Una de las grandes curiosidades de nuestro tiempo es la enorme eficiencia de la economía china para rellenar diferentes nichos de mercado. Que China se iba a convertir en una de las grandes potencias mundiales era evidente hace un cuarto de siglo, cuando entró en la Organización Mundial de Comercio, pero la forma en que China ha superado todas las perspectivas merece análisis detallado.
Uno de esos análisis detallados llega de parte del Brawl Street Journal, un Substack que recomiendo encarecidamente y que hace unas semanas dedicó un reporte a la forma en que China ha convertido la compra de participaciones estratégicas en compañías europeas en una forma de apostar por la economía europea, y también en su contra (las traducciones son mías):
El santo grial en el trading es una apuesta que gana pase lo que pase, independientemente de si el precio sube, baja o se mantiene estable. En la bolsa, esto suele ser una estafa, ya que el dinero es la única métrica y las apuestas en cualquier dirección se anulan entre sí. Pero si la recompensa no es solo dinero, la propuesta no es tan descabellada. Dada su naturaleza multidimensional, la geopolítica es un terreno fértil para realizar este tipo de apuestas y obtener grandes beneficios. China se ha posicionado de esta manera en toda Europa.
Tomemos como ejemplo a Pirelli. Un tercio del fabricante italiano de neumáticos pertenece al grupo estatal chino Sinochem. La delicadeza de esta situación es evidente si se tiene en cuenta que Sinochem también posee el 52% del fabricante chino de neumáticos Aeolus. Por lo tanto, Sinochem no solo recibe dividendos, sino que también ejerce influencia sobre la empresa a través de sus puestos en el consejo de administración y obtiene información privilegiada que podría beneficiar fácilmente a Aeolus, como la tecnología detrás de los neumáticos conectados “Cyber” de Pirelli.
Como era de esperar, la participación en Sinochem causó gran revuelo. Roma ha dedicado los últimos años a intentar liberarse de sus ataduras y recientemente renovó y amplió su ley de “poder de oro” para reducir los puestos chinos en el consejo de administración de ocho a tres.
El control, la información estratégica y los dividendos son tres de las formas en que la participación china resulta rentable. Hay una cuarta, y beneficia a China incluso cuando Pirelli pierde. Durante meses, la empresa ha temido que su propiedad china la excluya del mercado estadounidense, una amenaza tan seria que está considerando una inversión de hasta 1.200 millones de dólares para expandir la producción en Rome, Georgia, y mantenerse en él. Pero si Pirelli queda excluida de todos modos, Pekín sigue ganando: un rival aislado de un mercado vital es un regalo para Aeolus, el fabricante de neumáticos estadounidense de Sinochem.
Cuatro posibles beneficios en cuatro dimensiones: el éxito y la ruina de Pirelli se sitúan a favor de China. Los recientes acontecimientos al otro lado del Atlántico sugieren que este tipo de apuesta está a punto de consolidarse en las participaciones chinas en toda Europa. Es hora de ir a Washington para conocer los detalles.
El caso de Mercedes-Benz es otro que examina el Brawl Street Journal. En febrero de 2018, Mercedes-Benz recibió un nuevo accionista mayoritario. Li Shufu, fundador del fabricante de automóviles chino Geely, que había acumulado una participación del 9,7%, valorada en unos 7.300 millones de euros en ese momento. Geely acumuló esta participación mediante una red de derivados gestionada por Bank of America, estructurada para eludir los requisitos de transparencia, algo que es legal (y habitual, no solo entre las empresas chinas) pero que igual no lo debería ser si los reguladores se pusieran las pilas.
Obviamente, la participación de una empresa china en una de las joyas de la corona automovilística alemana desató la previsible preocupación política en Alemania. Pero eso fue solo el principio. BAIC, el fabricante de automóviles estatal de Pekín y socio histórico de Mercedes en China, adquirió casi el 10% de la compañía en 2019, una operación que no se hizo pública hasta 2021. Estas adquisiciones están causando serios problemas a Mercedes:
Mercedes-Benz afronta una posible prohibición de venta de automóviles en Estados Unidos después de que un comité del Senado aprobara un proyecto de ley que penaliza a los grupos con inversión china, lo que constituye otra señal de la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
Mercedes, el fabricante de automóviles alemán en el que empresas chinas poseen el 20%, había presionado al comité de comercio del Senado para que suavizara la Ley de Seguridad de Vehículos Conectados, que también prohibiría la importación de sistemas de baterías de CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo.
El proyecto de ley prohíbe a los fabricantes de automóviles vender vehículos conectados —que utilizan hardware y software para las comunicaciones— en Estados Unidos si más del 15 % de su propiedad pertenece a grupos chinos. Aún requiere la aprobación del Senado en pleno antes de ser armonizado con cualquier versión aprobada por la Cámara de Representantes.
Parte de la presión provino de Detroit. El senador estadounidense Ted Cruz criticó la decisión, afirmando que General Motors había presionado a favor de la medida para expulsar a Mercedes del mercado estadounidense. GM presenta el proyecto de ley como un triunfo para la industria estadounidense, tanto para los fabricantes de automóviles como para las siderúrgicas.
El umbral del 15 % previsto resulta llamativo, dado que Volvo pertenece en un 78 % a Geely, y aun así vende coches conectados en Estados Unidos. El Departamento de Comercio ya lo autorizó, a pesar de la propiedad china. Polestar, una empresa también propiedad de Geely, solicitó la autorización, pero le fue denegada. Salvo que exista una norma estricta sobre la participación accionaria, la autorización se decide actualmente caso por caso, y aún no está claro dónde trazar la línea.
¿Será suficiente con reducir los puestos de representantes chinos en los consejos de administración y aislarlos de los datos? Quién sabe. En esencia, el acceso al mercado estadounidense depende de una decisión discrecional en Washington. Y, por supuesto, las justificaciones pueden improvisarse sobre la marcha. La inversión resulta rentable para China de una forma u otra.
Si Mercedes queda excluida del mercado estadounidense, una caída de ingresos significa menor capacidad para financiar la próxima generación de automóviles. Una Mercedes debilitada es más fácil de superar. Es posible que muchos compradores europeos sigan sin considerar a los fabricantes de automóviles chinos como serios competidores de Mercedes.
Pero dada la trayectoria de la industria automotriz china, es solo cuestión de tiempo que esto cambie en el sector premium.
¿Qué puede hacer la UE en esta tesitura?
El imperio Bloomberg está bien, gracias
Como ex empleado de Bloomberg, tengo particular atención por lo que pasa en la augusta casa de información, pero Bloomberg no lo pone fácil.
El líder mundial en la provisión de datos financieros no cotiza en bolsa, así que sus datos financieros no son públicos. No es que sean secretos, estrictamente hablando, pero desde luego se sabe poco sobre lo que pasa e incluso los empleados de Bloomberg suelen vivir en la inopia sobre cómo van las cosas: muy en particular respecto al alquiler de terminales que es el negocio clave, en torno al cual se estructuran todos los demás, del imperio que creó Michael Bloomberg.
Por suerte para todos, el Financial Times ha logrado datos sobre el sector, incluyendo los de Bloomberg y sus mucho menos conocidos competidores. Lo que nos dicen estos datos es que Bloomberg sigue dominando y sigue siendo una máquina de ganar dinero. Esta gráfica de abajo nos indica sus ingresos en miles de millones, que llegaron en 2025 a 14.400 millones de dólares, unas 15 veces más que los ingresos de Prisa, la compañía española de El País y la Cadena Ser, para que se hagan una idea de cómo funciona esto:
Curiosamente, BCG Expand — la fuente de las cifras — estima que la cuota de mercado de Bloomberg en el sector de datos de mercado se ha reducido ligeramente en el último lustro, pasando de aproximadamente el 30% en 2021 al 29% el año pasado.
Pero esto no se debe a que sus principales rivales hayan ganado terreno; la cuota de mercado de LSEG también se redujo, y la de FactSet se mantiene estable en el 11%. Los principales beneficiarios parecen ser proveedores menores de datos de mercado, análisis, índices e investigación, mini compañías que muchas veces tienen lazos con brokers:
Como era de esperar, Bloomberg domina especialmente su negocio principal de terminales, mientras que LSEG solo es competitivo en el mercado de divisas, gracias a su antigua plataforma Reuters. En general, la cuota de mercado de Bloomberg en el sector de terminales se mantiene en un sólido 67%, donde prácticamente ha permanecido durante décadas.
Además, según todos los indicios, se trata de un negocio sumamente rentable. Si bien nunca hemos visto informes fidedignos sobre sus beneficios netos, Bloomberg Philanthropies —que obtiene sus ingresos del imperio de datos— donó 4.300 millones de dólares el año pasado, según sus cuentas.
Esto elevó el total de sus donaciones a 25.400 millones de dólares. El año pasado, los beneficiarios incluyeron desde un estudio multidisciplinar de artistas en Liverpool y operaciones de cataratas en Camboya hasta la Universidad Johns Hopkins, alma mater de Mike Bloomberg.
Sin embargo, la dependencia de Bloomberg LP del Bloomberg Terminal podría resultar algo preocupante para algunos en la sede de Nueva York.
Si bien los tiempos en que el terminal era simplemente un objeto físico grande y voluminoso quedaron atrás —ya ni siquiera se necesitan esos extraños teclados—, el negocio del terminal representa aproximadamente el 74 %* de los ingresos de Bloomberg, según las estimaciones de BCG. De hecho, si sus cifras son correctas, parece que sus ingresos no provenientes del terminal se han estancado últimamente.
Y, lamentablemente, el negocio del terminal es uno de los segmentos de menor crecimiento en la industria de datos de mercado en general, con una tasa de crecimiento anual compuesta a cinco años de tan solo el 4,4%. Mientras tanto, los ingresos relacionados con datos de corredores, datos de precios, análisis e índices han crecido entre un 9% y un 11% en 2025, según BCG.
Bloomberg también opera en estos segmentos, pero su dominio es menos abrumador en la mayoría de ellos (y especialmente en los índices, a pesar de ser propietaria de la antigua familia de índices de referencia Lehman/Barclays Aggregate). Como resultado, la consultora estima que Argus Media, MSCI y Dow Jones fueron las empresas de mayor crecimiento en el sector el año pasado.
¿Hay indicios de que el reinado de Bloomberg esté a punto de terminar? No. Pero tampoco parece que esté logrando diversificarse mucho más allá del negocio de las terminales. Y eso podría ser una preocupación a largo plazo para quien suceda a Mike Bloomberg.
El mineral de moda
El tungsteno/wolframio es nuestro nuevo amigo para estos tiempos de guerra en los que hemos descubierto que el propósito de Occidente es arrasar Irán y Rusia y a quien se ponga por delante. El precio del tungsteno es una clara función del gasto militar: en tiempos de paz, el mineral se utiliza solo para endurecer algunas aleaciones de uso industrial, pero en tiempos de guerra es fundamental para reforzar las corazas de tanques, drones y lo que toque. Esta gráfica de abajo de Bloomberg News indica cómo el precio se ha sextuplicado en el último año.

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