuenta.

Porque vivir en coherencia significa también reconocer que puede que aún no estemos listos para cambiar algo y ser capaces de reconocer que -aún así- algo se está moviendo.

A veces, vivir en coherencia es saber decirse un “todavía no”.

Con amor,

Julia.

Y tú…¿cómo distingues cuando estas en bucle y cuando en proceso?

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Read the original on juliaubeda.substack.com

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