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Fran de Olza · Jul 21, 2026

100.000€: el número que revela que tu banco no tiene tu dinero donde crees.

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Fran de Olza · Fran de Olza

En esta newsletter hemos documentado cómo los bancos centrales llevan años construyendo infraestructura de moneda digital de banco central (CBDC) — mBridge, Icebreaker, Meridian. Todos esos proyectos comparten un patrón que merece un artículo propio: son, casi sin excepción, experimentos de CBDC mayorista — moneda digital que circula solo entre bancos centrales y bancos comerciales, nunca llega al ciudadano de a pie. La CBDC minorista —la que sí llegaría a tu móvil— avanza mucho más despacio (por ahora), y el propio BIS explica por qué con una claridad que rara vez se traduce a la conversación pública.

Este artículo desarrolla esa arquitectura de dos niveles con fuentes primarias del BIS, y conecta ese marco con un episodio histórico real y verificable — la crisis bancaria de Chipre de 2013 — que ilustra, sin necesidad de ninguna teoría, por qué el diseño de este sistema importa tanto para cualquier persona que mantenga sus ahorros en un banco tradicional.

El concepto no es una interpretación mía: es el marco de diseño que el propio BIS ha usado explícitamente en su proyecto más avanzado de CBDC minorista, Project Aurum, desarrollado por el BIS Innovation Hub de Hong Kong junto con la Autoridad Monetaria de Hong Kong, con un prototipo completado en julio de 2022. El propio informe técnico —más de 250 páginas, publicadas junto con el código fuente como bien público para toda la comunidad de bancos centrales— describe una arquitectura compuesta por dos capas: un sistema interbancario mayorista, donde la CBDC mayorista (wCBDC) se emite a los bancos para su distribución posterior, y un sistema de monedero minorista, donde la CBDC circula entre los ciudadanos.

Esta arquitectura de dos niveles no es una peculiaridad de Hong Kong. Una encuesta del BIS a 93 bancos centrales en 2024 encontró que el 91% (85 bancos centrales) estaba trabajando activamente en algún tipo de CBDC — pero el desarrollo de la CBDC mayorista está, a nivel global, en una fase considerablemente más avanzada que el de la CBDC minorista. A finales de 2024, solo tres jurisdicciones —Bahamas, Jamaica y Nigeria— tenían una CBDC minorista plenamente lanzada y operativa; el resto de los grandes programas de CBDC minorista, incluido el euro digital, seguían en fase de preparación o piloto.

¿Por qué esta asimetría? No es casualidad ni es un secreto — está documentado y discutido abiertamente en la literatura académica y regulatoria: la CBDC mayorista resuelve problemas de eficiencia interbancaria sin tocar la relación entre el ciudadano y su banco. La CBDC minorista, en cambio, introduce un riesgo estructural que los propios reguladores han estudiado en profundidad: la posibilidad de que los ciudadanos prefieran tener dinero como pasivo directo del banco central, en lugar de como depósito en un banco comercial.

Aquí es donde conviene citar directamente el trabajo técnico del BIS, porque no hace falta especular: el propio organismo ha publicado un working paper dedicado enteramente a este problema, titulado “CBDC and banks: disintermediating fast and slow”. El estudio combina una encuesta a hogares alemanes con un modelo macroeconómico de bank runs sistémicos endógenos, y distingue explícitamente dos fenómenos:

  • “Desintermediación lenta”: en tiempos normales, una CBDC minorista compite con los depósitos bancarios como reserva de valor, lo que puede encarecer la financiación de los bancos y reducir el tamaño del sector bancario tradicional con el tiempo.

  • “Disintermediación rápida”: en momentos de estrés financiero, una CBDC minorista ofrece un activo especialmente atractivo y disponible a gran escala para “huir” del sistema bancario comercial — lo que, según el propio modelo del BIS, podría reducir la estabilidad financiera precisamente porque facilita la fuga masiva de depósitos durante una crisis bancaria.

Esta es, con fuente directa del BIS, la razón técnica real por la que la mayoría de bancos centrales avanzan con extrema cautela en CBDC minorista, y por la que el diseño de casi todos los proyectos piloto (incluido Aurum) incorpora mecanismos explícitos para mitigar ese riesgo — límites de tenencia, remuneración diferenciada, arquitecturas intermediadas donde el banco comercial sigue siendo el punto de contacto del usuario. El Banco Central Europeo, en su propio paper técnico sobre “Tiered CBDC and the financial system”, llega a proponer un sistema de remuneración escalonada específicamente para controlar la cantidad de CBDC que un ciudadano puede acumular, con el objetivo declarado de limitar ese riesgo de disintermediación.

Aquí es donde conecta con algo que cualquier persona con una cuenta bancaria ya debería saber, aunque rara vez se piensa en ello con claridad: un depósito bancario no es un lingote de oro guardado en una caja fuerte con tu nombre. Es un pasivo del banco hacia ti — una promesa de pago, respaldada por un sistema de reserva fraccionaria en el que el banco ha prestado la mayor parte de ese dinero a terceros. Esto no es una opinión ni una teoría: es, literalmente, cómo funciona la banca comercial moderna, y es la razón estructural por la que existen los fondos de garantía de depósitos.

En la Unión Europea, el Fondo de Garantía de Depósitos protege hasta 100.000 euros por depositante y por entidad. Ese límite concreto no es arbitrario ni un simple gesto de buena voluntad regulatoria: es, en la práctica, el reconocimiento explícito de que el sistema no está diseñado para garantizar el 100% de todos los depósitos de todos los bancos simultáneamente — porque, precisamente por la reserva fraccionaria, ese dinero no existe todo él en efectivo disponible en ningún momento dado.

Esto no es una hipótesis. Ocurrió, con fechas y cifras verificables, hace poco más de una década en un país de la eurozona.

Read the original on frandeolza.substack.com

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