Aquí tienes “La tirada del domingo”.
Joshua Flores, tiene su propio boletín, donde te propone buenas ideas sobre cómo leer símbolos, ya se trate de los clásicos o de los modernos y actuales. Muy útil para entender la realidad de hoy.
La tirada del domingo,
por Joshua Flores
Válida para la semana 34 del año 2026.
Del lunes 17 de agosto al domingo 23 de agosto de 2026.
Un domingo más, regresan las tiradas transformadas en microcuentos. Cada carta cobra vida en una escena breve y cercana para transmitirte el mensaje de tu lectura, según tu día de nacimiento.
Qué te quiere decir el tarot esta semana.
Si naciste el Lunes:
El hortelano duerme desde hace años en una caseta junto a los melones. Una noche entraron jabalíes y arrasaron media cosecha; desde entonces se levanta con cada crujido, sale con el farol y recorre la cerca hasta encontrar la tabla suelta. Este verano el concejo ha levantado un muro de piedra alrededor de los huertos, pero él sigue durmiendo vestido, con las botas junto al catre. Una madrugada oye ramas romperse y sale corriendo. Al otro lado del muro, un jabalí olfatea las piedras y se marcha. El hortelano permanece allí un rato, con el farol en la mano. Después vuelve a la caseta y, por primera vez, se quita las botas antes de acostarse.
El 9 de Bastos aparece cuando has resistido tanto tiempo que seguir preparado para la lucha puede haberse convertido en una costumbre, incluso cuando ya no necesitas defenderte de la misma manera.
Si naciste el Martes:
En la cordelería, tres aprendices giran las manivelas mientras el maestro camina hacia atrás trenzando los hilos. Quieren terminar una soga antes de que llegue el mercader y cada uno acelera cuando ve correr al otro. A mitad del patio, la cuerda se retuerce sobre sí misma y forma un nudo grueso. El maestro la corta, vuelve a sujetar los cabos y coloca una tabla en el suelo. Esta vez marca el ritmo golpeándola con el talón. Los tres giran al mismo compás y la soga avanza recta, sin que nadie tenga que hacer más fuerza. Desde entonces, en la cordelería dicen que ir más deprisa sirve de poco cuando cada mano lleva un ritmo distinto.
El 8 de Bastos aparece cuando la acción ya está en marcha y avanzar mejor depende menos de aumentar la fuerza que de afinar ritmo, la coordinación y la precisión.
Si naciste el Miércoles:
El aprendiz de tallista recibe una tabla de nogal para hacer su primer letrero. Dibuja las letras en papel, cambia dos veces el tamaño y afila tres formones aunque todos cortan bien. Cuando coloca la plantilla sobre la madera, vuelve a retirarla para comprobar el centro. El maestro pasa junto a él, mira la mesa y sigue trabajando sin decir nada. Al mediodía, el aprendiz apoya por fin el formón sobre la primera letra y golpea una vez. La marca queda algo más honda de lo previsto, pero ya no puede borrarla. Entonces acomoda la herramienta y continúa. Desde entonces, en el taller dicen que algunas manos sólo descubren lo que saben después del primer corte.
El Paje de Bastos aparece cuando las ganas, la curiosidad y la energía ya están presentes, pero necesitan cruzar el umbral de la intención y convertirse en un primer acto real.
Si naciste el Jueves:
El molinero lleva años tapando con barro las grietas del pequeño muro que desvía el río hacia la rueda. Cada primavera añade otra capa y vuelve a encalarlo hasta que parece entero. Una noche, una tormenta aumenta el caudal en pocos minutos. El agua golpea el muro, abre una grieta de lado a lado y se lo lleva antes de que nadie pueda apuntalarlo. Al amanecer, la rueda está quieta y el río corre por un cauce que llevaba años oculto bajo los juncos. El molinero no busca barro. Toma una pala y empieza a despejar la orilla. Desde entonces, en el pueblo dicen que hay golpes que no rompen una reparación: terminan con la necesidad de seguir reparando.
La Torre aparece cuando un shock supera de golpe la estructura que contenía una situación y obliga a reorganizarse desde lo que queda después de la ruptura.
Si naciste el Viernes:
El maestro carpintero encuentra a su aprendiz sentado en el suelo junto a una puerta recién terminada. Ha medido mal el marco y, después de dos semanas de trabajo, la hoja no encaja. El muchacho habla deprisa, se culpa y propone desmontarlo todo. El maestro escucha hasta que se queda sin palabras. Después acerca un banco, se sienta a su lado y espera. Cuando el aprendiz levanta la vista, le pregunta qué parte sigue estando bien. El muchacho señala las bisagras, después el travesaño. El maestro asiente y le devuelve el cepillo. No toca la puerta. Desde entonces, en el taller dicen que ayudar a alguien a levantarse no siempre exige tirar de él.
El Rey de Copas aparece cuando puedes sostener lo que otro siente sin cargarlo en su lugar, acompañando con presencia, medida y suficiente espacio para que encuentre su propia respuesta.
Si naciste el Sábado:
La quesera recibe al amanecer una carta de su hija, que vive al otro lado de las montañas. La lee junto a la mesa de trabajo, la dobla y sigue removiendo la leche como cualquier otro día. Cuando llega su ayudante, le pregunta por qué tiene harina en la mejilla. La quesera se toca la cara y descubre que no es harina: lleva un rato secándose las lágrimas con el dorso de la mano. Entonces saca la carta del delantal y la lee en voz alta. Antes del mediodía, quienes entran a comprar ya saben que la hija vuelve en primavera. Desde entonces, en el pueblo dicen que una alegría guardada ocupa una casa; cuando se cuenta, empieza a ocupar el camino.
El 3 de Copas aparece cuando una emoción que ya está llena encuentra salida, se vuelve visible y empieza a circular al compartirla con otros.
Si naciste el Domingo:
La costurera entrega siempre los vestidos un día antes de lo prometido. Esa noche termina uno para una boda, revisa las costuras y encuentra un hilo suelto en el hombro. Lo corta, vuelve a mirar y descubre una puntada desigual. Después otra. A medianoche ha descosido media manga que estaba firme al principio. Su hermana entra para apagar la lámpara, recoge del suelo los hilos cortados y le pide que se pruebe el vestido en el maniquí. La costurera lo hace. La manga cae limpia, sin un solo tirón. Mira la aguja que todavía sostiene y la deja sobre la mesa. Desde entonces, en el taller dicen que revisar una vez evita errores; revisar sin final acaba fabricándolos.
El 9 de Espadas aparece cuando la mente deja de comprobar la realidad y empieza a alimentar por sí sola aquello que teme encontrar.

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