Hola,
Te cuento…
Hace unos días, o semanas, tenía que quedar con amigo.
La idea era salir a tomar un par de birras, unas tapitas, lo típico.
Intentamos quedar por la tarde y alargar un poco hasta la cena.
Esa era la idea, pero se ve que los astros no se alinearon.
Tres veces… tres semanas seguidas.
La primera vez, se nos pasó a los dos.
La segunda, tenía el niño enfermo.
Y para la tercera, mi amigo tenía la niña enferma…
Un drama…
Con los niños ya se sabe, y a más niños más posibilidades… y en invierno? Pues un poco más.
El tema es que aunque sabíamos que nos enfrentábamos a tempestades y tormentas, no desistimos.
Fuímos más prácticos, y cambiamos las birras con tapas por un menú de mediodía.
Y la cosa fué bién. Fué muy bién.
Y eso es lo que te vengo a contar hoy.
Eso y la necesidad que me ha creado ese menú.
Vivímos en una ciudad pequeña, pero con una oferta gastronómica bastante interesante. Y eso, hace complicado elegir un restaurante decente en el centro de la ciudad.
Seguro que en una cuidad grande, y con un transporte público de calidad, también se te puede complicar la cosa…
Aquí, la verdad, es que en menos de 100 metros cuadrados hay más de 100 restaurantes con una oferta interesante.
Los hay de distintos precios, y eso tampoco es garantía de nada.
Pues bien, mirando en el google maps, para escoger uno, recordé que había ido a cenar un día con mi padre, y que además de ser un sitio moderno, y decorado con buen gusto, me gustaron tanto su oferta como la calidad de su cocina.
Y viendo lo que ofrecían de menú, pues un poco más…
No te quiero hacer publicidad del restaurante, ni nada de eso, pero comímos muy bien.
De primero nos partimos unas patatas de Olot (tengo ganas de hacerlas en casa y compartir el resultado. Un día de estos caen!) y unos mejillones a la marinera.
Y de segundo… un arroz con secreto ibérico!
Y madre mía que arroz!
El grano tenía la textura perfecta, era sabroso, tenía, además del secreto, setas variadas, pimiento escalivado, espargos verdes, y unos puntitos de alioli de espargos.
Realmente delicioso!
De manual que diría un amigo que tengo muy gourmet.
Pues una vez tengas esto en mente y ya estés salivando, te hablo del secreto.
El secreto tenía una textura mantecosa que se te deshacía en la boca.
Es-pec-ta-cu-lar!
De verdad. Creo que no exagero. 😇
Y ahora viene cuando piensas, y este tío por qué (coño) me cuenta esto?
Pues para nada en especial… te lo cuento por qué llevo des de ese puto día soñando con ese puto arroz y la cosa me está afectando un poco…
No, es broma. Estoy exagerando.
Creo que lo tengo controlado porqué ayer me compré una paella nueva! 😎😉
Y mañana no, que tengo que hacer raw cooking (sofrito y fondo y esas cosas que te conté que hago de vez en cuando para ser más eficiente), però el domingo, que es el día del señor, y el señor de mi casa soy yo…, voy a intentar hacer mi versión de ese arroz.
Y le tengo ganas, te lo juro.
Para que te hagas una idea, y valores sí es o no una compra compulsiva, te cuento un poco el contexto.
Tenemos una cazuela le creuset de 30cm de diámetro, una valira de 28 un poco más baja, y con las dos salen buenos arroces, pero para hacer un arroz seco, y hacer más cantidad, necesito más diámetro y menos peso (menos que la le creuset, que ponerla en el horno es un peligro).
Para hacer un buen arroz, y bien gustoso, el truco es que haya mucha superficie de evaporación. Ese es el gran secreto. Y por eso compré la nueva paella, porqué hacían una oferta de castey a mitad de precio, y se me alinearon los astros…
El recuerdo reciente de ese arroz, mi pensamiento de cómo podría hacerlo en casa, y la posibilidad de ampliar la superficie y hacer media ración más…
Que media ración te puede parecer poco, pero hablando de arroz…
PD: Con la le creuset, que pesa mucho, una vez me cedió la rejilla y se tumbó toda dentro del horno. Suerte que es alta y el arroz no se salió.
PD2: la foto del arroz 📷
PD3: Si queda bien, la semana que viene (o otro día) te comparto la receta

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