El mercado celebra que Bessent domó las tasas y lee cada noticia por separado: Apple, Alibaba, Samsung, los emergentes. Lo que vi es una sola fuerza. La inteligencia artificial está reescribiendo el precio global del capital y ningún tesoro puede contra eso. Todos compiten por el mismo dinero y el dólar quedó como la válvula de escape. Aprendí que cuando el activo libre de riesgo empieza a pagar como acción, lo caro se vuelve frágil.
La implicación que casi nadie tiene en precio: posiciónate largo en carry de moneda local emergente y en cobertura dura contra la devaluación. El dólar pierde. La convexidad se mudó afuera de Estados Unidos.
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Por qué Bessent ganó un día y perdió la guerra que importa.
La razón por la que llegar tarde a la IA puede ser el mejor negocio de Apple.
Alibaba paga con fe, el carry emergente rompe récords, y Samsung admite que su ciclo maduró.
La pregunta que me dejó una científica sobre en quién nos estamos convirtiendo.
El Tesoro de Estados Unidos anunció que al menos duplicaría algunas recompras de deuda a plazos de 10 a 30 años. Las tasas largas cedieron exactamente un día. Después, el dólar se debilitó, el oro tocó su máximo de tres meses y el bitcoin rondó los $77,000 dólares. Bessent movió la oferta de duración; no tocó la causa.
Y la causa es simple de nombrar y difícil de combatir: hay una competencia global feroz por el capital. Los gobiernos financian defensa, energía y programas sociales. Las empresas vuelcan sumas descomunales en centros de datos, chips y modelos. El propio Bessent lo dijo con frustración: las hiperescaladoras emiten deuda “casi ajena a los rendimientos” porque creen que el retorno de la IA será tan alto que no les importa lo que pagan. Con un déficit cercano a los $2 billones de dólares, el Tesoro puede administrar el vencimiento de la deuda, pero no puede borrar la demanda de capital ni fabricar la que falta.
Aquí está lo que casi nadie está descontando. Cuando el bono a 30 años se acerca al 5%, deja de ser un instrumento aburrido y se vuelve competencia directa de las acciones caras. Michael Hartnett, de Bank of America, marca ese 5% como la línea que separa la calma de la presión sobre el dólar y sobre todo lo apalancado, empezando por las grandes de IA y el crédito privado. Warsh, además, quiere una Fed más chica, justo cuando el crecimiento y la inflación sostienen las tasas arriba.
La verdadera batalla no es Bessent contra el mercado. Es el 5% contra todo lo que se pagó caro creyendo que las tasas ya no importaban.
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El consenso castiga a Apple por llegar tarde a la IA. Apple Intelligence decepcionó, la compañía depende de una versión a medida de Gemini que le cuesta cerca de $1,000 millones de dólares al año, y arrastra una relación tensa con Google. La lectura fácil es que Apple perdió el tren.
Rothschild lo da vuelta y sube la acción a Compra, con precio objetivo de $400 dólares desde $260. Su tesis, que llaman Fast Follower 2.0, es la que a mí me hace sentido desde hace tiempo: Apple no necesita inventar el mejor modelo, necesita ser dueña del lugar donde ese modelo se usa. Con modelos abiertos, potencialmente de la mano de Nvidia, cuyos Nemotron ya igualan a los cerrados de frontera, Apple podría soltar su dependencia de Google y quedarse con el margen.
Hay un detalle que revela el tamaño del juego. Google le paga a Apple $27,500 millones de dólares al año solo por colocar su buscador en los dispositivos. Ese cheque mide exactamente lo que vale controlar la puerta de entrada, no el motor. Aprendí observando ciclos de tecnología que el que distribuye suele ganar más que el que inventa, y con menos riesgo.
El mercado sigue valuando a Apple como rezagado de IA. La está mirando por el retrovisor equivocado.
Apple no es una oportunidad por su modelo de IA. Lo es por ser el peaje que todos los modelos tendrán que pagar.
Podría ser el precio estimado del iPhone plegable, una prima de 83% sobre el iPhone 17 Pro Max.
Redburn proyecta 14 millones de unidades en el año fiscal 2027 y solo 4 millones como canibalización. Traducción: Apple no está lanzando un teléfono más caro, está creando un escalón de precio nuevo donde antes no había techo. El lujo es la última frontera de márgenes que le queda intacta.
Alibaba quiere levantar $10,200 millones de dólares en Hong Kong, la mayor oferta primaria de seguimiento en la historia de esa bolsa. Todo el dinero va a IA de pila completa: semiconductores, cómputo y modelos. El detalle que muchos pasan por alto es que su utilidad neta cayó 75% entre abril y junio por ese mismo gasto. Los fondos soberanos hicieron cola de todas formas. Están pagando por una promesa de cómputo, no por ganancias actuales.
Lo que importa: cuando el capital acepta 75% menos utilidad hoy a cambio de capacidad futura, el precio ya no mide el negocio, mide la fe.
El carry de mercados emergentes vive su racha más larga desde 2008: siete trimestres seguidos en positivo y cerca de 22% de retorno desde finales de 2024, contra apenas 5.9% de los bonos del Tesoro. Financiado en dólares, dio 48% en pesos colombianos, 21% en reales y 19% en pesos mexicanos. El dólar débil paga dos veces: por la tasa y por la apreciación. No es suerte pasajera; es capital buscando rendimiento real fuera del centro.
Lo que importa: la periferia dejó de ser la apuesta arriesgada. Hoy el riesgo caro vive en el activo que todos creían seguro.
Samsung prepara un paquete de retribución a accionistas de hasta 110 billones de wones, unos $79,000 millones de dólares, uno de los mayores retornos de capital de su historia. Lo empujó SK Hynix, que ya anunció recompras por 40 billones de wones, y la presión creciente de inversionistas sobre las reservas que dejó el boom de memoria para IA. Las acciones preferentes saltaron cerca de 8%. La pregunta real no es el monto, sino cuánto es dividendo y cuánto recompra.
Lo que importa: los ganadores de la IA ya no reinvierten todo. Empezar a devolver efectivo es la señal de que un ciclo madura.
Sandra Matz, científica social computacional, hizo una pregunta que no me suelta: ¿la inteligencia artificial nos está convirtiendo a todos en la misma persona? Cada vez le pedimos que elija por nosotros: qué leer, qué ver, qué probar. Y el algoritmo, para servirnos mejor, nos devuelve versiones cada vez más parecidas de lo que ya somos. Va limando, sin que lo notemos, eso que nos hace únicos.
Su consejo me pareció sabio: usa la IA para encender tu curiosidad, no para apagarla. Que te muestre lo que no buscarías, no solo lo que confirma quién crees ser.
Lo raro, lo tuyo, lo que nadie más elegiría: cuídalo. Ahí vives tú. Ve el video completo aquí →
La Reserva Federal opera bajo una regla fundamental que muy pocos comprenden: literalmente no puede quedarse sin dinero, sin importar el escenario. En este episodio de Revolución de la Riqueza te explico la mecánica real detrás de este juego y por qué los cimientos de la liquidez global no solo están en un nivel elevado, sino listos para escalar aún más ante el advenimiento de un nuevo ciclo de inyección monetaria.
Analizo el comportamiento proyectado para las acciones, Bitcoin, los bonos, el dólar, el oro, la plata, el cobre y los bienes raíces, revelando cómo posicionar tu capital antes de que el mercado descuente por completo la llegada del dinero nuevo.
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Nvidia rinde cuentas y con ella se pone a prueba todo el relato de la IA. Si el rey tose, se resfría el mercado entero.

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