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Está todo mal | Agustí López💡 · Dec 4, 2025

¿Por qué tu equipo no pilla lo que tú ves tan claro? (incluye regalo sin truco)

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Agustí López · Está todo mal | Agustí López💡

Hay un momento en toda empresa en el que te das cuenta de algo incómodo: la gente no piensa como tú.
Y no porque quiera molestarte, ni porque esté boicoteando tu reunión. Simplemente, ven las cosas desde otro ángulo que, desde luego, no es el tuyo y nunca lo será.

Ejemplo. Convocas una reunión con alguien del equipo para informar de un tema y sales convencido de que el mensaje ha quedado claro.
Y luego ves un mail.
Y parece que ha estado en otra reunión completamente distinta.
Y piensas:

“¿Pero cómo ha entendido esto así?”

La respuesta fácil es culpar y pillar un cabreo del 15.
“No se entera.” “No le importa.” “Pasa de todo.”

La difícil, la honesta, es admitir que estás juzgando al otro desde tu propio mapa mental. Como si el tuyo fuera el único válido.

Y ahí empiezan los malentendidos.
Los reproches.
Las frases de gerente quemado:

“Aquí la gente no tira del carro, siempre lo tengo que acabar haciendo todo yo”


¿Seguro?
Igual sí tiran.
Pero no hacia donde tú esperas. Ni con tu ritmo. Ni con tu forma.

No quiero simplificar la cantidad de problemas que pueden subyacer ahí, empezando porque igual no te explicas tan bien como tú crees. Sin embargo, a menudo lo que sucede simplemente es que vemos las cosas con nuestras gafas de ver el mundo. Pero cada uno tiene las suyas propias, ojito.

Incluso, permíteme que te diga, que tal vez te convenga de vez en cuando cambiar las tuyas y analizar las cosas desde diferentes puntos de vista.

Y ahí, sufrida audiencia, es donde entra el modelo DISC.

No como fórmula mágica.
No como el horóscopo de las empresas.
Sino como una forma bastante simple de entender por qué, en el trabajo, a veces parece que hablamos idiomas distintos.

No te dice quién eres en una tribu vikinga.
No te saca traumas.
No te cambia la personalidad.

Solo observa cómo decides, cómo actúas y cómo te relacionas cuando trabajas con otros.
Y con eso ya cambia mucho.

Cuando estamos bajo presión, solemos operar desde un patrón dominante.

Hay quien actúa rápido.
Quien necesita conectar.
Quien busca estabilidad.
Y quien no puede avanzar sin datos.

El DISC agrupa esas tendencias en cuatro letras: D, I, S, C.
No para encasillarte, sino para darte una forma de nombrar lo que ya está pasando.

¿Que qué narices es cada cosa?
¡Dentro detalle!

Son personas orientadas a tope a resultados. Van al grano, no se andan por las ramas ni quieren perder el tiempo dando vueltas a las cosas inútilmente (desde su punto de vista).
Quieren avanzar, aunque falte información.
Y si algo se complica, preguntan: “¿Qué hay que hacer?” poniendo cara de desesperación por la falta de avances. Son de los de “no compliquemos las cosas, esto es más simple de lo que parece”.
No les molestan los conflictos, pero sí las vueltas innecesarias.

En una pyme, es ese gerente que, ante un problema en planta, da media hora para tener un plan. Y se impacienta si el equipo empieza a contarle las variables en lugar de proponer una solución.

Los que mueven las cosas con palabras. Los que rompen el hielo. Los que hacen que los demás se sientan cómodos.
Transforman lo técnico en una historia. Y cuando se ilusionan, son capaces de movilizar hasta la estructura más calcificada que hayas visto.

¿El riesgo?
Que su entusiasmo a prueba de bomba les haga prometer plazos o cambios antes de que el equipo haya digerido lo que implica.

Los que dan calma pase lo que pase.
Los que sostienen relaciones como un Loctite social. Son los que aportan previsibilidad, los que necesitan saber qué viene después, y en qué orden.

Cuando un cliente siente que le cuidan, probablemente tengas una S detrás.

Pero también son los que sufren con los cambios a última hora, necesitan estabilidad, recuerda.
No porque no quieran mejorar, sino porque quieren entender antes de moverse.
Desde fuera a menudo les vemos como “resistentes”.
Desde dentro, muchas veces solo piden un poco de lógica.

Los que no se saltan una línea del contrato, se imprimen las instrucciones y tienen un atajo en el escritorio que lleva a los procedimientos aprobados.
Los que ven el error en esa cláusula que nadie mira.
Los que preguntan por la tolerancia de un material cuando ya se está instalando.

En ámbitos técnicos, son clave.
Sin embargo, también pueden frenar decisiones si no hay suficientes datos.
Pero no es que quieran bloquear, es que, para ellos, decidir sin revisar es jugar a la ruleta rusa con el proyecto.

Pero en la práctica…a ver si te suena:

Choques. Diálogos cruzados. Malos entendidos. Cadenas infinitas de mails en copia. Críticas veladas que se van cruzando. Y tú enmedio.

  • La D ve a la C como alguien que complica todo.

  • La C ve a la D como alguien que decide sin pensar.

  • La I interpreta el silencio de la S como falta de interés.

  • La S siente que la I le atropella.

Y todos, en algún momento, piensan:

“El problema aquí es la gente.”

¿La parte más paradójica?

Que cada uno cree que su forma es “la normal”.

Tú también.
“Solo intento que esto funcione” significa, en el fondo:

“Creo que lo lógico es hacer las cosas a mi manera.”

Y ahí es donde DISC te da algo útil.
No te transforma el equipo.
No convierte tu empresa en un spa emocional ni en una fuente de felicidad artificial.

Pero sí te ayuda a ver algo esencial:
Que muchos de los roces que llamas “problemas de actitud”…
…son solo estilos mal entendidos.

  • Un gerente muy D, que no entiende la S de su equipo, acaba interpretando cualquier petición de contexto como queja.
    Termina rodeado de gente que aguanta el ritmo… y de nadie más.

  • Un perfil C, sin darse cuenta, convierte cada propuesta en una auditoría.
    El equipo aprende que es mejor no decir nada.

  • Una I con visibilidad puede llenar la empresa de iniciativas que nadie aterriza.

  • Una S, si controla la agenda, puede bloquear cualquier cambio con un “no es el momento”.

Ajustar el trato no es actuar. Es entender.
Si quieres que algo funcione con alguien, tendrás que ceder medio metro hacia su estilo.

  • Con alguien orientado a la acción, ve al grano. Ya habrá tiempo para matices.

  • Con alguien analítico, explica el porqué. No impongas urgencias vacías.

  • Con alguien que valora la estabilidad, cuida el cómo, no solo el qué.

  • Con alguien que se mueve desde la relación, deja constancia por escrito. Lo hablado con entusiasmo puede evaporarse al día siguiente.

No se trata de dejar de ser tú sino de tener más recursos.
Más repertorio, una caja de herramientas más grandes.
Más precisión al tratar a quien tienes delante.

“Tratar a todos por igual” suena justo en los valores corporativos.
En el día a día, suele ser una forma elegante de decir:

“No pienso hacer el esfuerzo de entenderte.”

No hace falta test, ni workshop, ni informe con gráficos.
Solo observa una situación concreta que se repita:

  • Esa persona con la que siempre acabas frustrado.

  • Esa reunión que siempre termina igual.

  • Ese correo que sabes que va a encender algo.

Cuando ocurra, cambia la pregunta:

En vez de “¿por qué hace esto?”, prueba con: “¿Desde qué estilo está operando?”
¿Y tú, desde cuál estás reaccionando?

Solo ponerle nombre ya te da perspectiva.
Y si haces un pequeño ajuste (hablar menos, explicar más, aterrizar, simplificar, lo que toque) y la situación mejora…

Entonces acabas de demostrar algo muy concreto:

No hacía falta cambiar a la gente. Hacía falta cambiar la forma de tratarlos.

No suena épico.
Pero funciona.

P.D: encontrarás por ahí un montón de páginas que ofrecen tests para saber un análisis DISC .

He creado un GPT guapo para que nos pueda dar apoyo con esta problemática y le he puesto el original nombre de “Brújula DISC para pymes”.

Básicamente lo que puedes hacer con él es pelotear ideas (una expresión que me encanta) para, por ejemplo:

• Evaluar cómo se percibirá una decisión interna antes de comunicarla a equipos técnicos, administrativos o mandos intermedios.
• Afinar propuestas comerciales para distintos interlocutores, equilibrando datos, relato, seguridad y orientación a resultados.
• Preparar mensajes estratégicos para dirección o consejos de administración cuando hay sensibilidades distintas en la mesa.
• Detectar lagunas o riesgos en una idea antes de presentarla, evitando improvisaciones que generen resistencia.
• Adaptar un mismo mensaje a perfiles que priorizan rapidez, colaboración, estabilidad o rigor.
• Anticipar objeciones previsibles según el estilo de cada interlocutor y preparar respuestas mejor fundamentadas.
• Revisar la madurez de decisiones de proceso, operativas o organizativas antes de llevarlas a planta o al back office.
• Evaluar el impacto potencial de cambios tecnológicos o de herramientas en la cultura interna.
• Ajustar el lenguaje y el enfoque de una presentación para que encaje con un público heterogéneo.
• Servir como sparring estratégico para validar si una idea está bien formulada o necesita un paso atrás antes de avanzar.

¿Cómo te quedas? Pues eso, nadie dice que sea perfecto, pero leches, es mucho más que nada.

Accede GPT "Brújula DISC"

Por ahora está en pruebas, así que si detectas cualquier distorsión, alucinación o problemática envíame un mensaje que le echo un vistazo.

Y sí, es gratis. Y nadie te llamará a la hora de la siesta para lo del wifi.

Como padre de tres hijos, dos de ellos mellizos, me ha sorprendido nada ver este dato: la mayoría de los coches no tienen cabida para tres sillas infantiles, lo que ha repercutido solo en EEUU en 8.000 niños menos.

O sea, la amenaza de tener que cambiar de coche en caso de tercer hijo echa para atrás a un montón de gente. Por ejemplo, en EEUU un Kia Carnival puede estar sobre los 35.000 USD.

No es una crítica a las sillas infantiles, claro está. Pero es un dato interesante, ¿no te parece? Ojo, el resto del artículo es interesantísimo, así que dale una oportunidad aunque no tengas tres churumbeles por casa.

Lo dicho, dale una oportunidad al GPT “Brújula DISC” si necesitas valorar otros puntos de vista y dejar de patinar con tu equipo.

Accede GPT "Brújula DISC"

Tal vez las cosas puedan fluir un poco mejor a partir de aquí, quién sabe.

Está todo mal, ya sabes. Pero tiene remedio.

Cuídate,
Agustí López

Read the original on estatodomal.substack.com

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