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BOGAVANTI · Mar 3, 2026

Jogo Bonito

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Natalia Mirapeix Bedia · BOGAVANTI

Antes de entrar en materia, unos avisos desde la central de operaciones.

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Vamos a lo nuestro.

Obviamente, esta semana sería esperable que aquí hablásemos de Irán. Del belicismo exponencial que arrasa el mundo. De Dubái como lo que es: un proyecto de turbo-lujo que solo funciona mientras la “realidad” esté tranquilita. Pero no. Aquí no venimos a regirnos por la novedad. Sería imposible y (creo) bastante poco recomendable si tu oficio es trabajar con ideas. Urgente no es lo mismo que vanguardista. Creo que es mala idea poner a la creatividad a vivir (exclusivamente) en modo reactivo. Volveremos a estos temas cuando encontremos un hilo con el que construir un sentido, una rendija por la que aportar algo. Lo que sea. De momento, poca leche.

Hablemos del momento más viral de Milán-Cortina 2026: Alysa Liu sonriendo (con la boca, con el cuerpo entero) mientras ganaba. En un mundo obsesionado con la épica del sacrificio, su libre albedrío pareció una negación de todo ese marco, una afirmación cuasi disidente del presente. Del ahora. Del joie de vivre. Noor Noman lo ha llamado “liberation ethic”. Su historia resuena con la nuestra. En creatividad, cuando únicamente mandan las métricas o los resultados, el output se vuelve correcto/funcional pero jodidamente intercambiable. Y cuando eres intercambiable… el mercado te pone a competir con lo único que puede medir con facilidad: el precio, los tiempos, el volumen, etc. Entras en la maravillosa dinámica de la lonja de Muros y eso, si eres un profesional independiente, una startup con poco músculo financiero, una agencia pequeña, etc. te empuja directamente al precipicio. La creatividad es lo único que puede (tal vez) sacarte de ese ring, porque lo diferencial de las ideas no se puede reemplazar tan rápido, ni tampoco se puede negociar en los mismos términos.

Volviendo a Liu, lo interesante es que su actitud no se puede impostar. No es una pose. Qué tía. Se retiró porque ya no tenía agencia sobre su pasión y de eso nada, monada. Volviendo a la analogía de antes: todo era consecución de objetivos y resultados. Estaba literalmente desfondada. Y volvió cuando pudo hacerlo en sus términos: cuando pudo atisbar de nuevo la magia (la putísima magia). Su música, sus vestidos, su manera de entrenar y de comer. Steve Magness lo resume con una frase perfecta: se retiró porque el patinaje ya no era suyo y lo ganó todo porque por fin lo era. Imagínate que Alysa es cualquier entidad dedicada a la creatividad. Creo que merece que le demos una vuelta

Y aquí es donde me acordé de Nietzsche. Sí, Nietzsche. No os vayáis corriendo todavía. En Así habló Zaratustra hay un fragmento bastante famoso que se llama “De las tres transformaciones”. En él, se dice que el espíritu de las personas se transforma tres veces: primero en camello, luego en león y finalmente en niño. El camello cumple órdenes y ya. Podemos decir que es el modo “hacer los deberes”. Luego, en el desierto, el camello se convierte en un león que viene a pegarse de galletas con los mandatos que le habían impuesto previamente. El león conquista la libertad, si, pero todavía no es un agente creador. Solo reacciona, se defiende, ataca y protege lo suyo (que no es poco). Finalmente, la tercera transformación es la del niño. El estado en el que ya no estás obedeciendo ni negando: es donde te pones a jugar, a inventar. Donde te vienes arriba, vamos. Ahora volvamos a Liu con esta lente. Es lo que propone esta TikToker: comparar a la patinadora con el ubersmench de Nietzsche.En nuestro meollo particular, si lo piensas, la mayoría de briefs están escritos para camellos. Muchísimas culturas del trabajo premian a los leones. Pero la magia, la putísima magia de la que venimos hablando, solo aparece cuando consigues aterrizar un cuádruple axel sonriendo. 100% kid aura. Como no he tenido suficiente con meter al alemán ahora voy a meter a un francés, Jean Duvignaud, su libro El juego del juego, y lo voy a cruzar todo con el fútbol carioca. Ahí es nada.

Duvignaud habla del juego como una actividad sin objeto. Sin finalidad externa. No considera que jugar sea un medio para conseguir otra cosa. Como el jogo bonito brasileño, por ejemplo. Brasil no inventó el fútbol, pero sí inventó una manera de jugarlo que no necesitaba nada para justificarse. Cuando Garrincha regateaba a un defensa, volvía atrás y lo regateaba otra vez, no estaba haciendo nada que hubiesen planeado en los entrenamientos. Estaba jugando en el sentido más radical que Duvignaud le da a esa palabra: abriendo un paréntesis donde las reglas de la eficacia se suspenden y aparecen combinaciones que nadie había previsto. La jugada caprichosa, el gracejo que no estaba en la pizarra del míster. Era el jugador embelesado con el propio esférico, su cuerpo y sus posibilidades. Esa cosa que no resuelve nada pero que aporta belleza en el sentido más disruptivo de la palabra. Ya decía Jesús Terrés:

La belleza como intangible que no puede morir porque seguirá viviendo en la memoria, la belleza que no periclita ni exige ningún esfuerzo más allá del asombro.
Jesús Terrés

Duvignaud tiene una manera de verlo que me fascina: todo lo nuevo nace en la zona que no está obligada a servir a un fin. Pensadlo un segundo. Todo lo que hoy consideramos genial en la creatividad, en la cultura, el arte, etc. nace de un momento en el que nadie exigía resultados escalables. Existe porque alguien estaba jugando en serio, que es la única forma honesta de jugar. Por cierto, huelga recordar que Brasil es la selección más laureada de la historia de la FIFA con 5 mundiales (los de 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002).

Ojo que el francés también nos avisa de algo: cuando el juego se domestica del todo, se convierte en un simulacro. ¿Os suena? Si, nos suena a todas. Que si vamos a gamificar* no sé qué. Que si un workshop de “pensamiento creativo” con post-its de colores y timings de 45 minutos. Que si voy a plantearme unos objetivos anuales. Todo eso es ponerle una correa al niño de Nietzsche y decirle “juega, pero aquí y hasta las seis”. En fin, es bastante complicado manejar esta tensión, la verdad. ¿Tengo alguna respuesta o solución mágica? Absolutamente no.

Pero lo que sí tengo es una intuición. Liu se dio cuenta a la tierna edad de 16 añitos que cuando te dicen compite así, sonríe así y come así una deja de divertirse. Los brasileños entendieron antes que nadie que el sistema táctico sirve para no perder, pero que el jogo bonito es lo que te hace ganar 5 mundiales de una forma que la gente recuerda años/décadas después. La pregunta que os dejo, crustáceas mías, es esta: ¿cuándo fue la última vez que jugasteis de verdad en vuestro trabajo? No “dinámicas de equipo”. Ni siquiera un “vamos a pelotear”. Jugar. Hacer algo que no servía absolutamente para nada más que para plegarse sobre sí mismo creativamente hablando. Y además, hacerlo sin sufrir (un abrazo especialmente a todas mis chicas desde aquí).

Vamos con esa selección de links rápidos para abordar lo que hemos visto desde otras miradas, otros lugares.

🦞 PLAYIN (Maria Izvestkina) > “The role of play in 2026” Maria, Creative Lead en Canva, escribe PLAYIN como artefacto de “creative intelligence” y en este texto en concreto, dice que el juego como marco está entrando en otra fase. En 2026 dejará de ser solo una cuestión estética para volverse una estrategia, una práctica de verdad. Menos dopamine design, maximalismo, ironía y mascotitas graciosas. Más usar el juego como ventaja competitiva. Veis, estoy sintonizada con el mundo. Intuición BOGAVANTI.

🦞 (LA)HORDE × Rosalía en los Brit Awards > El colectivo marsellés que dirige el Ballet Nacional de Marseille coreografió el número más salvaje de lo que va de año en la gala más británica de la industria de la música. 39 bailarines mezclando ballet clásico, hard dance y jumpstyle. Puro despiporre.

(LA)HORDE × Rosalía en los Brit Awards (via Reddit r/rosalia)

🦞 CERCA > Saint-Urbain > Una app de citas que se niega a parecer una app de citas. Mientras todas las demás compiten a ver quién gamifica mejor el deseo (consecución de logros, super likes, super chats, super cosas en general), CERCA te dice otra cosa: liga solo con gente con la que tengas amigos en común. Ojo con ese nombre. Qué maravilla. La marca a nivel visual, además, es lo contrario de lo que esperarías de este tipo de plataformas: tipografía bold, aire, contención. Parece más una editorial independiente que un lugar donde pillar cacho.

Saint Urbain

🦞 Kelton Carter > "Knuckle Tattoos” > Un tablero de are.na con pares de palabras pensadas para tatuarse en los nudillos. Cuatro letras en cada mano. Y resulta que es la restricción lo que pone en marcha la creación de unos aforismos simpatiquísimos. Muchas veces parece que necesitamos mucho para pasarlo bien y, al contrario, en ocasiones solo necesitamos limitar las opciones. Seguro que habéis visto a niños que tienen tantos juguetes que no saben con cuál jugar. Pues eso.

Y creo que eso es todo por hoy. No esta mal ¿no? Un abrazo burbujeante.

Natalia :)

* Gamification is bullshit es una idea bastante interesante del diseñador de videojuegos, crítico e investigador Ian Bogost. El tío escribe muchas cosas chulas pero esa en concreto la podéis ampliar aquí.

Read the original on bogavanti.substack.com

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