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Forever Indie · Aug 12, 2026

El Cassette de Maiah & Gabriel

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Maiah & Gabriel · Forever Indie

Gracias por leer Forever Indie.

Creemos que las canciones no aparecen de la nada. Se construyen con libros, películas, discos, ciudades, personas y años de obsesiones. Esta publicación existe para documentar ese mapa mientras terminamos el primer álbum de Maiah & Gabriel.

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En los años 80 existía algo maravilloso. Se llamaba Columbia House Record and Tape Club y era un servicio de venta por correo que permitía a sus miembros recibir paquetes con música directamente en sus casas.

Había comenzado mucho antes, creo que en los años 60, con discos de vinilo. Luego llegaron los 8-tracks y, por último, los cassettes.

Algunos avisos del club, cuando ofrecía vinilos y 8-tracks.

Cuenta la leyenda que los usuarios elegían entre 10 y 12 cassettes o discos de vinilo pagando solo un centavo, que literalmente se pegaba con cinta adhesiva a un formulario de papel. A cambio, el miembro se comprometía a comprar varios títulos adicionales durante los dos o tres años siguientes, pagando el precio regular del club.

Ya en los 80s incluyeron cassettes en la ecuación.

Ahora bien, este modelo tenía un problema. Un montón de adolescentes encontraron la manera de explotar el sistema: se inscribían repetidamente con nombres falsos para recibir una y otra vez los paquetes promocionales iniciales, sin cumplir nunca el compromiso de comprar después los discos a precio completo.

Es por eso que, aunque esta suerte de Spotify prehistórico es fascinante desde un punto de vista cultural, me resulta aún más interesante el fenómeno de los clubes de fans oficiales de los artistas, que también funcionaban a través del correo tradicional y, mediante una suscripción mensual o anual, enviaban boletines exclusivos, mercancía y, ocasionalmente, flexi-discs o cassettes de edición limitada reservados para sus miembros.

Depeche Mode, Madonna, Duran Duran, Morrissey y U2 utilizaban este sistema y, cuando escuchas las historias de quienes lo vivieron o lees los posts nostálgicos de Reddit, entiendes perfectamente por qué era tan exitoso.

El club de fans de Depeche Mode giraba alrededor de la revista Bong.

Mientras el Columbia House Record and Tape Club quería venderte música, los clubes de fans querían construir una comunidad en la que cualquiera que se sintiera identificado con la obra de su artista favorito pudiera formar parte de algo que realmente lo representara.

Los cassettes que mandaba el club de fans de Metallica.

Cuando abrimos el Substack de Forever Indie, eso era exactamente lo que teníamos en mente. Porque nos dimos cuenta de que lo que queríamos construir se parecía mucho más a un club de fans de 1987 que a un newsletter moderno.

Forever Indie es nuestra disquera, y sí, queremos vivir de nuestra música, y sí, queremos que compres nuestro disco cuando salga (o que tengas una suscripción de pago y lo vayas abonando mensualmente mientras nos lees y nos ves cada semana). Pero, por encima de todo, queremos poder comunicarnos contigo directamente, sin tener que lidiar con: "Tienes que hacer un hook en los primeros tres segundos de cualquier cosa que hagas para que yo te recomiende a un montón de personas a las que, sinceramente, quizás solo le intereses al cinco por ciento. El resto simplemente te va a odiar o te va a ignorar mientras va al baño".

Cuando empezamos a imaginar Forever Indie, encontramos una forma de rodear esa maquinaria industrial: enviar las cosas directamente a quienes quieren recibirlas y no a cualquiera. Hace un par de años, cuando hicimos la segunda versión de todo esto en El Álbum —la primera fue wedontbelong.com—, nuestra ambición era eventualmente imprimir un fanzine y enviarlo por correo. Sin embargo, cuando empezamos a tomarnos la música en serio y a considerar la posibilidad de grabar un disco como algo tangible, el plan se volvió mucho más interesante: podíamos recuperar la sencillez no algorítmica de los clubes de fans alrededor de un producto —nuestro primer álbum juntos— y, al mismo tiempo, abrir un canal de comunicación directo contigo, algo que resulta bastante cuesta arriba cuando intentas hacerlo desde un canal de YouTube con cientos de miles de personas.

Queríamos mandarte un Cassette cada semana.

Gracias por leer Forever Indie. Si crees que estos Cassettes pueden gustarle a alguien más, compártelos con ellos.

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Un podcast, por definición, era un archivo de audio grabado que se diferenciaba de la radio por el simple hecho de poder escucharse cuando quisieras. Me siento un cavernícola explicando esto, dado que nosotros somos, en parte, culpables de haber convertido esa palabra en algo completamente distinto.

Y sí, fue muy entretenido sentir que éramos un montón de loquitos tratando de morderle la arepa a la televisión, hasta que empezamos a convertirnos en la televisión nosotros mismos. Arrancamos nuestro primer podcast hace diez años, pero lo que han hecho los podcasts que comenzaron un poquito después de nosotros es increíble. Se han transformado en verdaderas corporaciones mediáticas, con una producción impecable, giras por el mundo y entrevistas con estrellas. Ellos mismos son unas estrellas. Yo miro embobado el éxito que han tenido y siguen teniendo.

Es la nueva televisión.

Y fue precisamente cuando eso empezó a hacerse evidente que Maiah y yo fuimos perdiendo el interés en participar. Porque, por más contraintuitivo que suene, no todo el mundo quiere ser Marvel. Algunos solo queremos tener una fiesta grande —grandísima— donde únicamente pueda entrar la gente más cool del mundo.

Así que empezamos a preguntarnos: ¿por qué no hacemos un podcast como eran los podcasts antes de que los dañáramos? ¿Por qué no le mandamos a la gente un Cassette?

Bueno, mandarlo por correo tradicional sería increíble, pero nos siguen desde Eslovaquia hasta Canadá. También sería financieramente estúpido, sobre todo si quieres hacerlo todas las semanas y hoy existe una forma muchísimo más sencilla de conseguir exactamente el mismo efecto.

Así que nos inventamos un Cassette físico. Un Cassette gigante donde pudiésemos caber nosotros dos.

Maiah puso manos a la obra.

Maiah construyó el set de El Cassette en dos días usando un montón de cosas que teníamos por ahí.

Así terminamos creando un Cassette que podemos enviarte cada semana. Uno variadito, lleno de noticias de nuestro mundo. Uno que, como los clubes de fans de 1987, no puedes encontrar en ningún otro lugar y que llega directamente a tu correo.

No tienes que seguirnos en un millón de plataformas. Para recibir El Cassette solo tienes que estar en nuestra lista de correos.

Y si eres de los que ya está comprando el disco a través de su suscripción de pago, además de recibir nuestro primer álbum en unos meses, vas a recibir también Cassettes que son solo para ti.

En ambos casos, si te gusta, te lo rogamos: pásalo, como le pasas a tus amigos las cosas que realmente te gustan.

Ese es el cuento.

Forever Indie es nuestro mundo. Es nuestra revista, nuestro punto de encuentro, nuestra tiendita de discos y, a partir de hoy, el único lugar donde puedes descubrir lo que metemos cada semana en El Cassette de Maiah & Gabriel.

Así se ve El Cassette de Maiah & Gabriel guindado como una obra de arte en una de las paredes de la casa.

Los fucking amamos.

M&G

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Read the original on foreverindie.substack.com

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