Hoy es el día Internacional del Yoga.
Y de alguna manera, entre otras muchas cosas, el yoga ha cambiado el rumbo de mi vida.
Así que hoy, no quiero hablar de yoga, ya que lo hago cada día. Hoy quiero dedicarle unas palabras a mi o de 12 años. Y te invito a que hoy, hagas lo mismo. Cojas un papel y un boli, un ordenador, o donde quieras escribir, y le dediques 5 minutos de tu día.
Querida Paula de 12 años,
Te escribo desde un lugar en el que ya no necesito entenderlo todo antes de hacerlo. Te va a parecer extraño, porque ahora mismo estás convencida de que la vida es algo que primero se controla y luego se vive. Después lo olvidarás durante un tiempo, pero más adelante volverás a recordarlo.
La vida, en realidad, se va entendiendo mientras la estás viviendo. Y eso incluye el yoga, que ahora te suena a personas muy flexibles, muy serenas y muy seguras de sí mismas. Te adelanto algo: no lo son tanto como parecen.
Antes de llegar hasta aquí, caminarás por muchos lugares que no tienen nada que ver con esto. Estudiarás algo distinto a lo que te imaginas, trabajarás en entornos exigentes, y aunque ahora no lo sabes, todo eso será necesario. No para alejarte de ti, sino para entender qué partes de ti no quieres repetir.
Harás kilómetros entre quien eres y quien crees que deberías ser. Y en medio de ese recorrido, en un lugar lejano, en Australia, tendrás una especie de epifanía silenciosa: no se trata de buscarte fuera, sino de empezar a escucharte dentro.
A partir de ahí, algo cambia. No de golpe, sino poco a poco. Empiezas a vivir más cerca de lo que sientes, a priorizarte sin tanta culpa, a volver a casa —literal y simbólicamente— de otra manera.
Y sin planearlo demasiado, nacerá un proyecto que te cambiará la vida y que, con el tiempo, también acompañará a muchas otras personas a través del yoga, atravesando tiempos inciertos, cambios, pandemias y etapas muy distintas.
Pero lo más importante no será eso.
Vas a aprender, casi sin darte cuenta, que no hace falta hacerlo todo bien para pertenecer. Que no hace falta entenderlo todo para empezar. Y que empezar, casi siempre, se siente un poco incómodo.
También descubrirás algo que ahora no ves: incluso las personas que parecen seguras han tenido un primer día. Han dudado. Se han perdido. Han pensado que no eran “de ese tipo de personas”. Igual que tú.
El yoga no te va a pedir perfección, aunque tú al principio sí te la pidas. Más bien te va a enseñar a soltar poco a poco esa necesidad de controlarlo todo. A respirar cuando no sabes qué hacer. A quedarte cuando no te sientes lista.
Y con el tiempo entenderás algo muy sencillo: que a veces lo más avanzado no es una postura complicada, sino no reaccionar en automático a todo lo que te incomoda. O no enfadarte en la cola del supermercado. O no desaparecerte cuando no entiendes algo.
No te preocupes si al principio no encajas. Nadie encaja del todo al principio. Simplemente se quedan.
Lo estás haciendo bien. Lo estás haciendo lo mejor que puedes. Y eso, de verdad, ya es mucho.
Con todo el amor,
tu yo de hoy 🤍🧘♀️
Paula, a 19 de junio de 2026, apunto de cumplir 35 años :)

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