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Batchbrew para vivir bien de Jano Cabello · Jul 28, 2026

Algo por lo que vivir

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Jano Cabello · Batchbrew para vivir bien de Jano Cabello

Ya nos hemos ido del pueblo de mi mujer en Extremadura. Una semana al año en la que los planes son siempre los mismos y siempre vuelvo con ganas de hacer repaso de las cosas que hemos hecho o dejado de hacer:

  1. Ir al cine

  2. Comer pestorejo

  3. Desayunar tostada de jamón ibérico en el Manila

  4. Salir a la fresca

  5. Pasear por el pueblo

  6. Las fiestas de Santa Margarita

  7. Ir de tiendas por Don Benito

  8. Comer pollos en el río Guadiana, en Medellín

  9. ¡NOVEDAD! Ver películas en el proyecto a la fresca

  10. Ir a la piscina

  11. Ir al campo del padre de la Rosa, Julián.

Este último es uno de mis favoritos y es que creo que Julián atesora uno de los secretos de la longevidad extremeña más eficientes que conozco.

En Extremadura la gente tiene campos. Pequeñas casitas con mucho campo alrededor, alguna alberca y animalillos, si procede. Pero el campo de Julián, para mi, es el mejor.

No voy a revelar detalles para proteger su intimidad y porque, además, no es importante para lo que quiero contarte.

Lo crucial aquí es que debes saber que a sus 72 años, Julían está más fuerte que tú y que yo. Y no hablo de esa fuerza que te permite hacer 20 dominadas seguidas; eso no vale para nada en comparación con la fuerza de voluntad y mental que requiere, cuando ya tienes todo el pescado vendido, dedicar cada día un buen rato a cuidar a tus animales, tu huerta y tu finca.

Porque la realidad es que Julián puede estar jubilado para la Seguridad Social, pero en su cabeza cada mañana tiene algo por lo que poner un pie en el suelo.

Un metaanálisis publicado en Psychosomatic Medicine (Cohen, Bavishi y Rozanski, 2016) revisó todos los estudios prospectivos que había sobre el tema y encontró que quienes declaran un propósito vital alto tienen alrededor de un 17% menos de riesgo de morir por cualquier causa. No de vivir mejor: de morir.

Siempre he admirado a las personas que tienen un motivo por el que levantarse, sea cual sea.

Cuando vas a ver a Julián, da igual cuántas veces hayas ido; él siempre te entrega su tiempo y su pasión por algo que, aunque yo debería saber, no tengo ni puta idea.

  • Que el año que viene plantan el brócoli después del trigo, en el mismo campo

  • Que de donde se saca un melón ya no se puede sacar otro

  • Que las gallinas de Indonesia son negras y tienen negro absolutamente todo: sangre, vísceras y huesos

  • Que el agua que les echa a las gallinas lleva ajo, limón y sal, que les viene bien y purifica el agua del pozo

  • Que las navajas de Don Benito cuadradas son las mejores

A mí me encanta escucharle y su mejor forma de agradecérmelo es llevarme al campo para darme tomates gordos y berenjenas. Y el otro día, premio gordo, un melón de agua y una sandía de 6 kilos.

Le hice caso y compré al día siguiente una navaja dombenitiense

Admiro mucho a Julián. Podría estar en el bar, en la cama o viendo la tele, pero él prefiere estar haciendo lo que le apasiona: sus gallinas.

No se aburre, no pierde el tiempo y, lo más importante, tiene una ilusión.

En el estudio Whitehall II, la University College London siguió durante más de veinte años a 7.500 funcionarios londinenses a los que había preguntado cuánto se aburrían: los que se aburrían mucho tenían un 37% más de probabilidades de estar muertos al final del seguimiento, y dos veces y media más de morirse del corazón. Los propios autores lo matizan bien: el aburrimiento probablemente no mata. Delata.

Una buena vida debe tener como ingrediente principal algo por lo que vivirla merezca la pena.

Yo tengo una lista hecha de las cosas por las que me merece la pena cada mañana echar un pie al suelo:

  • Ver a mis hijos despertarse y avanzar poco a poco en su camino de la vida

  • Planear nuevas aventuras con mi mujer

  • Esos ratitos de soledad con un café y un libro

  • Descubrir el mundo

  • Descubrir y ayudar a descubrirse a las personas

  • Ver envejecer a mis padres

  • Aplaudir los logros de mi hermano

  • Celebrar las victorias de mis amigos (y ayudarles en las derrotas)

  • Seguir maravillándome por la gastronomía

  • Mantener mi mente y mi cuerpo en forma

  • La ilusión de volver a subir a un escenario a transmitir lo que aprendo

Y seguramente encontraría 100 más, pero no quiero aburrirte y esto, aunque es para mí, quiero que te sirva a ti.

Cuando pienso en Julián, quizás, y esto es pura especulación mía, su momento de conexión vital surge cuando un amigo o vecino pasa a visitarle y le puede enseñar sus nuevos logros, puede darle un par de higos que acaban de madurar o pasar un rato a la sombra charlando con un vaso de vino.

La pasión por la vida contagia, conecta y estimula al que la vive y al que le rodea.

Me encanta rodearme de personas apasionadas que se convierten en apasionantes por el mero hecho de seguir a su corazón en aquello que les hace latir más fuerte.

Es admirable que elijan ese camino, que a priori parece idílico, pero que estoy seguro de que es más costoso.

Te deseo una buena vida en conexión con aquello que te hace vibrar más alto.

Read the original on janocabello.substack.com

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