(Ten en cuenta que las publicaciones de este boletín pueden ser escuchadas en la aplicación de Substack. Encuentra el signo de play — ▶ — dentro del artículo, y actívalo para que te lea la publicación en voz alta)
En est email exploramos la idea de que la espiritualidad hindú tiene cosas que aportar en la construcción de una espiritualidad europea del siglo XXI. El artículo te propone que la India invita a reconsiderar la relación entre cuerpo, conciencia, identidad, comunidad y trascendencia, evitando la idealización de su cultura, y la reducción del yoga y las tradiciones hindúes a meros productos de bienestar.
Tu espiritualidad es la capacidad que tienes de aprender a situarte en algo más amplio que tú, y desde allí reorganizar tu manera de vivir. Ese “algo más amplio” no tiene por qué ser Dios. Puede ser la realidad, la conciencia, la naturaleza, la comunidad, el sentido, la verdad, la compasión, la vida o cualquier horizonte que deje de colocar al “interés inmediato de tu yo” como única referencia.
Hace once meses te exponía una idea en “Las nuevas rutas”, el email #236. Esa idea es que Europa nunca se ha construido en aislamiento, sino mediante intercambios constantes de mercancías, personas, símbolos, conocimientos y formas de entender la vida. Hoy se añaden nuevas rutas a las conocidas, como la tecnología y la conectividad digital, que facilitan intercambios que hacen más potente a tu espiritualidad, haciéndola menos dependiente de instituciones religiosas, y enriqueciéndose de prácticas y significados procedentes de tradiciones diferentes.
En aquel artículo te proponía 10 culturas que van a modelar nuestra espiritualidad en los años que vienen, de la misma manera que la nuestra les va a modificar a ellos, sin duda alguna. Hoy toca hablar de una onceava, la India, para dar un paso más y seguir completando aquella idea. Esta lejana región constituye una de esas “nuevas rutas”, pero teniendo el cuidado de no entenderla como medio de importación “made in India”, de una espiritualidad exótica en la que intentar encajar a toda costa.
Me declaro culpable, eso sí, ante el hecho de que tengo debilidad por esta cultura, pero eso no quita peso a la idea de que ese país ofrece muchas ideas que te ayudarán a reconsiderar la relación entre cuerpo, conciencia, identidad, mundo, comunidad y trascendencia.
Claro que debes tener en cuenta que no puedes caer en la tentación de imaginar la India, desde la comodidad de esta lectura, como un bloque uniforme que te aportará verdades y recetas infalibles. Abre tu mente, porque la India siempre actuará como un espejo que te invita a explorar quién eres.
Cuando llego a la India, hay tres cosas que siempre impactan. Sorprenden el olor a curry y a cúrcuma, los tuk tuk o rickshaw, y la cantidad de gente en la calle. Enseguida buscas detalles y te das cuenta de que hay una cantidad ingente de tradiciones que discrepan entre sí, sobre todo lo que es posible discrepar. Y claro, del olor, del ruido y de la gente no puedes escapar, a menos que te calmes y mires hacia adentro.
Y entre calle y calle, te encuentras el local de algún gurú, del que sale el humo espeso del incienso que se quema en honor al dios al que el hombre sirve. La estampa no mejora si visitas grandes reuniones espirituales, salvo que entiendas que la India no es una cultura monolítica, y que la expresión de la espiritualidad de sus gentes es tan variada como el enorme país que los cobija.
También te moverás allí entre terapias, retiros, ecología, arte, yoga, meditación y prácticas personales. Así como aquí esas búsquedas circulan ya por centros de yoga, terapias, naturaleza, arte y prácticas personales. Piensa en ello, porque la espiritualidad de hoy implica que puedes creer sin pertenecer, pertenecer sin creer, o incluso construir una mezcla que antaño habría parecido contradictoria y hasta una herejía. La libertad es real, a la hora de pensar en las cosas que te ayudan a ir más allá, pero también lo son la dispersión, el consumo y la soledad.
Tanto como Europa hace, hacen ellos. Nosotros traducimos los textos hindúes, los clasificamos y los convertimos en el símbolo de un Oriente místico que anhelamos que exista. Por su parte los intelectuales y maestros hindúes responden, corrigen, seleccionan y reformulan sus propias tradiciones para dialogar con la ciencia, el cristianismo, el esoterismo y la modernidad.
Piensa que el yoga que hoy se practica en una calle de Berlín, de Madrid o de Estocolmo, no es una reliquia transportada desde la antigüedad, tal cual y sin cambios. Lo que encuentras aquí es el resultado de viajes, de disputas y de reconstrucciones compartidas por ambas culturas.
Seguro que se pueden encontrar infinidad de cosas en India, pero aquí me centraré en 4, sin ánimo de generalizar que son las únicas aportaciones que este país ofrece.
Lo primero es que puedes devolver al cuerpo al juego espiritual. Dejar de mirarlo como una máquina que hay que mantener, y tampoco como una imagen que exhibir. De la India puedes aprender que tu cuerpo es el lugar donde respiras, atiendes, deseas, te tensas y descubres que tus ideas también tienen una postura y un gesto.
Lo segundo es que puedes caer en la cuenta de que la conciencia puede educarse. Aprender a que no existe nada parecido a tener que obedecer cada pensamiento que pasa por tu cabeza, como si éste fuera tu dueño. Las tradiciones hindúes te aportan la idea de que tu postura, tu respiración, tu concentración, la visualización, los mantras y la disciplina hacen crecer tu espiritualidad.
Lo tercero que puedes aprovechar es que tu “yo” no es tan soberano como parece. Te encontrarás con la posibilidad de que la realidad vaya más allá de lo que se ve, y que tu relación con la divinidad puede que sea más obvia de lo que te han enseñado. También aprenderás, para tu sorpresa, que la acción, el conocimiento, la devoción y la disciplina van juntas. Al final empezarás a aceptar que eso que llamas “yo”, es menos compacto de lo que parece y está hecho de más cosas que solo tu cuerpo.
Y por último, lo cuarto que podrás encontrar en esa cultura, es que tu transformación no termina en tu bienestar personal, y que sentirte bien no se limita a tener un buen domingo. Desde luego que pasa por revisar qué deseas, cómo actúas y qué lugar ocupan en tu vida los demás, el mundo y a aquello que consideras último.
Y ahora lo más importante. La India de la que te hablo es invisible, y alguno diría que hasta imaginaria. Pensar que encontrarás estas 4 ideas como posibilidades reales en cada esquina es idealizarla, borrando las jerarquías sociales, los nacionalismos, los chanchullos espirituales y los conflictos de autoridad. Y por otro lado, tampoco puedes pensar que comprar un cuadro por 4 rupias, con una palabra escrita en sánscrito, para colgarlo en tu casa, implica algún tipo importante de diálogo espiritual. Eso es solo decoración.
Tampoco pienses que la aportación más fértil que la India puede ofrecerte es que adoptes una nueva religión, o sigas a un nuevo gurú. Lo que sí puede ofrecerte es que revises tus ideas sobre mente y cuerpo, individuo y comunidad, teoría y práctica, vida cotidiana y búsqueda espiritual.
Para terminar, quiero invitarte a echar un vistazo al nuevo taller “Laboratorio Potencia del Dinero”, que está empezando ahora mismo. Sigue este enlace para tener más información.
También está convocado la 5ª edición del curso Secretos de la Energía, que empieza en septiembre. Sigue este enlace para tener más información.
Hasta la próxima.
Houtman, D., & Aupers, S. (2007). The spiritual turn and the decline of tradition: The spread of post-Christian spirituality in 14 Western countries, 1981–2000. Journal for the Scientific Study of Religion, 46(3), 305–320. DOI: 10.1111/j.1468-5906.2007.00360.x.
Es un buen punto de partida para entender por qué en Europa no ha desaparecido necesariamente la espiritualidad aunque hayan perdido peso muchas instituciones religiosas. Te ayudará a situar la primera parte del artículo: esa libertad contemporánea para buscar, mezclar, pertenecer o no pertenecer. El artículo puede leerse gratuitamente en línea.Newcombe, S. (2020). Yoga in Europe. En K. A. Jacobsen & F. Sardella (Eds.), Handbook of Hinduism in Europe (pp. 555–587). Brill. DOI: 10.1163/9789004432284_019.
Esta es probablemente la referencia que mejor acompaña al artículo. Cuenta cómo el yoga viajó por Europa, quién lo llevó, cómo fue cambiando y por qué lo que hoy encuentras en Madrid, Berlín o Estocolmo no es una pieza arqueológica llegada intacta desde India. Puedes descargar gratuitamente el manuscrito académico completo desde el repositorio de The Open University.Mallinson, J. (2011). Haṭha Yoga. En K. A. Jacobsen, H. Basu, A. Malinar & V. Narayanan (Eds.), Brill Encyclopedia of Hinduism (pp. 770–781). Brill. ISBN: 978-90-04-17894-6.
Son apenas unas páginas y sirven para descubrir hasta qué punto la historia real del yoga es más extraña, diversa e interesante que la versión que solemos recibir en Occidente. Ayuda especialmente a comprender la parte del artículo dedicada al cuerpo, la respiración y la disciplina sin convertir «el yoga» en una única práctica eterna. SOAS ofrece gratuitamente el PDF completo en su repositorio académico.Rambachan, A. (2009). Rethinking Advaita: Who is eligible to read Advaita texts? Journal of Hindu-Christian Studies, 22, Article 6. DOI: 10.7825/2164-6279.1433.
Rambachan es especialmente interesante para este artículo porque no presenta la tradición como una pieza de museo. Pregunta qué ocurre cuando una tradición antigua se revisa desde problemas contemporáneos y sostiene que incluso Śaṅkara debe poder ser leído críticamente. Te servirá para profundizar en la parte dedicada al «yo», la no dualidad y la relación entre espiritualidad y forma de vivir, sin caer en las frases fáciles del tipo «todo es uno». Está disponible gratuitamente para lectura y descarga.Haṭha Yoga Project. SOAS University of London.
Si no te apetece empezar leyendo artículos académicos, este proyecto es probablemente la puerta más amable. Reúne investigación histórica, textos, fotografías, vídeos, audios y recursos sobre la formación del yoga físico y sus distintas tradiciones. Sirve para comprobar por tu cuenta una de las ideas centrales del artículo: que lo que hoy llamamos yoga es el resultado de una historia larga de transformaciones y cruces, no una técnica que haya permanecido idéntica durante miles de años. El proyecto y sus recursos son de acceso libre.
Una recomendación antes de suscribirte
Para evitar posibles diferencias de precio asociadas a algunas tiendas de aplicaciones, te recomendamos realizar la suscripción directamente desde un navegador, accediendo a nuestra página web.
Recibirás exactamente el mismo contenido y acceso, pero en algunos casos el precio puede ser más favorable.
Sin posts

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.