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RELATOS TERAPÉUTICOS · Jun 23, 2025

HAZTE CASO

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Esther Sanzberro · RELATOS TERAPÉUTICOS

Hace tiempo recibí un mensaje claro: se desata una guerra. Y me vi a mí misma preguntando internamente a mis abuelos: aitetxi, amatxi, ¿cómo hicisteis vosotros para superar la guerra?

La respuesta fue clara: trabaja, se humilde, pon el foco en lo importante, arrima el hombro, no dejes que te confundan, no te dejes enredar, respira tu verdad, sé consecuente.

La guerra no es solo lo que sucede ahí afuera. La guerra es el miedo que se desata dentro, y la batalla se libra cada segundo, entre tu Yo inocente que todavía cree en la ilusión del pensamiento mágico y tu Yo Adulto que sabe que la magia es consecuencia del trabajo bien hecho.

Cada uno de tus yoes interiores tienen que ir de la mano, como parte de un todo. Son aliados. Partes de tu mundo. Piezas valiosas del mosaico sagrado. Si los separas, te debilitas. Si te fragmentas, pierdes tu centro.

Dentro de nosotros se suceden encontronazos, entre el miedo y el amor, entre la luz y la oscuridad, entre tirar la toalla porque estás agotado o caminar un día más con toda la intención y la fuerza puesta en hacerlo un poquito mejor. Esos son los tiempos que estamos transitando.

No permitas que otros se nutran de tu yo fragmentado.

Por las grietas que no atiendes es por donde entran parásitos, oportunistas, cobardes y embusteros.

En cambio, por la grieta del dolor, si está bien atendida, es por donde entran la claridad y la luz.

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Ese es el camino para transitar la guerra no contada.

Atendernos con mimo para crear un Yo compacto que no pueda ser dañado ni erosionado.

Habitarnos con disciplina para parar el abuso que campa a sus anchas buscando una rejilla por la que colarse en tu yo profundo.

Ocuparnos con esmero para que la duda sea un recuerdo lejano del camino recorrido. Fue necesaria hasta alcanzar tu verdad esencial que ahora te habita por dentro y es tu patrimonio.

Hazte caso: es la mejor protección contra la desprotección.

La guerra sutil ha entrado con fuerza y tú la sientes, te atraviesa, te sacude. Pero tú eres mucho más firme de lo que crees. Eres inteligente, audaz y perseverante. Sientes y disciernes. Así se ordena el caos en tiempos convulsos: haciéndote caso. Haciéndote presente. Poniendo el foco en tu sentir y respetando tu palpito.

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Read the original on esthersanzberro.substack.com

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