RSS Amplifier

Cami Jannon · May 1, 2026

Te mentí

0
Sign in to vote or save

Cami Jannon · Cami Jannon

Hay una frase que se le atribuye a Confucio que todavía circula como mantra motivacional:

“Elegí un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.”

Mentira.

Vas a trabajar. Como nunca antes, de hecho.

Con más intensidad, más entrega, más compromiso, porque internamente sabés que lo que hacés tiene sentido, es más tuyo, y eso es increíble.

El trabajo, aunque elegido a conciencia, sigue siendo trabajo. No lo romanticemos: tiene sus exigencias, sus momentos difíciles, sus decisiones incómodas.

Pocas veces me paro a pensar que pasamos un tercio del día trabajando. No es un detalle al margen de la vida, es una parte enorme de ella. Si dormís ocho horas, el trabajo se lleva otro tercio entero. Lo que hacés en ese tiempo es vida.

Y la vida laboral es larga. Mucho más larga de lo que asumimos cuando a los veintipico elegimos algo sin saber bien quiénes somos todavía. Hay personas que pasan décadas haciendo algo que les genera un malestar sordo, tolerable, que se llama de mil formas distintas: rutina, responsabilidad, madurez, antes de admitir que eso no era lo que querían.

El trabajo no tiene que ser sacrificio. Tiene que ser sostenible.

Tiene que poder disfrutarse, y de nuevo bajo a la tierra: no todo el tiempo, no todos los días, pero sí en su conjunto.

Tiene que ser el vehículo para vivir la vida que querés, y no la moneda de cambio para merecerla.

Tiene que ser el medio para impactar en lo que te importa, para que cuando llegues al final del día sientas que algo de lo que hiciste valió.

Siempre pensé esto y pocas veces lo dije, porque es impopular, y porque a las mujeres especialmente nos cuesta decir lo impopular. Así que casi como una confesión, acá va:

La gente, en general, le exige mucho a las organizaciones: que den oportunidades de desarrollo, que generen espacio para crecer, que vean, que reconozcan el trabajo y den esa promoción que se venía esperando.

Es parcialmente válido. Sin embargo, seguir pidiendo a las organizaciones el espacio para crecer, para tener la conversación honesta de desarrollo y el permiso para moverse, me parece cada vez más obsoleto, especialmente en los tiempos que corren, donde el trabajo como espacio “seguro” dejó de serlo hace tiempo.

Esperar que un otro nos habilite nos deja en modo reactivo, esperando que el afuera cambie para que podamos movernos.

La respuesta, amiga, no está afuera. Nunca estuvo afuera. Y ese fue el error que cometí por años.

En este contexto, elegir dónde trabajás, con quién, para qué, especialmente para las mujeres, es un acto revolucionario.

No todas pueden hacerlo tan livianamente y sería deshonesto decir que sí. Pero más personas de las que creen tienen más margen del que asumen.

La narrativa de “es lo que hay, está bien así” muchas veces es una historia que se sostiene sola, no una realidad verificada. Es otra de las trampas de las que hablamos a veces.

Elegir es posible. ¿Es fácil, rápido y consumible en 60 segundos? No. Te mentiría si te dijera que sí. Pero no puedo negar que es posible.

Así que este primero de mayo quiero saludar especialmente a las que están ahí, del otro lado, sosteniendo un rol, tareas y responsabilidades que ya no sienten propias.

Quiero saludar a las que están en entornos que las agotan, en los que se sienten subestimadas, en entornos “tóxicos”, como se dice ahora, en espacios que solo miran el número de rentabilidad a fin de mes y no se preguntan cómo crear condiciones más amables para las personas que hacen a la organización, porque sí, sin nosotras las organizaciones no existirían.

Quiero saludar a las que llevan adelante su propio negocio, a las que están empezando y están escalando, con el desafío que eso conlleva.

Todo lo anterior mientras siguen llevando adelante tareas de cuidado en casa, con más o menos corresponsabilidad, pero siguen en ese rol que tanto cuesta deconstruir aún.

Y quiero saludarlas no por naturalizar estos hechos, sino porque sé que saben que están en esos lugares, tienen esa conversación con ustedes mismas más veces de las que quisieran y todavía no se dan el permiso de explorar algo diferente. Y está bien porque cada una tiene sus tiempos.

Esta semana me propuse celebrar lo chiquito, así que quiero reconocer eso: te estás dando cuenta, y ese es el primer paso para darte el permiso de elegir.

Feliz día.

Nos leemos pronto.

Un abrazo,

Cami

Compartir

Read the original on camijannon.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.