Si supiéramos cuan saludable es tomar a los padres se integraría como asignatura dentro del currículo escolar y en la etapa adulta, eso que ya hemos tomado nos ahorraría muchos sinsabores.
Uno de los grandes desórdenes en la vida es creernos más grandes que nuestros padres y no estar en humildad con eso que nos ha llegado de nuestros progenitores. Lo cierto es que por muy generosos o bien intencionados que nos consideremos, nadie puedo dar lo que no ha tomado antes. De modo que, si tu queja es que no has recibido suficiente amor de tus padres, ese amor “perfecto” que ahora tú pretendes dar a los siguientes, en realidad está teñido de esas proclamas de las que tanto adoleces.
Tomar a los padres es algo muy grande. Tomar implica asimilar e integrar todo aquello que sucedió antes, sin pretender cambiar ni edulcorar nada ni a nadie. ¡Casi nada!
Si crees que tu madre es la única responsable de tus miedos por aquella frase que un día pronunció y ahora no te quitas de la cabeza, prueba a hacer de madre y observa qué frase ofreces tú a tus hijos. Tomar a la madre es asentir a esa madre con todos sus aciertos y sus errores.
Si crees que tú padre tenía que haber estado más presente y no puedes valorar su esfuerzo titánico, para darte un futuro con el sudor de su frente, prueba a hacer de padre y ver qué ocurre cuando lo que ofreces para el otro no es suficiente. Tomar al padre es aceptar a ese padre del que solo conoces una mínima parte.
Cuando te haces más grande que tus padres no los estás tomando, lo estás juzgando. Y ese rechazo inconsciente se convierte en exigencia y reclamo constante que proyectas en otros ámbitos de la vida. Buscarás, eso que no tomaste, en la pareja, en el trabajo o en los hijos.
Muchísimos desajustes y dificultades de nuestra vida cotidiana obedecen a que no sabemos o no queremos tomar a nuestros padres. Los padres nos dieron la vida y, a veces, no sabemos tomarla. Nos convertimos en niños eternos cuando, todavía hoy, pedimos y anhelamos que nuestros padres lo hubieran hecho diferente. Estamos en perenne queja cuando creemos que nuestros padres debieron hacerlo mejor.
Tomar a los padres es tomar la vida. Y vivirla, haciéndonos cargo nosotros ahora de nuestros sueños y dificultades.
Tomar a los padres es dejar de reclamar para actuar y ser, lo que estés llamado a ser.
Además, la forma de reparar aquello que faltó es hacerme cargo de mi bienestar y asegurar que sea eso, un bien estar.
La mejor reparación posible es transformar el dolor en algo mejor. Si nuestros padres vivieron guerra, nosotros vivir en paz. Si nuestros padres pasaron miseria, nosotros poder sentir la abundancia. Si nuestros padres estuvieron condenados a un amor infeliz, nosotros romper las cadenas de las relaciones forzosas y sin amor. Si nuestros padres tuvieron que renunciar a viajar, conocer o experimentar, nosotros buscar una grieta por la que conectar con todo aquello que vibre alto en nuestro corazón. Si nuestros padres pasaron miedo, injusticias o privación, nosotros poder vivir en confianza y libertad. Si ellos vivieron amargados, nosotros poder reír y disfrutar. Si en nuestra infancia hubo violencia, abuso o maltrato, nosotros cerrar heridas para alcanzar una vida de equilibrio y amabilidad.
Es la forma brillante de romper patrones viciados de sufrimiento y dolor. Conectar con nuestra sabiduría ancestral y alimentar nuestra esencia, para volar más libres de lo que nuestros padres pudieron alcanzar. Con alegría y creatividad. Sin culpa ni superioridad. Sin exigencia ni descontrol. Con devoción, gozo, armonía, vocación, servicio y expansión.
No hay felicidad más grande para unos padres sanos que ver a sus hijos contentos, esponjosos, realizados. No hay manera mejor para los hijos de tomar a los padres y, por tanto, de agradecer la Vida recibida, que cumplir nuestro propósito de alma y vivir en plenitud.
Tomar a los padres es tomar la fuerza y la grandeza de los que nos preceden, para poder realizarnos como seres humanos completos mientras soltamos cadenas invisibles de mandatos, lealtades y patrones oxidados.

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.