
La teología del yo y su incompatibilidad con la cruz
Hay una frase que se ha vuelto casi universal en ciertos espacios cristianos contemporáneos: “Dios quiere que seas tú mismo”.
Un espacio para profundizar en Cristo, pensar la vida desde el Reino y crecer en una fe bíblica, práctica y transformadora.
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Hay una frase que se ha vuelto casi universal en ciertos espacios cristianos contemporáneos: “Dios quiere que seas tú mismo”.

«Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.» — Lucas 9:51

«Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.» — Santiago 1:19-20

«Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.» — Juan 5:19

Semana 7 — Colosenses 3:18-4:6

«...transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» — Romanos 12:2

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» — Hebreos 4:12

Pocas distorsiones del evangelio han sido criticadas tan ampliamente y, al mismo tiempo, han sobrevivido con tanta resiliencia como el evangelio de la prosperidad.

«...sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

«Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»— Mateo 4:4