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Liderazgo de Impacto para Negocios y PYMEs · Aug 11, 2026

¿Cómo liderar a ese experto que es un colaborador en tu negocio y no un contratado?

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Irene Ruiz · Liderazgo de Impacto para Negocios y PYMEs

Hoy día, muchas veces aún se piensa que el liderazgo lo necesita el indisciplinado, el despistado, el desmotivado o quien no cumple con su trabajo. Y la realidad simplemente es otra, y es es que liderazgo necesita todo el equipo…

.. Porque liderar no consiste únicamente en controlar comportamientos o corregir incumplimientos. Consiste en potenciar a cada profesional y activar esa motivación emocional que hace que las personas se sientan valoradas, realizadas y parte de un equipo al que quieren pertenecer de manera que representen defiendan la marca como ese lugar al que quieren pertenecer.

Y esto también se aplica a quienes tienen una elevada cualificación, una amplia experiencia o trabajan en tu negocio mediante un contrato de colaboración.

Noe es propietaria de una clínica dental. Es odontóloga y cuenta con otros doctores que trabajan en la clínica mediante contratos de colaboración. En una sesión me contaba que había tenido una colaboradora durante diez años que no cumplía los protocolos, pedía material sin que fuera necesario y generaba costes elevados para la clínica… y, además, cuando algo no le gustaba, lo comentaba con el resto del equipo en lugar de hablarlo directamente con Noe, aportar ideas o proponer soluciones. Esto acababa generando malestar y afectando al ambiente de trabajo. La relación llegó a estar tan tensa que finalmente fue la propia doctora quien decidió marcharse.

Ahora Noe se encontraba en una situación parecida con otro doctor. Llevaba solo un año colaborando con la clínica, pero no respetaba los presupuestos, tomaba decisiones sobre los precios que ofrecía a los pacientes sin ajustarse a los establecidos por el negocio y, además, recibía muy mal cualquier feedback.

No es el único caso… Fran es propietario de una clínica médico-estética. En una de sus sesiones me hablaba de la lucha de poder que percibía con algunos de sus doctores colaboradores. Intentaban imponer sus propios criterios por encima de los establecidos por Fran para su clínica y, en la práctica, terminaban haciendo las cosas como ellos querían.

Y podría contarte muchos más ejemplos… Es algo que hemos trabajado a menudo en clínicas y en otros negocios que cuentan con profesionales especializados mediante contratos de colaboración.

Y es que, el propietario suele reaccionar no liderando a estos profesionales y suele deberse a que :

  1. Piensan que son personas que, por el tipo de contrato laboral ya que son freelance, y por su formación y experiencia, deben ser responsables, coherentes y autónomas. Por lo que, no necesitarían liderazgo.

  2. O bien, piensan: “¿Quién soy yo para liderar a estos profesionales de tan alto nivel? Yo soy uno más realmente”

En ambos casos, estos pensamientos demuestran que todavía no existe suficiente claridad sobre qué significa liderar. No solo sobre cómo se pone en práctica el liderazgo, sino también sobre el efecto que tiene realmente en las personas y en el negocio. Es decir, para qué se lidera y quién lidera.

Seguimos confundiendo el liderazgo con la gestión de equipos.

La gestión se ocupa de aspectos como: Organizar horarios. Definir el organigrama. Crear descripciones de puestos. Delegar tareas y establecer fechas. Hacer seguimiento del cumplimiento. Definir normas y comprobar que se respetan.

La gestión es necesaria. Es la parte del negocio que nos permite ejecutar lo que hemos planificado para conseguir resultados.

Sin embargo, muchos negocios que cuentan con una gran estrategia, un plan bien diseñado, protocolos, normas internas y reuniones siguen encontrándose con problemas en la ejecución. Y esos problemas no siempre aparecen porque el trabajo no esté bien preparado, organizado o delegado. Aparecen por cómo se relaciona cada profesional con la marca y por lo que está dispuesto a aportar de sí mismo en su día a día.

>Puedes tener los protocolos perfectamente redactados y encontrarte con alguien que decide no respetarlos.

>Puedes establecer unos precios y tener a un doctor que ofrece otros diferentes a los pacientes.

>Puedes definir criterios para la compra de material y encontrarte con profesionales que realizan pedidos innecesarios.

>Puedes explicar dónde deben trasladarse las quejas o propuestas de mejora y seguir teniendo colaboradores que prefieren compartir su malestar con el resto del equipo.

El problema no está en que no sepan lo que tienen que hacer. El problema está en su compromiso con hacerlo.

Y aquí es donde muchos negocios intentan resolver la situación mediante incentivos, bonus, premios o nuevas concesiones.

Por supuesto que estos elementos producen algún efecto. Pero, aun así, puede darse que la rotación, el absentismo, el rechazo al cambio, los errores, los olvidos y los criterios individualistas no desaparezcan…

El liderazgo es la otra cara de la moneda de la gestión de un negocio, es la que activa compromiso, es la que hace que el equipo no sólo cumpla con tareas sino que consiga resultados representando la marca. Es la que hace que todo líder de equipo pueda recuperar tiempo y tranquilidad precisamente gracias a liderar un equipo.

Recordemos rápidamente cuando hablamos de motivación, ¿de qué estamos hablando?

La motivación es la energía en forma de acción que genera el cerebro con el objetivo de cubrir una necesidad.

El salario y los incentivos permiten cubrir necesidades relacionadas con la supervivencia y la seguridad personal. A este tipo de motivación se la denomina motivación extrínseca porque la recompensa procede del exterior. Este tipo de motivación tiene un alcance limitado. Por eso el salario se recibe cada mes y los incentivos deben renovarse para reactivar esa motivación.

Pero existe otra motivación, que en la sociedad actual tiene un poder brutal en el compromiso de los equipos de trabajo: la motivación emocional.

Es la que se genera para cubrir necesidades emocionales. Y ojo, porque también son necesidades aunque sean emocionales. De hecho, en nuestra sociedad actual son tan importantes para el cerebro como aquellas relacionadas con la supervivencia.

Hablamos de necesidades como:

  • La autorrealización.

  • La valoración.

  • La afiliación y el sentido de pertenencia.

Estas son las necesidades que puedes activar desde tu comunicación y tu liderazgo. Y son las que hacen que un empleado o colaborador desarrolle su proactividad y su compromiso incluso cuando no puedes ofrecer más incentivos.

Son también las que crean identidad de marca y consiguen que el equipo la represente a través de sus acciones.

¿Por qué?

Porque una persona que siente cubiertas sus necesidades de autorrealización, valoración y afiliación encuentra una motivación emocional, es decir, tiene ganas, quiere, elige por sí mismo, cuidar ese entorno, cuidar su trabajo y actuar de una forma que le permita permanecer en él.

No se limita a pensar en su propio criterio profesional, sino también en las consecuencias de sus decisiones para la clínica.

No utiliza las instalaciones, los clientes o el equipo como si fueran únicamente recursos a su disposición. Entiende que forma parte de un proyecto, que sus acciones representan a una marca y que sus decisiones afectan a otras personas.

Estas son necesidades humanas que están presentes en personas de cualquier edad y en cualquier puesto de trabajo, incluidos los más especializados o de mayor nivel.

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Read the original on ireneruizalcaraz.substack.com

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