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Del verso 12 hasta el 11.25 es toda la porción de esta semana que es la parasha número 46 y se llama Ekep que habla consecuencias o causas entonces vamos a ver acerca de todas estas cosas que el eterno nos dice a nosotros Toda la escritura nos habla que es inspirada por el Eterno, pero esta es directa divinamente, se la da a Moisés en un monte, esto no fue inspirado. Los cinco libros que escribió Moisés no son inspirados, esos fueron directos de parte de Dios, se los dio directamente a Dios en el monte Sinaí. Por eso esta palabra no se puede debatir, porque fue directa de Dios. Todas las demás dicen que si la escribió Pablo, porque es una inspiración. Todas las demás tienen cosas que dicen, bueno, es inspiración, que tal si le aumentaron, que tal si le quitaron, pero esta no, esta porque fue directamente de Dios, esta no hay discusión. Simplemente hay discusiones que quiénes son los autores. Dicen que también Moisés escribió el Salmo 90, ahí lo tiene el título, este Salmo lo escribió Moisés.
También algunos dicen que el libro de Job. Fue el autor del libro de Job, ¿verdad? Entonces hay unas cuestiones así, pero que no lo escribió Job, sino que lo escribió Moisés. En una época donde él nos dice que él escribió muchas cosas y escribió la ley, volvió a escribir la ley, la Torah, y la volvió a decir a la nueva generación, volvió él mismo a copiar la ley y escribirla y dársela a cada tribu. Fíjense, no fue fácil. Él quería, él fue un maestro, porque se le llama maestro Rabenu, Rabenu, Rabenu Moshe, o este, ¿cómo se llama? Un título que se le da como respeto a él. Y también se le dice a Yeshua el Maestro, Rabí, ¿verdad? También nos habla acerca de esto, a pesar de que fue un profeta Moisés, dice la Escritura, fue un legislador, fue un líder, un hombre que llevó a una nación a llevarla al conocimiento, vamos a pensar aquí, él se preocupó en enseñarles a este pueblo a una identidad. No tenía identidad y lo llevó a ser quien era el pueblo de Israel.
También los dice que los sabios que llevó una forma que él se preocupaba en repetir la Torah, que no se les olvidaba a quién eran, quién era el pueblo de Israel. Y Moisés nos habla de que los cinco primeros libros son de él. Estos son de él, que él los escribió, porque la primera vez que el Eterno le dio, la rompió. Después le dijo el Eterno, alízate dos piedras y escribe ahí. Ahora, lo que sí nos dice la Escritura, que él recibió la Torah escrita y la Torah hablada. Las dos, la interpretación, él la sabía bien. Por eso a veces nos tenemos la escrita, esta es la escrita que tenemos nosotros. No tenemos nosotros la revelación que los judíos tienen. Porque a veces hay cosas, bueno, ¿y dónde está el libro de Noh? ¿Dónde está esto? Porque solamente el pueblo judío no tiene. Nosotros no lo tenemos. Hay muchas preguntas aquí. Usted se pregunta, bueno, ¿y cuáles son las profecías de Noh? Y todas estas cosas. Las luchas que tuvo el Satán con el ángel, con el arcángel Miguel, con el cuerpo de él. ¿Dónde está? ¿Dónde dice? Pues esa es la Torá que no la tenemos nosotros.
La Torá explicada, la Torá en otra forma que nosotros no tenemos. Ellos, por eso decía Yeshua, la tradición le aumentó también la tradición de los mandamientos de hombres. ¿Se acuerdan? Entonces había también una tradición que aumentaba y esa tradición empezó a cubrir para que la gente no profanara el nombre del Eterno, puso muchos cercos. Y por eso decimos, ¿por qué no entendemos? Porque hay protección para que el hombre no destruya la palabra del Eterno, no le aumente, no le quite. Entonces ellos se preocuparon por coger a un hombre celoso en cuidar todo esto. Ahora también nos dice que como un líder, él tenía la intención de llevar a ese pueblo a la tierra prometida, los tenía que guiar. Él tenía que ser un hombre de verdad. Y dice la Escritura que era un hombre muy manso, humilde. Dice Yeshua también fue manso y humilde de corazón. Y nos damos cuenta que tenían ciertos aspectos. Ahora la pregunta es, dicen las personas, ¿cómo fue Jesús? ¿Cómo era Jesús? Si no tenemos retrato, no tenemos forma. Y la Escritura nos dice cómo era Él.

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