Estoy hace una rato largo scrolleando contenido que va de Agostina en Córdoba, al caso de Dulce en Misiones, los once años del #Niunamenos, y todas las injusticias del mundo que no llego ni a leer o registrar. Siento desolación, tristeza, desesperanza. Como si no fuera suficiente con expresar repudio.
Sin embargo, lo que me parece algo obvio no lo es.
En el mismo posteo que comparto la pregunta “¿cómo podemos luchar?“ me encuentro con comentarios que cuestionan a la madre de la víctima, que cuestionan las violencias del feminismo, que cuestionan que nombremos a la muerte de Agostina un femicidio.
¿En qué no estamos de acuerdo en nombrar lo que pasó como un femicidio? ¿Podemos estar o no estar de acuerdo? ¿Se trata de una opinión más?
*
En El discurso del método, un texto del siglo XVII, el filósofo moderno René Descartes escribe:
“El buen sentido es la cosa del mundo mejor repartida, pues cada cual piensa estar tan bien provisto de él, que aun los más difíciles de contentar en todo lo demás no suelen desear más del que tienen.”
El buen sentido, eso que nos hace pensar que estamos bien provistos de él. Me pregunto qué tan así es. Porque si todos creemos tenerlo, nadie siente que tiene que revisarlo. Nos sentimos cómodos con nuestros propios juicios y pocas veces nos atrevemos a tener una mirada crítica de la realidad.
*
Cuando me agarra tristeza con la coyuntura me suelo refugiar en el arte, y en especial en el arte de hace unos años. Hay algo de sumergirse en historias ya conocidas que trae un cierto estado de calma, incluso aunque fuera una historia triste. En el scrolleo de qué película ver, porque de eso nadie zafa, me encuentro con una película del 1991 que hace mucho no veía: Thelma y Louise.
Dos mujeres de Arkansas, una es una moza que se la ve distante y con la vida poco resuelta, y otra es una ama de casa casada con un imbécil que se sabe infeliz. Ambas, amigas, deciden pasar un fin de semana en una casa de la montaña y lo que podrían ser “dos días en la vida” de anécdotas y risas terminan siendo “dos días en la vida” implacables y definitivos.
Pero volviendo a ver la película, me encuentro con la escena que dispara toda la historia: Thelma a punto de ser violada por un hombre en un bar. No alcanza que ella le dijera que no, que no quería, porque él le baja igual la bombacha y está a punto de tener relaciones. Hasta que aparece Louise y lo apunta con un arma.
-Cálmate. Sólo nos estábamos divirtiendo un poco. Le explica el tipo.
-Parece que tenés una idea bien jodida de lo que es divertirse. Le responde Louise.
Y agrega: En el futuro, cuando una mujer llora así no se está divirtiendo.
Y otra vez, lo que parece obvio no lo es. Porque (alerta spoiler, aunque de una película de 1991 no califica como tal) el hombre no solo no recalcula o pide disculpas, sino que ratifica su acción y le dice que lo volvería hacer. El resto lo resumió Fito Páez: “La bala fue precisa, el mismo tipo no habló más. Tomaron una carretera, la botella y se marcharon de ahí“.
*
Vuelvo a la película, que es una ficción pero ya sabemos que las historias no surgen del aire, y estas dos mujeres terminan escapándose porque saben que no pueden volver. Saben que la justicia jamás va a creerles que fue un intento de violación porque la justicia no le cree a las mujeres.
Y treinta y cinco años después, en Argentina muere una mujer cada 31 horas y seguimos encontrando que el análisis que sobrevuela en los medios de comunicación es preguntar dónde estaba la madre y qué habrá hecho la nena -porque sí, es una infancia- para justificar ese desenlace.
*
Muere una mujer cada 31 horas en Argentina.
*
¿Cómo se sostiene la esperanza cuando el dolor es estructural?
*
Entonces: ¿qué hacemos? No tengo la respuesta. Hace un rato escribí que vuelvo a las películas viejas porque las historias conocidas calman, y resulta que la que elegí tiene treinta y cinco años y sigue diciendo lo mismo que los comentarios de hoy: que cuando una mujer llora así no se está divirtiendo y que igual no le van a creer.
Esa vigencia es la peor noticia. Pero hay algo en la película que no envejeció, y me aferro a esa esperanza, y es que Thelma y Louise se miran y se reconocen. No alcanza con eso, no pueden salvarse, pero están juntas y se tienen. Es lo único real que les queda frente a un mundo que no les cree.
Tal vez sea eso. Volver a encontrarnos, reconocernos vulnerables, mirarnos. Dejar de scrollear en el celular, sola, de policial en policial.
Queridos mapadres y cuidadores:
¿Cómo están? Hoy llegué más tarde que de costumbre, mala mía. Ya no estoy tomando café como siempre sino preparando un arroz con atún para el mediodía. Pero tuve una serie de eventos desafortunados: me desperté con un dolor de ojos, falté a mi clase de baile que amo, fui a la guardia, volví y recién ahora termino de editar esto que les estoy compartiendo.
¿Cómo están ustedes con todo lo que estuvo pasando? Quiero saber si les altera el ánimo, cuánto se implican, cuéntenme.
Recomiendo volver a ver clásicos. Es algo que no falla. Es lindo que algo no falle de vez en cuando, jaja.
Y hoy voy más cortito porque estoy preparando lo que voy a decir este jueves en el evento de Idea Management 2026. Me invitaron a pensar cómo transitar contextos de alta exigencia así que es un gran desafío.
Y mañana tengo el cumpleaños de mi hija menor en el salón con tres amiguitos más. Amo que en la escuela de mis hijas exista la modalidad de cumple compartido, aliviana mucho la tarea (y el presupuesto, digamos todo).
Traigo una varieté de cosas, lo sé, pero es porque me siento como en casa en este espacio. Ya lo saben.
Nos vemos este sábado en el Paseo La Plaza con Todas las exigencias del mundo. Y sigo con funciones en junio y julio. Acá les dejo link a las entradas:
https://www.plateanet.com/obra/30848?paso=inicio
Si hay algo en particular sobre lo que quieran que escriba, solo tienen que responder este mail o dejar su preocupación acá.
Creo que eso es todo por hoy.
Nos vemos en la próxima entrega.
¡Les mando un súper abrazo!
Flor Sichel.
TODAS LAS EXIGENCIAS DEL MUNDO
¿Cómo desarmar mandatos y pensar la adultez desde el deseo, el humor y la filosofía? Un ensayo sobre cómo atravesar la adultez en estos tiempos. Con el código: librosichel tienen un 10% OFF en la web de Planeta.
Acá un fragmento. Disponible en ebook acá. Disponible en Amazon acá.
EL FILO DEL AMOR
Este libro habla del amor. Pero no solo como algo hermoso y placentero, sino también sobre sus oscuridades, sus complejidades, sus filos.
Acá un fragmento. Disponible en Amazon acá. Acá en ebook.
¿Y VOS QUÉ PENSÁS? Viaje filosófico por las ideas
Un libro-cuaderno de filosofía, bien lúdico y didáctico, para chicos y chicas de 9 a 101 años.
Acá encuentran un fragmento. Acá en ebook.
Filosofar desde la infancia y perderse en el camino
Un libro para madres, padres, docentes y personas curiosas que tengan muchas ganas de acompañar las preguntas en la infancia. ¡Con prólogo de Luis Pescetti!
GUÍA (EXISTENCIAL) PARA SOBREVIVIR A LA MATERNIDAD
Es un curso práctico en el que trabajamos sobre los principales mitos en torno a la maternidad. ¡Te vas a llevar aprendizajes y herramientas concretas para vivir una maternidad más liviana y acompañada! Curso online, asincrónico, por capítulos, para ver de por vida. Incluye bibliografía.
EL AMOR POST-HIJOS: MÁS ALLÁ DEL IDEAL
¿La llegada de los hijos-as transformó tu relación de pareja? “El amor post-hijos: más allá del ideal” es un curso online con herramientas teóricas y prácticas para repensar el amor post-hijos, entender los cambios y construir nuevas definiciones posibles para explorar el amor en esta nueva etapa. Curso online, asincrónico, por capítulos, para ver de por vida. Incluye bibliografía y ejercicios de escritura.
Sin posts

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.