RSS Amplifier

EN LA MIRA · Aug 15, 2026

El berrinche de Andy y el fin de la impunidad

0
Sign in to vote or save

Oscar Constantino Gutiérrez · EN LA MIRA

El retiro de la visa a Andrés López Beltrán no es una anécdota de agravios personales, sino la señal de que Washington dejó de tratar a la familia del expresidente como territorio intocable, y de que la relación con Estados Unidos entró en una fase que el gobierno mexicano todavía no quiere enfrentar con inteligencia.

Empecemos por lo pequeño, que es revelador. Andrés López Beltrán, “Andy”, respondió a la cancelación de su visa con una carta abierta a Donald Trump. En ella le pregunta si estaba enterado de la decisión, le exige que destituya a Marco Rubio y a Christopher Landau, y califica el retiro del documento de “canallada” y “acto al estilo hitleriano”.

El tono lo retrata entero. Un ciudadano al que un país soberano le niega el permiso de entrar a su territorio —facultad discrecional que todos los Estados ejercen y que ninguna ley obliga a justificar— se dirige al presidente de ese país como si tuviera rango para pedirle cuentas y exigirle la cabeza de dos de sus funcionarios. No hay en esa carta un litigante que reclama un derecho, sino un junior, un mirrey que confunde el apellido con la investidura. Andy no ocupa ningún cargo público. Es apenas un aspirante a candidato a diputado que hasta hace unos meses dirigía la Secretaría de Organización de Morena. Y sin embargo escribe como si el hijo de un expresidente mexicano fuera interlocutor natural del ocupante de la Casa Blanca. Esa desubicación —creerse alguien que no es— evidencia el rasgo más nítido de una generación que heredó un poder que no se merece.

Comparar con Hitler el retiro de una visa remata el cuadro. Revela ignorancia de lo que fue el nazismo y, de paso, una desmesura que ya conocemos: el obradorato llama fascista a todo lo que lo contraría, y descubre el totalitarismo apenas lo tocan a él.

Fue tan ridícula la carta que no me resistí a imaginar la escena: un video, hecho con inteligencia artificial, de lo que habría pasado si Trump les hubiera comentado a Rubio y Landau las exigencias de Andy. Lleva el vocabulario crudo de X, donde lo publiqué primero; si prefiere ahorrárselo, salte al siguiente párrafo.

Pero el berrinche de Andy es lo de menos. Lo que importa es lo que su visa cancelada anuncia.

Durante años, la familia de Andrés Manuel López Obrador operó con impunidad total. Ni sus negocios, ni sus propiedades, ni el patrimonio inexplicable de sus hijos tuvieron consecuencia alguna. Estados Unidos, mientras le sirvió la relación, miró hacia otro lado. Ese acuerdo tácito acaba de romperse, y no por casualidad.

En abril de 2026, el Departamento de Justicia estadounidense imputó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios, por conspirar con el Cártel de Sinaloa: manipulación electoral y protección a cambio de sobornos. Washington pidió la detención con fines de extradición. México respondió que faltaban pruebas y no lo entregó. Lo que vino después está documentado: según reportó Raymundo Riva Palacio, con base en datos de inteligencia, funcionarios del propio gabinete —incluido un secretario de Estado— atribuyen a esa negativa la decisión de Trump de no renovar el T-MEC y de imponerle a México una revisión anual, con la incertidumbre económica que eso arrastra. La represalia, advertía esa información, no empezaba ni terminaba ahí.

El retiro de la visa a Andy encaja en ese patrón. No es un acto suelto de dos funcionarios rencorosos, como pretende la carta: es el siguiente eslabón de una presión que Washington subió de nivel cuando México se negó a entregar a Rocha Moya. Primero el golpe comercial, ahora el golpe simbólico a la familia. El mensaje es difícil de malinterpretar: la protección se terminó, y ya no hay apellido que blinde.

Ahí está el giro que el gobierno se niega a admitir. Sheinbaum heredó una relación con Estados Unidos que López Obrador administró a punta de concesiones y buena suerte, pero ese trato ya no existe, cambió de naturaleza. Trump no negocia como el socio de la primera etapa; presiona, castiga y cobra. Y ha encontrado el punto donde más duele: no las tarifas, ni los discursos, sino la impunidad de la que la familia gobernante creía disponer para siempre.

Que le devuelvan a Andy su visa o no es intrascendente. Lo relevante es que su cancelación marca el momento en que el obradorato dejó de ser inmune a las consecuencias de sus propias decisiones. El mirrey berrinchudo que le escribe a Trump exigiéndole explicaciones todavía no lo entiende. Su padre, que negoció durante seis años para que este día no llegara, seguramente sí. Y tiene miedo.

Sobre todo después de que Chris Landau posteó en X que “si están disfrutando del show, la siguiente parte la amarán”.

En Palenque no la aman. Pueden tenerlo por cierto.

En la mira se sostiene únicamente con sus lectores. Sin gobierno ni publicidad. Suscripción: $50/mes.

Read the original on enlamira.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.