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Las cosas buenas les pasan a los otros · Jul 20, 2026

Una amiga es una luz (que se puede apagar) Parte II

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Flor Tundis · Las cosas buenas les pasan a los otros

En febrero de 2025 escribí esta entrada sobre mi ex mejor amiga que me rompió el corazón. Nueve meses después me llega una solicitud de mensaje a mi cuenta de Instagram. Era Ana. Como si fuera un/a ex que escribe muchos años después (y técnicamente lo es) no podía esperar ni un segundo para abrir su mensaje. Iba a quedar como mensaje leído y no iba a poder postergar mucho la respuesta. ¿O sí? Tantos años pasaron desde la última vez que hablamos, que podría haberme tomado todo el tiempo que quisiera. Pero no tiene sentido dilatar una respuesta cuando no hay resentimiento ni motivo para especular. Tomen nota para cuando alguien no les responde por días y dice estar muy ocupado.

Ana me pidió perdón por lo que pasó, lamentando haber dejado pasar tantos años y esperando que igualmente su mensaje “sirva de algo”. Me dijo que hubiera querido que las cosas hubieran sido diferentes, que no tenía las herramientas en ese momento, que no lo supo manejar. Y que, sobre todas las cosas, fui muy importante en su vida y que está contenta de ver las cosas que logro y logré. ¡Ay Ana, si supieras lo que me cuesta el autorreconocimiento! Últimamente pienso que no logré nada y que ya no hay tiempo de remontar. Me siento condenada.

Hoy es el día del amigo en Argentina y la herida de la amistad de Ana ya sanó; no solo por su perdón, sino porque mucho después de mi distanciamiento con ella, sí conocí gente que después fue muy injusta conmigo. Con Ana éramos jóvenes y teníamos mucha historia detrás. Con otras amistades que tuve no, como quienes inspiraron “Quiero ser tu amiga, pero no quiero ser tu amiga boluda”. Y me viene a la mente una de esas frases cornudas que leí hace poco en las redes sociales: Un amigo que se vuelve enemigo por un mal entendido, fue un enemigo todo el tiempo. Me han hecho lovebombing de amistad para después dejar de hablarme sin aclarar por qué. ¿Metí la pata? Quizás, no soy la Madre Teresa de Calcuta, a veces me encierro en mi depresión y mis achaques mentales y, sobre todo, soy una bocona de mierda en pos de ser chistosa. DISCUTAMOS LOS LÍMITES DEL HUMOR. Ah, no, pero bueno, ya tenemos 18 años de aportes, hay que comunicarse.

Ana dijo que había querido escribirme hace mucho y que el tema salió en una conversación con amigas. Por supuesto, hay sospechas de que haya leído mi entrada de substack. Y que lea esta de nuevo. No hay problema; no dije nada de malo aquella vez y no tengo nada malo para decir ahora. Acepté sus disculpas y le dije que si yo iba para su ciudad o si ella venía para acá, podíamos tomarnos un café.

Pero a no confundirse: hay perdones que nunca llegan. Gente que nunca vuelve a tu vida. Generalmente, quien se fue de tu vida de una manera brusca y egoísta nunca va a reconocer que te destrató. Esas personas, mejor lejos.

Gracias por leer,

Flor

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