Esperamos de las autoridades un interés genuino en los aspectos sociales y territoriales. Llámenme inocente, pero es eso lo que espero específicamente de quienes asumen el rol de liderar una comuna en Chile, tomar las riendas del gobierno local.
Uno de los roles clave de los gobiernos locales es administrar los bienes municipales y nacionales de uso público. Son el nivel de gobierno más cercano a las personas habitantes del territorio, con responsabilidades que van desde la planificación territorial y el desarrollo local hasta la prestación de servicios básicos como salud primaria, educación y seguridad pública. La recolección de basura, la demarcación y señalización vial, el mantenimiento de áreas verdes… Todas labores constantes, frecuentes que requieren actuar con cuidado y atención al detalle.
La gestión municipal muchas veces se ha convertido en Show para “mostrar”que se hace, “decir” que se hace, cuando en realidad, las acciones ejecutadas no son relevantes ni tienen el impacto esperado.
Las redes sociales se han convertido en tribuna del espectáculo de la gestión pública. La gente ha preferido informarse por ahí en vez de ver y evaluar críticamente la gestión del territorio.
Aquí un ejemplo del show en la comuna de Ñuñoa que incluye a las personas viviendo en la calle.
La presencia de rucos pertenecientes a personas que viven en la calle se ha convertido en un problema y se manifiesta claramente. A primera vista se nota suciedad y deterioro espacial en torno a ellos. Eso afecta las relaciones sociales y los espacios públicos comienzan a ser abandonados. La gente deja de usarlos para jugar, descansar, o leer. Dejan de crecer las plantas, se acumula basura. El espacio no fomenta la acción creativa ni hace manifiesta la atención ni el cuidado de la acción humana. Terminamos dándoles la espalda. No queremos verlos ni estar en ellos.
Las personas viviendo en la calle representan un problema social y también espacial. Los rucos, los refugios precarios e improvisados que les dan cobijo, responden a un problema social mayor. Demuestra que falló el sistema en algún lado. Hay desprotección. Nos indican que algo está pasando, que hay una falla que se viene arrastrando por años. Una mirada temporal amplia, generacional, de antecedentes sociales, políticos y económicos, podría ayudar a comprender el fenómeno y llevar a cabo acciones cuyos resultados veremos en varios años más adelante.
Cuando la gestión municipal decide “hacerse cargo del tema”, la respuesta al problema es la limpieza. La ejecuta el personal de aseo y ornato. Según la situación, si habitante está presente en el ruco o no, si hay probabilidad de agresión física, el personal de aseo puede ser acompañado de equipos de seguridad municipal e incluso de carabineros. La “limpieza” es material. El problema social persiste. La limpieza es efímera. La cuadrilla se va con los “escombros”, que eran los bienes de la persona. Y la persona vuelve a habitar el lugar pasadas unas horas.
El 27 de Abril de 2026 se hizo una de esas limpiezas en Ñuñoa. Esta vez, además del equipo de aseo y ornato, incluyó personal municipal de varios escalafones y responsabilidades. Se hizo presente el Alcalde, la seguridad municipal, carabineros, un equipo audiovisual y periodistas. El propósito era evidente: hacer un reel y publicarlo en las redes sociales para “mostrar manos a la obra”.
Y como imaginé, el resultado de este esfuerzo performático se publicó en Instagram un día después, el 28 de Abril de 2026. Incluyó este y otros puntos de la zona donde hay rucos. La publicación era acompañada del siguiente texto.
Un Operativo de Recuperación de Espacios Públicos se realizó en diferentes sectores de la comuna
Con la presencia de inspectores municipales, miembros del Departamento Social y el alcalde Sebastián Sichel, se avanzó con la limpieza, retiro de enseres acumulados y rucos en zonas como como Las Encinas, Dublé Almeyda, Ramón Cruz Montt, Av. Alcalde Eduardo Castillo Velasco, entre otros
Recuperar nuestros espacios es cuidar la vida de nuestros vecinos 🤝
#ÑuñoaMejorConTodos #RecuperaciónDeEspacios #SeguridadÑuñoa #ÑuñoaAvanza
“Cíclope de cristal,
devora ambición,
vomita modelos de ficción.”
—Spaghetti del Rock, Divididos.
Luego del show, el ruco y la persona que lo habita volvieron. Y ese no es el problema. Es sólo uno de los tantos indicios de un problema social y espacial difícil de abordar. La foto a continuación es del 30 de abril de 2026, en el mismo lugar donde 3 días antes, el Alcalde, junto a sus colaboradores, limpiaban el lugar mientras las cámaras grababan.
El habitante del ruco fue utilizado para el show. Se alejó enojado y gesticulando desde su rincón convertido en set de filmación, despojado de sus pertencias, para quizás hundirse más en cualquiera de los oscuros y dolorosos rincones de su alma. Un día más para recordar con rabia.
Las redes sociales nos enajenan del mundo. Nos distraen de la realidad, nos privan los sentidos. Nos hacen consumidores de información. Nos engañan. Se miente. “Cuando la mentira es la verdad”, canta también Divididos en su tema “¿Qué ves?”. Casualmente esa pregunta y su extensión, ¿Qué ves?.. ¿Qué ves cuándo me ves?, invita a preguntarnos, qué miramos, qué percibimos y qué hacemos con esos antecedentes. A qué reflexiones y análisis nos llevan. Lo que percibimos con todos nuestros sentidos y sentimos en nuestro cuerpo no se compara con la ficción disfrazada de realidad, estrecha, mezquina, violenta y tenebrosa, perfecta y estética que presentan las redes sociales.
“Recuperar nuestros espacios es cuidar la vida de nuestros vecinos”.
¿Se recuperó el espacio? Sí, el único que lo hizo fue el habitante del ruco.
¿Se cuido la vida? La del habitante del ruco no. ¿Cambió la vida de los vecinos? Tampoco.
“…nuestros vecinos.” ¿Por qué la persona que habita en la calle no es considerada vecino? Las definiciones de vecino son varias, según la RAE:
adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en vivienda independiente. U. t. c. s.
adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.
adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.
adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.
adj. Semejante, parecido o coincidente.
Como antecedente a la reflexión, el censo de población en Chile consideró por primera vez a las personas en situación de calle (PSC), y corresponden a personas “… que carecen de residencia fija y que pernoctan en espacios públicos o privados que no cuentan con las características básicas de una vivienda, aunque cumplan esa función.” también incluyendo a quienes al momento de ser censadas, no tenían alojamiento fijo, regular y adecuado para pasar la noche. Con base a esa muestra de 2024 se puede saber que en Chile hay 21.750 PSC, correspondiente al 0,1% de la población. 80% son hombres y 20% mujeres. Fuente: Personas en situación de calle, Censo 2024.
Creo que esta narrativa de la ficción hecha por el gobierno local de Ñuñoa, del decir que se hace cuando en realidad no se hace, no es lo que los habitantes esperamos de la gestión municipal. Esta no tiene que estar apoyada en grandes actos, ni menos en la figura de un héroe salvador de pantalones azules, camisa celeste y guantes. La gestión municipal y territorial local debe estar fundada en el cuidado incremental. Ahí no hay héroes, no hay narrativas lineales con un viaje y una batalla que termina con un enemigo. Narrativas my fáciles de asimilar. En el cuidado incremental se atienden los detalles y las complejidades de la vida cotidiana, dinámicas y en constante cambio. Son difíciles de explicar. Y el acto de cuidar es casi invisible. Se trabaja en silencio. No hay golpes de dopamina y loas al ego.

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