50,000 kilómetros. Más o menos eso es lo que hago cada año por las carreteras, pistas y caminos españoles. Poca ciudad grande y mucha carretera pequeña.
No tengo ninguna duda de que el peligro más grande al que me enfrento en mi día a día es a ponerme detrás del volante. Un despiste por mi parte y se acabó. Un despiste por parte de otro y se acabó también. Pero la pregunta de hoy es, ¿qué pasa si se despista un animal?
Nuestra querida DGT, capaz de poner multas en cambios de rasante y de agazaparse detrás de un arbusto también publica datos de accidentes de tráfico con animales1; y eso es lo que voy a intentar analizar aquí.
Quiero disminuir mis posibilidades de colisionar con la fauna así que vamos a ello.
Mi primera pregunta cuando vi esa información publicada fue si eso podía ser un problema real o era algo anecdótico. Una vez que descargué los casi 300,000 registros de accidentes desde el 2016 al 2023 supuse que no era algo despreciable:
33,677 accidentes al año, 92 al día
Un promedio de 1,560 heridos y 7 muertos al año
De primeras son datos para tener en cuenta.
Todos los datos que voy a poner por aquí involucran a animales, no se incluyen choques entre vehículos u otras casuísticas. Tampoco se incluyen datos de Cataluña y del País Vasco ya que las competencias de tráfico son distintas en esas autonomías y no se publican en la DGT.
Bien, una vez que creo que puede haber chicha aquí lo primero es lo primero ¿quién es el bicho que está en más fregados? Siendo gallego y viendo a los Jabalís paseándose a diario cual jubilado observando obras esa era mi apuesta:
Bingo! Mi destrozaparcelas favorito es el que está presente en más accidentes. Luego el corzo y bastante más alejado el perro. Los sospechosos habituales. El resto ya tienen mucha menos presencia.
Dicen los que saben que el nombre de Hispania podría venir del fenicio i-shapan que significaba “tierra de conejos”, y es el nombre que le dieron los romanos a estas suelos debido a la abundancia de este orejudo.
No sé si habrá tantos como antes, pero llama la atención que no se atropellan. Pero es que esto tiene truco.
Los que publica la DGT son los casos de los que se enteran. Si atropellas un ratoncito dudo que avises al 112 para nada. Si atropellas un elefante seguro que le damos un toque, para el tema del seguro más que nada. Pues eso es lo que parece que está pasando aquí, los accidentes reportados son los que son comunicados y raro es que se avise por un conejo, sobre todo si no hay daños materiales, por eso el Jabalí y el Corzo son dominantes, porque hay muchos y te pueden destrozar el capó sin despeinarse, y ahí avisas a quién sea.
Ahora que sabemos quiénes están involucrados me gustaría saber dónde ocurren estos accidentes. Antes de buscar la solución en los datos me gusta predecir cuál va a ser la respuesta. Diría que en el norte hay más accidentes. Más bosque y más fácil que te aparezca un bicho sin que te dé tiempo a reaccionar. Veamos:
Pues sí parece que en el norte gusta más al atropello. Pero desde luego no me esperaba que Burgos despuntara tanto sobre el resto. A bote pronto no se me ocurre por qué podría destacar tanto. Vamos a indagar un poco en los incidentes por provincia a ver si encontramos alguna pista más:
Ojo, parece que tenemos algo. El corzo destaca de sobremanera en Burgos y, junto con Soria, es la provincia que más corzos involucra en accidentes, muy por encima del resto. Parece que esa es la razón por la que los accidentes en Burgos son más que en el resto, porque hay muchos más accidentes de Corzo que en el resto de provincias.
Bien, la siguiente pregunta es si hay más población de corzos allí, y por eso se atropellan más, o es que simplemente en Burgos los corzos están más despistados o está pasando algo con ellos.
No hay censo de corzos por provincia, pero quizá sí que podríamos tener una aproximación a grandes rasgos de su población si miramos los anuarios de caza que publica el ministerio2. La caza no tiene por qué estar directamente relacionada con la población de una especie, pero nos podría dar una idea. Vamos a echarle un ojo a ver si hay alguna relación con los accidentes.
Parece que algo de relación sí que puede haber. La provincia donde más corzos se cazan de toda España es Burgos, que también es la que más corzos involucra en accidentes de tráfico.
Sin embargo las poblaciones de animales no tienen por qué estar relacionadas con la caza. Pongamos por ejemplo que en Sudáfrica hay muchos elefantes pero su caza está regulada a un número concreto. En ese caso el número de capturas de elefantes no nos estaría diciendo mucho de su abundancia.
Aquí no podemos hacer esa relación directa con el tamaño de las poblaciones de animales, pero sí que podemos echar un ojo para ver si el número de accidentes está relacionado con la caza de estos en el resto de provincias. Veamos:
Quitando los Jabalís que no hay ninguna correlación en los otros casos de caza mayor sí que tenemos bastante. Sobre todo en el caso de los corzos que estábamos mirando.
Correlación no indica causalidad.
Evidentemente no podemos decir que hay más accidentes porque hay más caza. Los accidentes son algo multifactorial y puede haber otros factores que podrían influir, como la densidad de tráfico, si hay más vallas o pasos para fauna, etc.
Pero sí podemos hacer la hipótesis razonable de que:
Más corzos → más oportunidades para cazarlos.
Más corzos → más probabilidades de que crucen carreteras y sean atropellados.
Bueno pues después de aceptar el increíble hecho de que a más animales viviendo en un sitio es más probable cruzarse con uno vamos a por más cosas.
Ya hemos visto en qué provincias hay más accidentes pero me gustaría concretar un poco más. El hecho de que haya más accidentes no tiene por qué significar que haya más peligro. Para saber la peligrosidad de una carretera tenemos que saber el tráfico que tiene.
La proporción vehículos/accidentes es en realidad lo que nos habla de peligro.
Uno de los muchos trabajos del Estado consiste en saber cómo funcionan sus redes de transporte; para ello miden el tráfico en las carreteras principales en distintos puntos para saber si es necesario ampliar capacidad, obras nuevas, etc. Estos datos de carga de tráfico son públicos3 y podemos usarlos para analizar la peligrosidad de las carreteras en cuanto a accidentes con animales:
Interesante! Aunque la provincia de Burgos tiene más accidentes la carretera más peligrosa es la N-525 a su paso por la provincia de Zamora. Casi 25 accidentes con animales por cada 100,000 vehículos que pasan por allí. Me parece bastante brutal. De cada 10,000 vehículos 2,5 accidentes. Parece un campo de minas.
Sin duda destaca Castilla León sobre el resto de comunidades. Hay que tener en cuenta que los datos publicados sobre tráfico son de las principales carreteras. Eso quiere decir que puede haber secundarias por ahí perdidas que no se sepa su tráfico y que su ratio sea incluso mayor; pero teniendo en cuenta que estas son nacionales y, por lo tanto, carreteras con un tráfico importante creo que esta es información interesante.
Y ya que hablamos de las carreteras principales y secundarias se me ocurre otra cuestión. Está claro que hoy en día una gran parte de desplazamientos se realizan por autovía. En estas vías no debería haber apenas accidentes con seres vivos ya que están valladas para evitar precisamente eso, ¿verdad?
Pues tremendo dato. Está claro que aquí influye la gran carga de tráfico de estas vías. Si un animal se cuela en una autovía es mucho más probable que sea atropellado, ya que la velocidad es mayor, el tráfico es mayor y además no se pueden escapar fácilmente ya que está vallado. Entiendo que la mayoría de casos deberían ser de animales que se cuelan por las mismas salidas y accesos de los vehículos porque si no es así habría que mirar qué tipo de cierre se está implantando en estas carreteras.
Hasta ahora hemos visto contra qué y dónde ocurren los accidentes, pero estaría bien saber el cuándo.
¿Horario? ¿Época?
Siempre se ha dicho que los animales son más activos al anochecer y al amanecer. Eso junto con que a esas horas la visibilidad es menor me hace pensar que esas podrían ser horas sensibles. Veamos:
Qué manera más bonita de ver la inclinación del eje terrestre. En el gráfico se ve muy claramente la hora de anochecer y cómo va variando a lo largo del año. En invierno empiezan a producirse los accidentes a las 18:00 que es cuando se pone el sol, mientras que en verano no hay accidentes hasta las 22:00. Luego hay un tramo sin accidentes a altas horas de la madrugada donde tampoco hay mucha carga de tráfico y finalmente a la hora de amanecer se ve un aumento de los accidentes de nuevo, un poco más marcado incluso en los meses de verano.
Durante el día en los meses de verano los animales están más a gusto refugiados a la sombrita que paseándose por las carreteras.
O sea que efectivamente las horas críticas son desde que se pone el sol en adelante. Si nos fijamos bien vemos que incluso pese a que el tráfico de madrugada disminuye muchísimo, hay más accidentes en medio de la noche que a plena luz del día. Esto nos hace pensar que los animales están activos durante toda la noche y eso junto con la falta de visibilidad aumenta el peligro de encontrarse con uno. De hecho cuando empieza a amanecer que es cuando aún no hay mucha luz pero empieza a haber tráfico se ve el aumento de incidentes nuevamente.
Eso respecto al horario. Pero en el gráfico también se aprecia otra cosa claramente. Se ve un claro aumento de accidentes entre octubre y diciembre.
A bote pronto se podría pensar que se debe al cambio del comportamiento animal según el momento del año. Algunos animales en celo pueden estar más traviesos de lo normal y con menos conocimiento. Sin embargo, el ciervo sí que está en celo por esas fechas que aumentan los accidente pero, por ejemplo, el del corzo es en verano; por lo que no sé muy bien a qué se puede deber ese aumento en esa época.
Vamos a representar los animales más accidentados a lo largo del año a ver si conseguimos alguna pista más:
¡Ajá! El terror del monte vuelve a aparecer. El jabalí vuelve a hacer de las suyas. Parece que la razón por la que aumentan los accidentes de octubre en adelante es el azote del hocico. Aunque su celo es bastante multiestacionario y se adapta a todo el año, el principal es entre los meses de octubre y noviembre.
Fijándonos también en el gráfico también vemos cómo en el caso del corzo sus atropellos se acoplan bastante bien a su celo ya que en su caso es en verano cuando se produce.
Sea por el celo o por otra razón está claro que la causa del aumento de los accidentes en otoño es el puerco salvaje.
Eso respeto a la estacionalidad, pero hay otra cosa que se me viene a la cabeza.
¿Cómo afecta el día de la semana?
Pues grosso modo tampoco se ve una distribución muy distinta a lo largo de la semana. Lo único que parece es que quizá en el sábado y el domingo pueda haber algún accidente más, vamos a consultarlo:
Promedio de accidentes en días de semana: 89.85
Promedio de accidentes en fines de semana: 98.07
Con este tamaño de muestra esta diferencia es significativa y efectivamente hay un 9,15% más de accidentes en fin de semana. Esto podría ser debido al aumento de desplazamientos nocturnos en esos días, o quizá más escapadas de finde a zonas rurales.
Todo esto está muy bien pero lo realmente importante no es saber contra qué nos chocamos ni donde ni cuando. Lo importante de verdad es saber si esos choques son peligrosos para nuestra preciada vida o son un mero trámite de chapa y pintura. Veamos pues:
Pues buenas noticias. Es muy difícil que te pase algo si tienes un accidente de estos. Y mucho más difícil que te pase algo grave. Y más complicado aún que lo último que veas antes de echar el cierre sea un bicho cruzándose por delante tuyo. Pero la probabilidad no es 0.
De hecho en el caso que tengas un accidente con un animal es más probable que mueras a que te toque el gordo de lotería de Navidad. Como 20 veces más probable, así que no te confíes.
Aunque la fatalidad no es algo común sí que tengo la curiosidad de saber qué animal es más peligroso. Es decir, una vez qué el accidente se produce qué animal no querría ver en el capó antes de despertarme en el hospital. O no despertarme:
Cosas interesantes por aquí. Que el caballo sea la guadaña de la carretera no sorprende tanto. Es un aparato de unos 500 kg que según en qué circunstancias puede ser parecido a chocar con una pared. Pero algo sí que llama la atención y es ver ahí al conejo como el terror de la carretera.
A bote pronto no tiene mucha explicación. Pero viendo el gráfico se me ocurre lo siguiente: como dijimos al principio, aquí solo están registrados los casos que son reportados; por lo tanto los registros de conejos que existan serán los que han sido tan graves que han causado destrozos y han sido reportados. Entonces al final tenemos pocos accidentes de conejos reportados (burbuja pequeña) junto con que si son reportados es porque seguramente haya pasado algo grave, dando lugar a un ratio anormalmente alto.
Es la única explicación que se me ocurre y que tenga algo de sentido. Evidentemente no serían incidentes por colisiones si no más bien accidentes provocados por un volantazo y por la reacción de esquivar al bicho.
Ahora que lo pienso estaría bien saber cuántos casos de esos eran en realidad liebres pero al contar el accidente a la guardia civil se dijo “Un conejo se me cruzó y….”
Investigando un poco estos datos me he encontrado con un superaccidente contra un caballo. Googleado un poco aparece la noticia4. “Sentimos un golpe muy grande y ya volcamos” dice un testigo. Ojo con el noble animal.
Hablando de animales peligrosos podemos irnos a echar un ojo a los que el peligro para ellos somos nosotros, es decir, que son más vulnerables en nuestro territorio. En España son muchas las especies que se enfrentan a peligros de conservación pero los que están registrados en estos accidentes y son más remarcables son tres: el lobo ibérico, el lince ibérico y el oso pardo europeo (menos ibérico). Veamos dónde cruzan las carreteras:
Se puede saber perfectamente sus hábitats mirando este mapa. El lince en Andújar, Doñana y los montes de Toledo. El oso en la cordillera cantábrica, especialmente en el Valle de Laciana. Y el lobo en todo el noroeste peninsular.
Al igual que con otras especies, la mayor parte de accidentes con estos animales se dan en las autovías debido al alto tráfico. Pese a esto se pueden descubrir cosas curiosas; por ejemplo, desde Palacios de Sil a Villablino (León), un tramo de unos 14 km de la CL-631 se han atropellado 4 osos. Está claro que esa zona es su hábitat. Ocurre lo mismo con los linces en la A-301 entre Vilches y La Carolina (Jaén) con otros cuatro atropellos en 10 km.
La cantidad de asociaciones y datos que se pueden sacar de aquí podría ser infinita y seguro que queda mucho que hacer, pero hasta aquí tenemos una semblanza general de la casuística de los accidentes de tráfico con animales.
Si quieres asegurarte de tener un accidente de este tipo ya sabes. La N-525 por Zamora, a las ocho de la tarde, mediados de octubre, un domingo y con los ojos cerrados. Ahí tus posibilidades de enfrentarte cara a cara con nuestro querido jabalí son máximas.
Y hasta aquí por hoy.
Recordatorio de que esto es un proyecto personal y algo que me gusta y me entretiene, pero puedo cometer meteduras de pata espectaculares. Si tienes consejos, recomendaciones o alguna aclaración que me haga mejorar o darme cuenta de mis errores me encantaría escucharte.
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