Un comercio online que todos conocemos promociona una nueva sección de moda en su plataforma. Envían una serie de correos electrónicos a los clientes donde ofrecen un cupón de ahorro de 5 euros para gastar en la sección de ropa y moda.
La imagen pertenece al último correo que mandan antes del cierre de la promoción.
Esta empresa sonriente suele utilizar un tono amistoso y cercano en la mayoría de las campañas, pero en ocasiones se les cuelan algunas formas persuasivas muy poco acertadas, como es el caso de este último recordatorio. Si no apareciera el nombre de la tienda podríamos pensar que tenemos alguna deuda con la mafia.
Eliminando el ruido
Veamos ahora cómo podríamos retocar un poco el correo.
Siempre es bueno informar de la fecha de caducidad de las promociones, pero hacerlo en un tono demasiado exigente o incluso amenazador puede provocar el rechazo de la audiencia. Hay excepciones donde la marca está construida con tono gamberro, pero no es el caso de esta empresa.
Por otro lado, las fórmulas que apresuran al cliente suelen provocar ansiedad, algo que no deberíamos asociar con nuestra marca. Es aconsejable informar del final de las ofertas con antelación para que el cliente pueda comprar a su ritmo.
La experiencia de usuario no busca manipular ni maximizar el beneficio a toda costa, sino proporcionar un entorno beneficioso para el cliente (y, por tanto, también para la empresa).
Si necesitamos aclarar en el asunto del correo que se acaba la promoción, podríamos escribir en su lugar:
5 euros de descuento en Fashion. ¡Hasta el 17 de junio!
Lo importante es que el cliente sea parte de la comunicación. Para la empresa puede ser prioritario maximizar los beneficios de la campaña, pero el usuario debería percibir siempre libertad y autonomía para actuar como desee.
A largo plazo es mejor para todos.

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