Hoy desperté en la casita que me prestaron los amigos del club que apoya a los motoviajeros, aquí amanecí a las afueras de Fortaleza, mi premera gran ciudad en Brasil.
La idea era estar a las 8 en una estación de gasolina donde sería el punto de encuentro para una rodada en moto hacia unos pozos, a una hora de distancia más o menos.
Pero, tristemente, tuve que cancelar el plan. No había amanecido muy bien del estómago.
No sé si fue que comí mucha pizza anoche o si los nervios me traicionaron, pero para andar sufriendo en el paseo buscando un baño, preferí quedarme tranquilo.
Así que a eso de las 7:00 a. m. le envié un mensaje al amigo Fusileiro, quien me estaba esperando, y le expliqué la situación.
Él, muy amablemente, me dijo que no había problema y que lo que necesitara se lo hiciera saber sin dudarlo.
Por poco le digo que me presente unas amigas, pero creo que hubiese sido ya mucho abuso.
Así que me quedé todo el día en la casa, al igual que ayer, haciendo cruces.
Tengo varios días pensando en una gran idea, pero no me había atrevido a dar el paso.
La verdad no se me ocurrió a mi; lo vi que hicieron algo parecido los chicos de Darle La Vuelta, una joven pareja de argentinos que salieron en una combi con el objetivo de llegar a Alaska, creo que como en el 2021. Yo creo que vi todos sus videos en YouTube, y sí, lo consiguieron, llegaron a Alaska, e incluso visitaron Venezuela.
Lo cierto es que en México estaban necesitando dinerito: ellos vendían torticas que hacían en la cocinita de la combi y de a poco iban reuniendo.
Pero en un live de YouTube un seguidor les dijo que les quería comprar una tortica y que ellos se la regalaran a personas en la calle.
Así se fueron sumando seguidores, ellos abrazaron esa estrategia y estuvieron un tiempo haciendo torticas que los seguidores compraban y ellos regalaban a personas en la calle.
Bueno, no se daban a abasto de tantas personas que les comoraban.
Yo he pensado que esa idea puede funcionar muy bien en mi proyecto.
Mira, mucha gente me ha escrito ofreciendo enviarme dinero para apoyarme con los gastos del viaje; a todos les he tenido que decir que no, por la sencilla razón de que carece de equilibrio energético.
Recibir dinero sin dar nada a cambio generaría un vacío con el cual no pienso lidiar.
Pero, basado en la historia de las torticas de los argentinos, una larga conversación con Jesús en el laguito de las dunas blancas, y un mensaje que ha llegado en el momento justo... de Andreina, quien anoche también me ha preguntado cómo hace para enviarme $$, pues he tomado la decisión, como se lo hice saber a ella, de poner a disposición la venta de cruces a cualquier persona que desee comprarla, con la condición de que yo se la entregaré a cualquier persona que me cruce en el camino.
Estoy seguro de que es una bonita manera de potenciar el mensaje de Jesús y de que los que me siguen en estas cartas y viajan conmigo tengan cómo ser parte rela y presente en este proyecto Rumbo a Ushuaia.
Entonces, voy a dejarlo bien claro:
¿Quién puede comprarme una cruz? Cualquier persona desde cualquier lugar del mundo.
¿A quién le voy a entregar la cruz? A cualquier persona que me cruce en el camino. Eso lo pondremos en manos de Jesús; él se encargará de que llegue a la persona correcta. Puede ser alguien que me brinde apoyo, algún colega motoviajero, la persona que me venda comida, la chica que me ponga gasolina, un parquero que cuide la oveja negra, un policía o cualquiera que mi intuición decida. Yo seré un simple servidor.
¿Qué gano con la venta de las cruces? Dinero para poner gasolina, comer, reunir para un caucho nuevo y, ojalá, algún alojamiento.
¿Cuánto vale una cruz? El precio lo pones tú, desde tu corazón. Esa es la premisa principal que pacté con Jesús desde el inicio. Aquí lo que realmente importa es compartir el mensaje. Una cruz guindada del cuello es una pieza muy poderosa que puede abrir cualquier puerta, que te lo digo yo desde mi experiencia.
¿Cómo puedes comprar una cruz? Al final de cada carta, donde dice «Adquiriste una cruz y deseas apoyar», le das clic y ahí están los métodos de pago: con tarjeta internacional a través de PayPal, pagos en bolívares en Venezuela, Binance (que es mi banco principal) y Zinli. También está disponible Zelle, pero ese me lo pides y yo te lo envío.
¿Qué haces después de realizar el aporte? Me envías un correo comentándome que adquiriste una cruz, con tu nombre, el método de pago que usaste y si quieres agregar algún mensaje corto que desees enviarle a la persona que se la entregue. El empaque de la cruz tiene un pequeño papel con el código QR para que se suscriban a las cartas; por la parte de atrás en blanco pondré tu nombre y tu mensaje.
¿Cómo sabrás que la cruz será entregada? Le pediré permiso a la persona para grabar un video entregándole la cruz, leyéndole el mensaje y diciéndole el nombre de la persona que se la regala. Ese video lo publicaré en mi cuenta de Instagram.
¿Este plan cumple con el equilibrio energético? Sí, totalmente. Hacer cada cruz requiere un gran esfuerzo: comprar el alambre, el hilo negro, la bolsita e imprimir los papelitos. Hacer la cruz en alambre, ponerle el hilo con los nudos y empacarla... para que tengas una idea, entre ayer y hoy fajado todo el día logré sacar solo 60.
Además, el verdadero potencial está en que le llegue a una persona… nunca sabremos en qué estado pueda estar su corazón ni el impacto que la cruz pueda causarle.
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Hoy, mientras trabajaba en la casita toda la mañana, escuchando música llanera que puse en mi pequeño speaker Bluetooth —cortesía de Adventure Store— y degustando el rico olor de un espiral Baygon que compré en Upata para espantar a los sutiles zancuditos, recibí una llamada de un viejo amigo, el gran Faguy Armato.
Él me había escuchado muchas veces, durante más de 5 años, hablarle sobre mi gran sueño de llegar a Ushuaia, y hoy justamente me lo recordaba al mismo tiempo que me hacía saber lo impresionado que estaba de ver hasta dónde ya he llegado.
Aproveché para comentarle sobre esta idea de las cruces y me dijo que está genial, una idea espectacular.
De hecho, no dejó pasar la oportunidad de ser el primero en regalar una cruz: de una abrió su Binance y realizó el aporte. Así que ya tengo la primera cruz para regalar mañana cuando retome la ruta.
Al rato también conversé con mi buen amigo Erick Llovera, quien también quedó fascinado con la idea, mandó un Zelle de inmediato, y fue él mismo quien me dio la grandiosa idea de que le agregara un mensaje personalizado a cada cruz, una brillante idea.
Así que, si tú también quieres comprar una cruz y que le llegue a esa persona que no sabemos quién será, puedes hacerlo desde ya.
Voy a aprovechar la oportunidad para destinar los aportes de hoy y de mañana domingo a dejarlos en colaboración al amigo Boskin para los gastos y el mantenimiento de la casita donde me han alojado amablemente estos días.
Por cierto, hoy salí y compré desinfectante, jabón lavaplatos y papel de baño, porque mañana antes de irme voy a pegarle una buena limpieza y una buena ordenada para dejarla en óptimas condiciones al próximo motoviajero que venga.
Así que, cuento contigo.
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