RSS Amplifier

Cápsula · Sep 8, 2025

Cápsula 58: 🚀 America by Design

0
Sign in to vote or save

Blackbot · Cápsula

La creación del National Design Studio bajo el mandato de Donald Trump marca un giro simbólico y político sin precedentes: por primera vez, el diseño se instala en el corazón de la administración pública estadounidense con rango estratégico, liderado por un Chief Design Officer. Lo interesante no es solo el gesto —que bien podría quedar en el plano decorativo—, sino las tensiones que este gesto desata al situarse en medio de un paisaje político que simultáneamente rebautiza el Departamento de Defensa como “Departamento de Guerra”. Dos fuerzas conviven: el impulso modernizador y estético del diseño, y el endurecimiento bélico y simbólico de la política exterior.

Que Trump elija a Joe Gebbia, cofundador de Airbnb, como rostro visible del proyecto habla de la voluntad de apropiarse del prestigio de Silicon Valley y de su aura de innovación. No es casual: la narrativa oficial quiere transmitir que el gobierno puede ser tan usable y atractivo como la Apple Store. La promesa es clara: formularios intuitivos, oficinas accesibles, portales digitales unificados. En un país donde la burocracia estatal suele percibirse como laberíntica, esa idea resulta tentadora.

Sin embargo, la pregunta es si este énfasis en la “experiencia de usuario” transforma realmente la relación entre ciudadano y Estado, o si simplemente importa la lógica del consumo al terreno de lo público. Un ciudadano no es un cliente, y reducir su vínculo con el gobierno a métricas de usabilidad corre el riesgo de vaciar el sentido político de lo común.

Lo relevante es que Estados Unidos —tradicionalmente más pragmático que planificador en materia de políticas de diseño— se sume al juego. La repercusión internacional puede ser significativa: si la primera potencia mundial pone al diseño en el centro de su gestión pública, otros países sentirán la presión de crear figuras equivalentes (ministros de diseño, agencias nacionales, consejos intergubernamentales). Podría abrirse un escenario de competencia geopolítica por quién diseña mejor los futuros colectivos.

El riesgo, sin embargo, es doble. Por un lado, que el diseño quede reducido a un maquillaje: formularios más bonitos y oficinas más agradables, sin cambios estructurales en eficiencia, equidad o accesibilidad real. Por otro, que se convierta en un instrumento de propaganda, reforzando una estética de poder sin alterar sus fundamentos. La cena con los grandes CEOs tecnológicos en la Casa Blanca —donde todos juraron lealtad a Trump— muestra cómo la retórica de innovación y modernización puede ser absorbida por dinámicas de concentración de poder y complacencia corporativa.

Diseño y guerra conviven como dos caras de la misma estrategia de poder.

Si se toma en serio, America by Design podría acelerar la profesionalización del diseño en la esfera pública mundial, abrir espacios para medir bienestar con nuevas métricas y fomentar una cultura de innovación más democrática. Si se queda en el plano simbólico, será recordado como un gesto vacío, una marca más de la era Trump, donde el espectáculo importaba más que la transformación sistémica.

En última instancia, el desafío no es si hay o no un Chief Design Officer, sino si el diseño logra insertarse en la toma de decisiones sobre presupuestos, gobernanza y métricas de impacto. Solo así puede convertirse en un motor de cambio estructural. De lo contrario, corremos el riesgo de ver al diseño colonizado por el capitalismo político: una interfaz amable para un sistema que, en su núcleo, sigue siendo desigual, violento y excluyente.

De esto y más hablamos en el último episodio de Creative Talks Podcast.

Te damos la bienvenida a #Cápsula.

Las ideas nunca mueren

🌎 ¿Qué tan cerca están los puntos de inflexión climáticos del planeta?

🪦 ¿Cómo conmemoramos la muerte?

🩲 Las marcas de pañales y el envejecimiento de la población

Las buenas narrativas conectan emociones, clarifican mensajes y dejan huella. No son fruto del azar: tienen método, intención y estructura.

En el Lab Contando historias de Blackschool aprenderás a diseñar historias que equilibren conexión emocional, claridad y coherencia con tus recursos. Combinarás ejercicios prácticos y análisis narrativo para evaluar y potenciar el impacto de tus relatos.

💻 Online sincrónico 90 minutos. A tan solo $199 MXN.
📅 Viernes 19 de septiembre de 8:00 am a 9:30 am hora de México.
👩‍🏫 Imparten: Fer Rocha y Jon Black
🔗 Inscripciones: https://nas.io/blackbot/events/blackschool-lab-contando-historias

Cada generación construye sus propias ficciones educativas. Hoy, la consigna parece ser que los estudiantes deben dominar la “alfabetización en IA”: saber qué escribir en un chat para obtener respuestas útiles. Como si el futuro dependiera de la destreza de redactar prompts y evaluar outputs. Pero esa ilusión, aunque seductora, encierra un peligro: reducir la vida intelectual a la lógica de la productividad y olvidar lo que llamamos alfabetización humana, esa capacidad de hacer sentido a partir de experiencias, metáforas, vínculos y misterios que ninguna ventana digital puede capturar.

Este texto que reflexiona sobre esta tensión lo dice con claridad: no se puede tener alfabetización en IA sin alfabetización humana. Sin embargo, el orden de prioridades en nuestras instituciones parece invertido. Nos entrenamos para cortar y pegar entre ventanas, pero no para detenernos a preguntar por qué lo hacemos, ni qué significa esa acción en términos de poder, economía o cultura. El riesgo es terminar con generaciones de usuarios capaces de producir textos impecables, pero incapaces de leer el mundo más allá de lo literal.

La historia siempre ha estado acompañada de palabras poderosas. “Modernización”, “transición”, “emergente”, “globalización”. Cada una de ellas ha intentado ser una especie de brújula para orientar políticas, inversiones y esperanzas colectivas. Hoy, la palabra de moda es policrisis. Suena densa, inevitable, casi apocalíptica. Pero como toda etiqueta exitosa en el lenguaje del poder, es cómoda: enuncia un desorden sin nombrar a los responsables.

La propuesta de Yuen Yuen Ang es romper ese hechizo discursivo. Frente a la parálisis del miedo, ella introduce politunidad (policrisis + oportunidad): la posibilidad de leer las disrupciones no como señales de colapso, sino como aperturas para un cambio profundo. Esta perspectiva traslada la conversación de los diagnósticos terapéuticos a las agendas transformadoras.

¿Por qué es importante? Porque el campo del desarrollo sigue atrapado en lo que Ang llama paradigma industrial-colonial: una mirada que disecciona sociedades como si fueran máquinas defectuosas y, al mismo tiempo, asume que el destino de todas es parecerse a Occidente. La historia real, desde China hasta Nigeria, demuestra lo contrario: las trayectorias que abrieron camino no nacieron de recetas importadas, sino de improvisaciones creativas con lo que había a mano. Sin embargo, esa evidencia incómoda rara vez encuentra espacio en los manuales ni en los Nobel.

Politunidad invita a darle la vuelta a esta inercia. Si las viejas misiones del desarrollo —la ayuda externa y la exportación de “buenas instituciones”— están agotadas, lo que toca ahora es otro tipo de alfabetización colectiva: aprender a pensar el progreso como proceso coevolutivo, no lineal, adaptativo al contexto y consciente de sus asimetrías de poder. Ese es el núcleo de la propuesta AIM: adaptativa, inclusiva y moral. No porque sea un nuevo mantra, sino porque obliga a reconocer lo que el establishment ha negado por décadas: que no hay un único camino hacia la prosperidad, y que todo conocimiento está situado.

El desafío, claro, es enorme. Pasar de policrisis a politunidad no se resuelve con un neologismo, sino con instituciones dispuestas a financiar agendas de investigación incómodas, con universidades que legitimen teorías nacidas en el Sur Global, con organismos multilaterales que dejen de hablar de “beneficiarios” y empiecen a hablar de socios.

Farm laborers work together weeding rice fields in Szechuan province, circa 1979. © Nik Wheeler/Corbis/Getty

La empresa finlandesa HMD —conocida por fabricar dispositivos Nokia— presentó en el Reino Unido el Fuse, el primer teléfono inteligente diseñado específicamente para niños con un sistema de protección de IA que bloquea imágenes de desnudos en la cámara, las aplicaciones y hasta en transmisiones en directo.

El sistema, llamado HarmBlock+, fue desarrollado por la firma británica SafeToNet y entrenado con 22 millones de imágenes dañinas. Lo interesante es que no se limita a filtros superficiales: actúa en la cámara, en el almacenamiento y en la pantalla, impidiendo que los menores graben, envíen o reciban este tipo de contenidos. HMD asegura que es “la primera herramienta de protección que los niños no pueden eludir”.

Más allá de la IA, el Fuse integra funciones clásicas de control parental: gestión de apps, límites de uso, periodos sin pantalla y localización cada 24 segundos. La compañía lo presenta como un dispositivo que “crece” con el niño, pues los padres pueden añadir nuevas aplicaciones a medida que madura.

La inteligencia artificial no solo cuesta $20 al mes en una suscripción. El verdadero precio podría aparecer en tu recibo de electricidad y en la escasez de agua. Mientras gigantes como OpenAI, Meta o Amazon reciben miles de millones en exenciones fiscales, los consumidores —por ahora en Estados Unidos— cargan con un aumento estimado de 9 300 millones de dólares en facturas eléctricas.

La pregunta incómoda queda en el aire: ¿hasta qué punto la promesa de la IA justifica que todos paguemos por su factura energética?

Queremos invitarte a formar parte de nuestra comunidad de diseñadores y personas curiosas e inquietas interesadas en creatividad, innovación, diseño, negocios y futuros.

Nuestra comunidad es un espacio seguro donde podrás compartir tus ideas, explorar nuevas perspectivas y desafiar lo convencional. Así que siempre encontrarás apoyo, inspiración y amigos con quienes compartir, intercambiar y debatir ideas.

Únete ahora en el siguiente enlace: https://nas.io/blackbot

Sin posts

Read the original on capsula.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.