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Educlaustro - Boletín Educativo · Jul 26, 2026

📗 Rutinas para mejorar tu práctica docente

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Isaac Guerrero · Educlaustro - Boletín Educativo

¡Hey! 👋 Soy Isaac Guerrero.

Esto es el Educlaustro, una publicación sobre educación, aprendizaje y práctica educativa leída por más de 3.000 docentes cada semana.

¡Buenos días, profe! 👋 ¿Qué tal?

No vengo a fastidiarte las vacaciones. De verdad. Pero quizá, como me pasa a mí, te vienen de vez en cuando flashazos de lo que harás en septiembre. Y tranqui, que todavía queda bastante.

Yo le he pegado varias vueltas a la programación. A si seguiremos con una gamificación. O a cómo enfocaremos el inglés este año en segundo de primaria.

Las rutinas son una de las cosas que más me obsesionan. Las que marcan el día a día de tu aula. Las que el alumnado automatiza en el primer mes de clase. De las que, al final, depende el desarrollo de todo el curso.

Una buena rutina, automatizada, es lo que hace que tu clase funcione “sola”. Y no solo eso, sino que además nos libera de espacio cognitivo que podemos utilizar para otras cosas. Sale sin esfuerzo.

Eso sí, las rutinas necesitan constancia. Planificación. Una “rutina” de un día es una anécdota. Y no sirve para grandes cambios.

En la edición veraniega de hoy exploramos varias rutinas que pueden funcionarnos en nuestras aulas, el por qué y cómo las podemos implementar.

¡Vamos al lío!

Una rutina es una acción repetida para alcanzar un objetivo. Normalmente compuestas por “tareas simples y que se puedan repetir para que se conviertan en automáticas lo antes posible. Y ya, el objetivo final, es que se acoplen las unas a las otras (Mata, Todd and Lippke, 2010). Así, creamos un sistema.

Adquirir una rutina (como ir al gimnasio o levantarte temprano) cuesta bastante esfuerzo. Por tanto, sería conveniente que intentemos que las rutinas que vamos a establecer en el aula tengan el máximo impacto posible en el aprendizaje. Por aquello del coste de oportunidad.

Para ello, lo primero, es deshacernos del “siempre se ha hecho así” y pensar el “por qué se hace así” y si hay una mejor opción. Aunque esta segunda es difícil de ver. A esto se denomina el Efecto Einstellung.

La función principal de una rutina es la automatización de las acciones. Sin esa automatización cada acto consume recursos que podríamos utilizar para otras cosas: atención, memoria de trabajo, tiempo, energía.

Y esto no solo beneficia al alumnado, también a nosotros como docentes al preparar las sesiones. Si tenemos estructuradas unas rutinas, tan solo debemos pensar en acciones puntuales.

Vamos con 4 rutinas que podrían ser útiles para el próximo curso:

1. La agenda visible

Antes de empezar una sesión, escribimos (o dibujamos) en la pizarra lo que vamos a hacer. Los pasos, en orden.

Parece una tontería, pero no lo es. Le quita al alumnado la carga de tener que recordar qué toca ahora y qué viene después.

Ayuda a autorregularse. Saben qué esperar. Saben cuánto queda. Y eso reduce muchísimo la ansiedad de los que necesitan anticipación y beneficia a todos.

También invita, aunque esto depende más de nosotros, a proponer cambios en la estructura. A que el alumnado se sienta con voz. Con poder de decisión.

La aplicación Classroomscreen va muy bien para esto.

2. El cold calling semanal

Nada nuevo. Hemos hablado de él en diversas ocasiones.

Una vez a la semana, podemos empezar la sesión preguntando sobre lo que hemos visto en la situación de aprendizaje. Sin avisar. Sin manos levantadas, pero dejando tiempo para pensar.

No es un examen. No ponemos nota. Tampoco evaluamos. Es evocación: obligar al cerebro a recuperar lo aprendido sin apoyos, que es lo que de verdad consolida la memoria. Si no lo saben: rebote. Y si nadie se acuerda, comenzamos repasándolo tras haber hecho el esfuerzo de evocarlo.

Para ello es muy importante el clima. Tenemos que hacer del aula un sitio seguro donde equivocarse no tenga consecuencias. Son cinco minutos de atención y pensamiento.

3. El repaso de los últimos cinco minutos

Seguimos con otra. De nuevo, en 5 minutos

Al terminar la sesión: ¿qué hemos aprendido hoy? Sin mirar nada. Sin cuaderno. La misma dinámica que en la anterior. Como un ticket de salida pero oral. Más rápido, menos estructurado. Igual, o parecido, en eficiencia.

Funciona por dos razones. La primera, otra vez la evocación. La segunda, el efecto de primacía y recencia: recordamos mejor lo primero y lo último de una secuencia. Por tanto, el inicio de una sesión y el final son clave. Muchas veces, yo personalmente, desperdicio este final.

4. Compartir los objetivos y los instrumentos desde el principio

Una de las bases de la evaluación formativa. En la primera o segunda sesión de cada situación de aprendizaje, podemos compartir con el alumnado los criterios de evaluación (adaptados a su vocabulario y lenguaje) y los instrumentos que vamos a usar: la rúbrica, la lista de cotejo, lo que sea.

Un paso más allá es elaborarlos con ellos. Ver ejemplos y modelos, comentarlos y ayudarles a interiorizar los criterios para cuando tengan que elaborar su trabajo.

No al final. Al principio.

Dárselos al final convierte la herramienta en una de calificación. Al principio, es una herramienta de aprendizaje. Saber adónde van y qué se espera de ellos desde el principio también ayuda a la autorregulación.

Compartir

Antes de las rutinas concretas, deberíamos entender -con algo más de profundidad- el por qué de las rutinas que, bien montadas y establecidas en clase, nos ayudan a cuatro cosas:

  • Aumentan el tiempo y la atención disponibles para aprender. Cuando los procesos y momentos de clase están automatizados, todo se hace más fluído y el alumnado no piensa en qué hacer, ejecuta. Por lo que libera carga cognitiva para utilizarla en el aprendizaje que de verdad importa.

  • Reducen la carga de gestión del comportamiento. Las normas, una vez interiorizadas, se cumplen por defecto. Hacer de la norma una rutina es costoso, pero la inversión merece la pena.

Read the original on educlaustro.substack.com

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