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Causas y Azares · Apr 12, 2026

La línea divisoria más importante en política actualmente.

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Antonio Ortiz · Causas y Azares

Comenzamos con lo más leído de la edición anterior: pasarlo bien con mapas, lo que cobra la gente en España, cuando cayó Venecia.

Empezamos con la temporada de presentar la declaración de 2025 y, para mi sorpresa, todavía queda cierta confusión sobre si los impuestos en España han subido o bajado en los últimos años.

Empezamos con la pieza de Alejandra Olcese en El Mundo con datos del Instituto Juan de Mariana: “Cada familia en España paga 1.657 euros más al año en el impuesto sobre la Renta y Patrimonio que en 2018, un 25% más”. La pieza ha sido señalada por algunos críticos como una especie de manipulación al hacer énfasis en la media, que no recogería lo que pasa de diferente entre rentas bajas y altas.

Pablo Sempere en El País lleva al titular que “las rentas bajas y medias pagarán entre 250 y 350 de más” y Álvaro Celorio en El Diario recoge las declaraciones del gobierno, “hemos aprobado la mayor rebaja del IRPF de la historia”. Creo que el primero hace un mejor trabajo porque intenta no quedarse en el periodismo de declaraciones. El meollo del asunto está en la no deflactación: los sueldos suben por la inflación, pero esa subida empuja a muchos contribuyentes a un tramo superior del IRPF, con un tipo más alto. Funcas, en un texto, y Sergi Torres, en vídeo, lo explican.

Hacienda argumenta que la deflactación, debido a la escala del impuesto, beneficia más a los contribuyentes ricos. Y defiende que las rebajas aprobadas en los últimos años por el Gobierno suponen un alivio mayor para las rentas bajas. ¿Es así? Santiago Calvo trae la foto del salario medio en España, según el cual el coste de no deflactar el IRPF asciende a 791 euros (2,7% del salario); Jon González aporta el dato del salario mediano para el que el coste adicional de IRPF es de 558 euros. Es más, detecta que en términos relativos, la subida porcentual es mayor para quienes tienen menores rentas.

Me han interesado mucho las tesis del encuestador británico James Kanagasooriam, que encuentro en su lista de correo y en esta entrevista en audio en BBC (en inglés).

Kanagasooriam sostiene que la línea divisoria más importante en política es la que separa a quienes sienten que controlan su vida de quienes no. Si sientes que tienes capacidad de decisión sobre tu vida, es probable que votes a uno de los partidos tradicionales (en Reino Unido, a laboristas o conservadores); si sientes que no tienes ningún control, es más probable que votes a un partido populista o insurgente más nuevo.

Introduce el concepto de la “trampa nietzscheana”: la tendencia generalizada a identificarse como víctima o “dejado atrás” en alguna dimensión de la vida, ya sea económica, cultural, generacional o identitaria. Esta dinámica ha proliferado porque hoy cualquier persona puede encontrar un eje en el que se considera el más desfavorecido (ricos que votan el brexit, militantes de Extinction Rebellion financiados por millonarios que se sienten los perdedores generacionales), lo que lleva a ignorar a quienes realmente necesitan ayuda y alimenta una industria nacional del agravio.

Kanagasooriam intenta medir este resentimiento. En Reino Unido, el 44% de la población dice estresarse con facilidad, el 49% se preocupa constantemente y el 33% se siente triste o deprimido con frecuencia. A partir de ello, articula una especie de "fórmula de la felicidad" que identifica los factores que más contribuyen al bienestar: el nivel de ingresos, la propiedad de la vivienda, el matrimonio, el contacto social, la libertad de expresión, la participación democrática y, sobre todo, reducir la ansiedad y los marcos ideológicos que fomentan el victimismo.

Por cierto, encuentra que hay un país que es líder en quejas:

Me he acordado de dos artículos que ya había compartido en la Causas y Azares. Uno era el de Gisela Kozak Rovero, en Letras Libres, sobre el ensayo “El triste heroísmo: la víctima”. Sintetiza la tesis de Giglioli y su impacto en la sensibilidad política actual: en la actualidad, el definirse como víctima se ha convertido en una justificación fundamental de la existencia y en una forma de afirmar una “verdad indiscutida” sobre nuestra posición en el mundo. El otro es la entrevista que hizo Paula Corroto en El Confidencial a Wendy Brown en la que la filósofa critica la constante victimización desde la izquierda.

Una de mis series favoritas de 2023 fue sin lugar a duda “El imperio de los chimpancés” (Netflix). En realidad deberíamos considerarlo un documental, claro, pero todos hemos usado Succession o Juego de Tronos como referentes a la hora de recomendarlo.

Sigue a los chimpancés de Ngogo (Uganda), un grupo de cerca de doscientos individuos con un macho alfa llamado Jackson, dos facciones en pugna (los centrales y los occidentales), alianzas cambiantes y la violencia latente entre ellas. Os dejo un “cómo se grabó” que me resulta casi igual de interesante.

Lo que ahora sabemos es que ese grupo de chimpancés ya había entrado en una guerra civil. La revista Science ha publicado los resultados de treinta años de observación continua: los Ngogo llegaron a tener hasta 200 individuos, conviviendo en subgrupos de relaciones fluidas y afectuosas. Sin embargo, a partir de 2015 la comunidad se dividió en dos bandos: el grupo central, el más numeroso, y el grupo occidental, de unos treinta adultos. Las interacciones entre ambos fueron reduciéndose progresivamente: dejaron de hacerse mimos, se evitaban en las patrullas y la red de vínculos sociales se fue disgregando. El último lazo entre ambos grupos se rompió en 2018, cuando nació la última cría fruto de la unión de un macho occidental con una hembra central.

A partir de ese momento comenzó la violencia. En enero de ese año se registró el primer ataque letal: tres machos occidentales asesinaron a un joven de 15 años. Desde entonces, seis adultos más han sido asesinados, y en 2021 la violencia explotó al producirse también ataques mortales contra crías, de las que ya han muerto 14. Lo más llamativo es que todas las víctimas pertenecen al grupo central, pese a que este triplicaba en número al occidental.

¿Por qué el amigo de ayer se convierte en el enemigo de hoy?. Los chimpancés del grupo occidental y los del central crecieron juntos, se conocían desde pequeños, habían cooperado durante décadas para defenderse de grupos rivales y expandir su territorio. Los investigadores identifican factores desencadenantes como el tamaño inusualmente grande del grupo, la competencia por recursos y reproducción, la muerte de individuos que actuaban como conectores sociales entre subgrupos, los cambios en el liderazgo y una epidemia respiratoria, pero reconocen que ninguno de ellos por sí solo explica la escalada. Hay una interpretación en términos evolutivos: los chimpancés occidentales habrían incrementado su aptitud darwiniana para el éxito reproductivo no solo mejorando su propia supervivencia, sino debilitando a sus competidores más directos.

Más en los textos de Miguel Ángel Criado en El País y de Eva Rodríguez en SINC. Rescato también “El mono que llevamos dentro” (Amazon, Todos tus libros) de Frans De Waal, que disfruté mucho. El autor es un estupendo primatólogo, algo a la contra de que se nos empariente mucho con los chimpancés (violentos, patriarcales) y poco con los bonobos (más amorosos/sexuales y matriarcales). Muy recomendable.

El valor sentimental de lo cotidiano. Yolanda Aranda.

“Necesitamos hacer los compromisos públicos adquiridos en la calma resistentes a los shocks y tempestades que ya nos han alcanzado”. Jorge Galindo.

Jesse Green en NYT (en inglés) sobre un actor que me encanta, John Lithgow.

La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera bate récords en 800000 años. Planeta Mauna Loa.

Todos somos los pijos de alguien. Juan Domínguez.

Cada año, París organiza una cata a ciegas para elegir las mejores baguettes. El ganador tiene el privilegio de abastecer el Palacio del Elíseo durante un año. Los dos últimos ganadores han sido inmigrantes de Sri Lanka. Natalie B. Compton en Wapo (en inglés).

La guerra en psicología moral entre Jonathan Haidt y Kurt Gray. Pablo Malo.

Read the original on causasyazares.substack.com

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