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PsiQUEER | Psicoterapia y Espacio de Divulgación · Jan 10, 2024

Os proponemos no odiar los propósitos de año nuevo

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PsiQUEER, Lucía Romero Fernández · PsiQUEER | Psicoterapia y Espacio de Divulgación

Si yo, como usuaria, leyera los cien mil millones de post sobre los propósitos de año nuevo y cómo nos constriñen, nos presionan y nos frustran, llegaría a la conclusión de que la meta es no tener estos propósitos , “fluir”, y no marcarme objetivos porque, pobrecita yo, voy a sentir malestar. Y creo que eso, como punto final, es tan dañino y tan rígido como la postura contraria.

Porque, al final, volvemos a colocar el malestar como el enemigo, algo a evitar a toda costa y a todo coste. Al menos para mí, la postura de liberarse estas presiones y estos propósitos es un paso intermedio, un acercamiento, al objetivo final: poder ponerse metas y objetivos de forma flexible, amable, consciente, dedicada.

No me malentendáis, es súper importante permitirse no ponerse objetivos para que, cuando lo hagamos, sean los que realmente se alinean con nosotres. Que estos no tienen por qué ir en la dirección que otros quieren, o en momentos en los que no consideremos hacerlos. Tampoco viene bien que no podamos abandonarlos o modificarlos si así lo consideramos. No hace falta que sean el 1 de enero, ni todos a la vez, ni todos visibles, ni todos relacionados con lo productiva que puedo llegar a ser.

Pero, a la vez, es súper importante que…

  • No mantengamos a las personas en la postura de que “el malestar inmediato indica que algo va mal, que tengo que evitar o escapar, o que eso no es psicológicamente bueno”.

  • Motivemos, enseñemos y facilitemos que las personas puedan dedicar su tiempo, esfuerzo y cariño a aquello que realmente quieren.

  • En vez de continuamente decir “no hagas eso”, ayudemos a reconducir esa energía.

Y, para ello, ¿qué mejor que hacer uso del análisis funcional? Si sabemos que hay fechas específicas que discriminan conductas de acercamiento a objetivos, como el 1 de enero, el primer día del mes o de la semana, o el comienzo del curso escolar… ¿por qué demonizarlos? Si hablar de nuestros propósitos con otras personas a finales o principios de un año nos motivan a pensar sobre ellos, ¿tengo que no hacerlo, simplemente porque puede generarme un poco de ansiedad, frustración o distorsión entre dónde estoy y dónde querría estar? Siempre y cuando esos elementos se mantengan a niveles que me permitan realmente acercarme a mis objetivos, ¿por qué son malos?

Os animamos a que trabajéis mucho la flexibilidad ante vuestros objetivos. Que os podáis permitir no tenerlos siempre, no deber caminar siempre hacia ellos, posponerlos, modificarlos, eliminarlos, añadir otros cuando os venga en gana.

Y, después, os animamos a ponéroslo fácil para conseguirlos. A veces eso incluye no intentar eliminar emociones desagradables, sino sentarse con ellas, escucharlas y tenerlas en cuenta a la hora de tomar decisiones. A veces eso incluye hacerse una lista de propósitos específicos de un año a otro. A veces eso incluye que estos propósitos los escribamos con lápiz, en vez de con boli. Pero no seamos rígides con que “eso está mal”, que se supone que ya hemos pasado de la fase de dar consejitos generalistas, y let people enjoy things.

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