Ya sé por qué no hay clientes en tu negocio.
Porque pusieron una ciclopista afuera y los coches no tienen dónde estacionarse. (La verdad no creo eso).
No importa que sea en la colonia Americana de Guadalajara, en la del Valle de la ciudad de México o en Seattle, Washington. Parece que en cuanto propones más espacio para las bicicletas, los negocios arman una revolución: Se van a quedar sin clientes.
Eso pasó, aunque sin la revolución, en la avenida División del Norte en la ciudad de México. Yo pasaba en mi bicicleta frente a una tienda de lámparas que había puesto varios carteles contra la instalación de una ciclopista. Decían les iba a alejar a los clientes.
La División del Norte es como la Niños Héroes de allá. Ahí están las tiendas de pisos y de baños, y un poco más adelante, algunas de muebles y de lámparas. Entre semana es imposible llegar en auto, porque no hay dónde estacionarlo.
En cuanto pusieron la ciclopista, se hizo más fácil llegar a las tiendas. Y ¿qué crees? Nunca me dieron ganas de ir a la tienda de lámparas. Y no era porque no tenía estacionamiento. Era porque sus lámparas, desde fuera, se veían muy aburridas. Además, cuando pasas en auto vas tan rápido que no alcanzas a ver sus aparadores.
Pero los de la tienda estaban convencidos de que no tenían clientes por culpa de que a alguien se le ocurrió planear ahí una ciclopista. Lo chistoso es que ya no tenían clientes desde antes de que pusieran la ciclopista.
Hay un autor y arquitecto, Xavier Iturbide, que es un enamorado de la arquitectura y el urbanismo de Guadalajara. Hace poco se le ocurrió proponer que crecieran las banquetas de Vidrio, una calle en la colonia Americana. La calle tiene como cuatro carriles de ancho y por ahí pasan muy pocos autos.
En su cuenta de Instagram, presentó un render muy bonito, con las banquetas más grandes, en las que se podría caminar sin tener que bajarse porque viene alguien en sentido contrario, como sucede ahora, y en las que habría jardines y árboles, que darían una sombra urgente ante los crecientes calores tapatíos.
De inmediato le empezaron a comentar que iba a acabar con el comercio, porque por culpa de que crecían las banquetas y se añadía ciclopista, ya no iba a haber lugar de estacionamiento ¿De verdad se necesita estacionamiento para tres o cuatro negocios pasados de moda? ¿De verdad los peatones y las bicicletas acaban con los negocios?
En Estados Unidos, of all places como dirían allá, ya hay un movimiento para reducir, no aumentar los espacios de estacionamiento en los centros de las ciudades. Han encontrado que más tráfico en bicicleta y más peatones le pueden dar más vida a una zona urbana. Un pionero de ese movimiento fue el profesor Donald Shoup, autor del libro The High Cost of Free Parking (el alto costo del estacionamiento gratuito), que alerta del peligro de subsidiar los espacios para estacionar el coche.
La sociedad entera termina por pagar las avenidas y los estacionamientos que usa solo un pequeño porcentaje de la población.
A una cuadra de Vidrio está la avenida Niños Héroes. Esa avenida, a esa altura, es un desierto. Es un desierto porque los negocios no tienen vida y nadie camina por las banquetas. Hay algunas tiendas de cocinas, que reciben como un cliente por hora, una tienda de refacciones y kilómetros de banquetas sin un solo árbol ni un espacio para un geranio.
No es amigable para los peatones, no hay espacio para las bicicletas, tiene muchos lugares de estacionamiento y en los negocios no aparecen los clientes. Entonces, ¿son los peatones, las bicicletas y los árboles los que espantan a la clientela? Por supuesto que no.
Hacer que las ciudades sean caminables, que vuelva la vida a las banquetas y a los jardines podría ser una buena apuesta. Ya que la idea de pavimentarlo todo para que haya lugar para los coches por lo pronto no está funcionando.
Ya en serio. Deja de pensar que las bicicletas tienen la culpa de que no haya clientes en tu negocio. Y empieza a conocer mejor a los que podrían ser tus clientes.

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