RSS Amplifier

Comadre’s Substack · Jun 27, 2026

El tabú de la ovodonación

0
Sign in to vote or save

Comadre Podcast · Comadre’s Substack

Hay una pregunta que muchas mujeres en edad fertil se están haciendo en el contexto de este capitalismo feroz, que el algoritmo “intuye” y con un par de clics te inunda el celuar … ¿Y si vendo mis óvulos?

En el nuevo episodio de Comadre, en el marco del mes del Orgullo, lanzamos una entrega con foco en Método ROPA pero tuvimos también en cuenta algunos de los vericuetos de la ovodonación, ambos tratamiento de fertilidad con cosas en común y muchas que no. No alcanzará una entrega para cubrir todo lo que merece ser cubierto, por eso, este newsletter.

In/Visible – Un viaje fotográfico por la vida de las donantes de óvulos en España Laura Perler y Tamara Sánchez Pérez

En Argentina, la Ley 26.862 prohíbe que la donación de gametos tenga fines comerciales. Lo que habilita es una “compensación económica” por los inconvenientes: viáticos, lucro cesante. Las clínicas ofrecen entre 500 y 850 dólares aproximadamente por donación.

No es un pago, aclaran. Es una compensación. La distinción importa jurídicamente. Para la mujer que necesita llegar a fin de mes, no tanto.

Este juego de palabras no es exclusivo de Argentina. Un análisis del Petrie-Flom Center de Harvard Law School publicado en 2025 documenta el mismo mecanismo en EEUU y España: el lenguaje del altruismo y la sororidad es muchas veces, funcional al mercado.

Deja un comentario

El consentimiento informado habla de riesgos a corto plazo. Lo que no dice es lo que tampoco se sabe: qué le pasa al cuerpo a largo plazo.

Una investigadora de la Universidad de California San Francisco, la antropóloga médica Diane Tober, pasó diez años entrevistando a casi 1.000 donantes en EEUU y España. Publicó sus hallazgos en 2024 en el libro Eggonomics: The Global Market in Human Eggs and the Donors Who Supply Them. Lo que encontró: la mayoría de las donantes habían sido informadas por sus agencias y clínicas de que los riesgos eran “menos del 1 por ciento”. Muchas describen efectos secundarios severos e imprevistos que nadie les había mencionado.

Sus datos sobre el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO) — la complicación más frecuente, que ocurre cuando los ovarios responden de manera excesiva a los fármacos — muestran que 1 de cada 10 donantes de su muestra reportó síntomas severos. Otro 1,62% fue hospitalizada con síntomas críticos: falla renal y colapso cardiovascular. Los especialistas del sector cuestionan estos números y proponen cifras más bajas. El debate sobre cuál es la cifra real sigue abierto.

Lo que no está en discusión es esto: los estudios de largo plazo sobre IVF se hicieron con pacientes, no con donantes. Y son poblaciones biológicamente distintas. Una donante de 22 años estimulada para producir 15 óvulos es muy diferente de una paciente de 42 años que produce uno o dos con la misma dosis. Las donantes son dadas de alta después de la extracción y no son seguidas médicamente. No hay datos de largo plazo porque nadie los recopiló.

En 2024, la ASRM concluyó que no hay asociación entre fármacos de fertilidad y cáncer de mama, colon o cuello uterino. Sin embargo, sí señaló que podría haber un mayor riesgo de cáncer de ovario —tanto invasivo como borderline— y de cáncer de tiroides asociado al tratamiento, aunque aclaró que ese riesgo podría deberse a la infertilidad subyacente y no a los fármacos en sí.

El “no hay riesgo conocido” del consentimiento, entonces, no significa ausencia de riesgo. Significa ausencia de investigación.

La razón es estructural. Las donantes reciben una compensación por su tiempo y sus óvulos, mientras que las clínicas privadas facturan decenas de miles por cada transacción. En una industria de miles de millones de dólares que se autoregula, no tiene sentido económico invertir en estudiar la seguridad a largo plazo de donantes que firman y se van.

In/Visible – Un viaje fotográfico por la vida de las donantes de óvulos en España Laura Perler y Tamara Sánchez Pérez

La industria global de fertilidad no es un conjunto de clínicas independientes con vocación médica. Es un mercado financiado por capital privado.

Una investigación de Bloomberg Businessweek de enero de 2025 rastreó el camino de los óvulos en mercados abiertos, grises y negros alrededor del mundo. En India, documentó el caso de una chica que donó en una clínica de Nova IVF Fertility — uno de los mayores conglomerados de fertilidad del país— y cobró el equivalente a 140 dólares, de los cuales una intermediaria se quedó con una parte. India emergió como uno de los mercados de FIV más grandes, más rápidos y menos regulados del mundo.

En EEUU y Europa, el modelo es más sofisticado pero la lógica es la misma: las donantes reciben una fracción de lo que las clínicas cobran por ciclo. Una periodista de salud que investigó el mercado para New York Magazine describió el relato de una madre receptora: “Hay lugares que son como granjas industriales de donantes de óvulos.”

El mercado global proyecta alcanzar los USD 42.470 millones en 2030.
La compensación a las donantes no creció al mismo ritmo.

Hay un dato que resume todo mejor que cualquier argumento: donar esperma y donar óvulos no son procesos equivalentes.

Donar esperma es rápido, indoloro, sin intervención médica. Donar óvulos requiere semanas de inyecciones hormonales diarias, múltiples visitas a la clínica con certificados médicos, una punción bajo sedación, potencial reposo post-intervención y riesgos que van del malestar leve a la hospitalización.

Sin embargo, el sistema trata ambas donaciones como si fueran simétricas en términos de altruismo, compensación y visibilidad.

El proceso que TikTok muestra como liberador y sencillo tiene una cara que ningún folleto de clínica cuenta.

Este episodio no tuvo puesto el foco en el mercado de la fertilidad. Merece una investigación ardua que podríamos hacer con sponsoreo, al igual que uno de alquiler de vientre (aunque son debates distintos y no equiparables).

El foco estuvo sobre el método ROPA — Recepción de Óvulos de la Pareja con la invitada central Pamela Visciarelli. Esta es una técnica que permite que dos mujeres compartan la maternidad biologicamente: una aporta los óvulos, la otra gesta.

Con su libro ¡Si, dos mamás!

Y en Argentina, desde que la Ley 26.862 garantizó el acceso a técnicas de reproducción asistida sin distinción de orientación sexual o estado civil, es una opción elegida por parejas de mujeres y personas con útero.

Lo que la ciencia viene a agregar es que la distinción entre madre genética y madre gestante es menos rígida de lo que el sistema clínico sugiere. Investigaciones recientes en el campo de la epigenética — la ciencia que estudia cómo el entorno modifica la expresión de los genes — muestran que la madre gestante tiene un rol biológico activo en el desarrollo del bebé, aunque los genes sean de su pareja.

Un artículo publicado en el Journal of Marriage and Family (Wiley, 2025) documenta que parejas que eligieron ROPA construyen vínculos que trascienden los marcos biogenéticos, invocando conexiones epigenéticas y presencia corporal en la gestación como bases igualmente legítimas de la maternidad. El mito de la madre principal y la secundaria ha hecho mucho daño, porque sabemos que ser madre es mucho más que gestar (lo vemos por ejemplo en adopciones). Pero en estos casos habilita dos biologías y un proceso compartido. Para lograrlo, una de las dos mujeres atraviesa exactamente el mismo proceso que una donante anónima: estimulación hormonal, sedación, punción, el cuerpo sigue siendo el terreno donde todo ocurre y no se habla más de donación si no de aporte.

Hay preguntas que este episodio no cierra porque no hay respuestas definitivas.

  • ¿Qué pasa con el cuerpo de una mujer que dona múltiples veces desde los 20 años?

  • ¿Quién decide cuánto vale el riesgo de un cuerpo joven en un mercado de miles de millones?

  • ¿La ovodonación en general se da por altruismo o por necesidad?

Hablar de esto no es estar en contra de quien dona ni de quien recibe. Es preguntarse quién diseñó este sistema, quién se beneficia de que siga funcionando así, y qué le pasa al cuerpo cuando no hay respuestas porque nadie se tomó el trabajo de buscarlas. Todo esto llevaría a encarar las cosas de manera informada, con conciencia de clase y género.

Si hay sponsors en la sala, Comadre se anima a levantar ese guante 😉

Mientras tanto, este episodio fue posible porque la tribu Comadre lo produjo.

[Sumate a La Tribu →] https://klouser.app/group/tribu-comadre

[Otras donaciones →] bio.site/COMADRE

Si ya sos parte: gracias. Esto también es tuyo.
Hagan viajar el episodio y califiquenlo así llega más lejos.

Abrazo apretado,
Vicky.

Sin posts

Read the original on comadre.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.